La juventud castellana hacia la huelga estudiantil del 14-M

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Estamos asistiendo al desmantelamiento de la Educación Pública ante nuestros ojos. Esta situación como jóvenes nos afecta especialmente, pero no sólo es a la juventud a quien debe importarle: es un ataque a los derechos de toda la sociedad.

Las políticas neoliberales que se están desarrollando en el Estado Español (privatización de la Sanidad, encarecimiento de la Justicia, etcétera) ven en el sistema educativo un eje clave no sólo para sus intereses económicos y financieros sino para la propia supervivencia y justificación del sistema capitalista, a través de un modelo educativo basado en la mercantilización y en el adoctrinamiento ideológico.

Este ataque a la Educación se está produciendo a todos los niveles: la Universidad Pública lleva ya tiempo inmersa en este proceso pese al alto nivel de movilización de la comunidad universitaria: lo vimos con las luchas anti-Bolonia y lo hemos visto con el “tasazo” universitario que elitiza el acceso a la educación superior y que ha dejado a muchas y muchos estudiantes fuera de juego por el simple hecho de no poder asumir el coste de sus matrículas. Esto, sumado a la falta de inversión y la reducción en becas, acompaña al proceso de privatización de los centros que incluye los despidos de un alto porcentaje de personal docente, investigador, de administración o de servicios.

La educación primaria y media también asiste un ataque sin precedentes, como llevan tiempo denunciando las “mareas verdes” a lo largo del Estado: los recortes en Colegios e Institutos Públicos amenazan la calidad y supervivencia de la enseñanza mientras que los fondos públicos son desviados a la educación privada y segregacionista, que encaja con los intereses religiosos e ideológicos que impregnan de fanatismo el discurso del Ministro Wert.

La Formación Profesional también ve reducida dramáticamente su inversión y las salidas laborales que ofrece, con programas como la FP dual, herramienta de mano de obra cualificada pero muy barata para la empresa privada y al servicio de los mecados, al igual que ocurre con las becas universitarias, que precarizan las condiciones laborales de la juventud.

En Castilla, vemos ejemplos abriendo los periódicos cada día: desde las protestas del profesorado contra la administración Cospedal en provincias como Toledo o Ciudad Real, a la falta de inversión en la educación pública rural que la condena a su desaparición. La Comunidad de Madrid es un ejemplo particularmente flagrante en cuanto al fomento a la educación privada y segregacionista. La llama de la lucha ha prendido en universidades como la de Valladolid, Salamanca o la Politécnica de Madrid, donde se planea terminar con cientos de puestos de trabajo de PAS y profesorado. Otro ejemplo es la digna lucha del colectivo de Limpiadoras de la Universidad Complutense, que se han movilizado en solidaridad con el estudiantado y hoy es el estudiantado quien ha denunciado a su lado su precaria situación laboral.

Como jóvenes tenemos una responsabilidad con nuestro presente y nuestro futuro. Por ello el 14M no nos quedemos ni en casa ni en clase, sino en las calles.

Yesca, la juventud castellana y revolucionaria.

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