Benedicto XVI, ¿Un Luterano en el Vaticano?

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La dimisión de Benedicto XVI como papa, se evidencia con el paso de los días, como una maniobra estratégica, aparentemente bastante elaborada, ya veremos los resultados finales, que se podrán evaluar a partir de la elección del nuevo jefe de la Iglesia Católica, cuyos objetivos parecen ser una cierta reforma de la “curia romana”, pero muy particularmente el control de su influencia y poder en el conjunto de la Institución.

 

 

 

 

 

[Odilo Pedro Scherer, cardenal de Sao Paulo, de origen alemán]


Es tradición que los papas adopten el nombre, cuando son coronados, de aquellos que le precedieron con los que sienten una mayor identificación doctrinal.

 

Benedicto XV, que ejerció como papa al principios del siglo XX, se caracterizó por su doctrinarismo y por tanto por su oposición al movimiento ecuménico, que por aquel entonces estaba en fase de expansión.

 

 

En 1919, el Vaticano con el referido Benedicto XV a la cabeza comunica a una delegación ecuménica, movimiento para la confluencia de todas las iglesias cristianas, lo siguiente:

< El Papa desea vivamente la unión de todos los cristianos; pero la doctrina católica no le permite participar en una conferencia ecuménica>. <Sólo puede favorecerse la unión de los cristianos fomentando la vuelta a la única verdadera iglesia de Cristo >

 

Benedicto XVI, es una doctrinario sin ambigüedades, a su manera también lo fue Lutero, también ambos son alemanes, pero defiende la necesidad de una cierta coherencia entre “las formas” y “la doctrina”.

 

No es casualidad que a pesar de las resistencias de la curia y del encubrimiento de Juan Pablo II, fuera Benedicto XVI el que abordará, según su estilo, la cuestión de la pederastia o de la Banca vaticana.

 

Uno de los impulsos iniciales de la confrontación de Lutero con Roma fue el de las formas de vida y los escándalos que afectaban al clero y que este pudo comprobar personalmente en su viaje a la ciudad papal, aún como monje agustino entre 1510 y 1511. También dentro de esos impulsos iniciales está su oposición a la mercantilización de la “salvación del purgatorio” a través de las indulgencias que quedaba muy explícitamente explicada en la fórmula del dominico Tetzel, contemporáneo de Lutero, que decía <El alma sale del purgatorio en el preciso instante en que la moneda resuena en el cepillo>.

 

Benedicto XVI, ha cuestionado directamente la existencia del purgatorio.

 

Es impensable que de éste cónclave salga un papa progresista, en el sentido que se le puede dar a esa expresión refiriéndose a la Iglesia Católica, tipo Juan XXIII, ninguna de las condiciones para ello existen. Lo que si se puede esperar y en ese sentido parece que va la estrategia de Benedicto XVI, es que salga un papa que exprese una nueva correlación de fuerzas dentro del bloque de poder de la Iglesia Católica y que a su vez sea capaz de condicionar un cierto grado de coherencia entre la doctrina y la práctica. Por supuesto, eso está descontado, en una orientación conservadora en lo socio político, pero que de, de conjunto, una imagen de la Institución aceptable para la opinión publica. Aún sólo eso no lo tienen nada fácil.

 

 

Luis Ocampo.

Castilla a 11 de marzo de 2013

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