Aquí el hospital, mándenos un médico

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Todo depende de dónde se sufra el ataque al corazón, y de lo que diga el protocolo. A las 20.30 del lunes pasado, el SAMUR —el servicio de emergencias sanitarias del Ayuntamiento de Madrid— recibió una llamada de auxilio que procedía, a su vez, del teléfono de urgencias 112. La clínica privada La Milagrosa, donde se recupera el Rey de una operación de espalda, reclamaba una UVI móvil equipada porque una persona había sufrido un infarto en las consultas externas del centro hospitalario.

Fuentes sanitarias municipales admitieron ayer la extrañeza que produjo la petición, teniendo en cuenta que procedía de un hospital bien equipado. El SAMUR solo atiende a personas que necesitan ayuda médica urgente en las calles de la capital y en los locales públicos (centros comerciales, bares, macrofiestas…). La atención en domicilios está reservada al Summa, dependiente de la Comunidad de Madrid.

Unos segundos después de la llamada, la ambulancia municipal más próxima, que se encontraba a casi tres kilómetros de distancia, en la plaza de Colón, recibió la orden. Fuentes sanitarias explicaron que el vehículo llevaba médico y sanitario, lo que se conoce técnicamente como soporte vital avanzado.

Los dos edificios sanitarios comparten manzana y están a 260 metros

Cuando llegaron nueve minutos después al hospital, el médico y el diplomado en enfermería municipales comprobaron que la urgencia se debía a un paciente que estaba en las consultas externas (unas dependencias en la misma manzana que ocupa el centro hospitalario, en la calle de Fernández de la Hoz, 45) y que había sufrido un ataque al corazón. Se trataba de un varón de unos 50 años. Esta persona estaba siendo atendida por los facultativos de las consultas externas del hospital. Estos últimos prefirieron esperar la llegada de la UVI móvil a trasladar al infartado al hospital de La Milagrosa, que se halla a unos 260 metros.

Los facultativos municipales se encargaron entonces del varón y lo trasladaron al hospital Clínico, a unos 3,1 kilómetros. Llegó con vida. “Es lo que tenemos establecido en nuestro protocolo”, señalan las fuentes consultadas.

Por su parte, un portavoz de la clínica La Milagrosa admitió lo ocurrido, pero con matizaciones. El infarto “no se produjo propiamente en la clínica La Milagrosa [sita en la calle de Modesto Lafuente, 14], sino en las consultas externas [Fernández de la Hoz, 45], que están en otra calle. Son dos calles y dos edificios diferentes. Y, además, no hay conexión directa entre ambas edificaciones. Por eso, se llamó al SAMUR, ya que legalmente no le podíamos atender porque no estaba en la clínica. Aquí, además, no tenemos ambulancia para trasladarlo”. Este portavoz destacó que el infartado fue atendido por los médicos de “las consultas externas” mientras estos esperaban a la ambulancia municipal y que “no se le dejó solo en ningún momento”. Pero insistió en que, aunque las consultas y el hospital están en la misma manzana, son dos empresas diferentes.

La ambulancia municipal tardó 9 minutos en cruzar el centro de Madrid

Las puertas de las dos dependencias de la clínica (el hospital y las consultas externas) comparten manzana y en la página web del centro hospitalario (lamilagrosa.com) se publicitan ambos servicios como la misma empresa. “Son dos sociedades distintas”, lo rechazó el portavoz de la clínica. Sin embargo, la web de este centro sanitario incluye un enlace (consultasexternaslamilagrosa.es) donde se lee literalmente: “Las consultas externas de clínica La Milagrosa surgen como necesidad de ampliación de las consultas médicas de la clínica La Milagrosa, antes ubicadas dentro del propio centro hospitalario, y para dar respuesta a las crecientes necesidades asistenciales de la clínica”. Y añaden: “Es un centro polivalente de carácter privado, gestionado por personas con amplia experiencia en el sector sanitario, y con profundo conocimiento de las necesidades médico-quirúrgicas actuales”.

Por su parte, la web del hospital indica que dispone de un servicio de cardiología que “está perfectamente integrado, y a gran altura dentro de la Comunidad de Madrid. Esta especialidad es una de las que más ha evolucionado en las últimas décadas, fundamentalmente de la mano de importantes avances tecnológicos en los campos de la electrónica y la medicina nuclear, entre otros”.

En cuanto a su servicio de urgencias, el hospital manifiesta que dispone de “seis boxes médico-quirúrgicos y dos boxes ginecológicos totalmente equipados para dar cualquier tipo de cobertura; de un área de hospitalización integrada en el propio servicio, que cuenta con seis camas monitorizadas para observación y control de pacientes”.

“Esta unidad de atención las 24 horas del día”, dice el hospital en su página, “tiene un quirófano específico para cualquier urgencia que se presente. La celeridad en la atención de nuestros pacientes se combina de modo perfecto con la serenidad que siempre mantienen los profesionales adscritos a un servicio en el que la experiencia siempre está presente”.

El Ayuntamiento declinó ayer hacer comentarios.

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