Sortu relanza la lucha de la izquierda abertzale tras la era de ilegalización

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El nuevo partido despega con una apuesta nítida por las alianzas para lograr los objetivos de la izquierda abertzale. Otegi advierte que es imprescindible una «revolución en la mentalidad» para desplegar hasta el final el cambio de estrategia.

Fue un día intenso y extenso para poner fin a toda una década de ilegalización. Sortu despegó en Iruñea con un Congreso que enseguida dejó claro que no iba a ser un mero trámite. Se aprobaron las ponencias, las resoluciones y la nueva dirección, pero hubo mucho más. Quienes llegaron a la capital navarra aún con las legañas puestas y entumecidos por la helada de la mañana no tardaron en desperezarse. Nada más arrancar la cita, Maider Etxebarria, una de las promotoras de Sortu, anunció un mensaje de Arnaldo Otegi desde prisión. Un texto de tres folios que alerta contra autocomplacencias e inercias y, en consecuencia, crítico y profundo.

Otegi -propuesto por las bases para la Secretaría General que por ello se deja vacante- marcó varias ideas que luego se desarrollaron tanto en la resolución aprobada como en el discurso de Hasier Arraiz. El líder preso en Logroño vino a decir que Sortu no es final de nada, sino palanca de todo. «Un nuevo instrumento de lucha» que «surge como fruto de una nueva relación de fuerzas y la utilización revolucionaria de la legalidad burguesa», y que a partir de ahora debe convencer para vencer. «La izquierda abertzale surgió para resistir, pero también para crear las condiciones para ganar la libertad, y vamos a ganar», afirma el texto que leyó Karmele Aierbe.

Para ello, Otegi insiste en pedir a sus compañeros «una revolución en nuestra mentalidad», recordando que el giro estratégico dado por la izquierda abertzale no consiste solo en la desaparición de la lucha armada. «¿Somos conscientes de que aquí y ahora nuestra inmensa tarea histórica es construir la gran mayoría popular que declarará el Estado Vasco y construirá un modelo social alternativo?», se preguntó Otegi. Y añadió que para ello «necesitamos menos autocomplacencia y más autocrítica y autoorganización, menos consignas y más argumentos».

Un bloque y acuerdos tácticos

El mensaje de Arnaldo Otegi también alienta las alianzas y el diálogo. Afirmaciones que conectan con la resolución aprobada por este Congreso fundacional, sin un solo voto en contra por parte de los cerca de 400 representantes locales reunidos. La apuesta es grande: «Formar un Bloque Nacional Popular en favor de la independencia con sectores y agentes de diverso tipo. Es de máxima prioridad para Sortu ampliar y fortalecer las alianzas y acuerdos adoptados por las fuerzas políticas abertzales, soberanistas y de la izquierdas en los últimos años, sin dejar de lado otros acuerdos tácticos que se puedan intentar en torno al derecho a decidir».

La resolución establece que Sortu basará «la alianza política, ingrediente esencial en su actuación», en «la comunicación, la confianza y el respeto mutuo. La clave del éxito de toda la estrategia está en la acumulación de fuerzas y en la colaboración con otros agentes, ya que debemos crear una correlación de fuerzas adecuada para que el cambio político y social puedan materializarse y para que nuestro proyecto sea factible». Todo ello lo definen con un término que también refleja bien esta ambición de partida: «Revolución». Tanto en lo nacional como en lo social, matizan.

Tras las resoluciones llegaron los nombres. El más relevante, el de Hasier Arraiz, primer presidente de Sortu. Cerró el acto matinal con un discurso en el que abundó en los criterios anteriores y subrayó la diferencia que separa al nuevo partido de otras opciones nacionalistas: el objetivo de la independencia. Utilizó para ello la metáfora de que en las últimas tres décadas a la ciudadanía vasca se le han construido dos piscinas -la de Iruñea y la de Gasteiz- que se han ido adornando con toboganes, trampolines… «pero para que este pueblo sea dueño de su destino necesita poder navegar sin límite alguno. Necesitamos un mar de soberanía para Euskal Herria, y mientras tanto estar dando vueltas sin parar a la piscina del marco autonómico agotado no tiene ningún sentido, es perder el tiempo».

Acompañado en el estrado por el resto de la primera dirección de Sortu, Arraiz se extendió sobre la necesidad de «un cambio radical» frente a «este sistema criminal. La socialdemocracia ha fracasado, no hay forma de humanizar este capitalismo salvaje». Para el presidente del nuevo partido, «no es hora de enseñar los dientes al capitalismo, sino de morderle porque, si no, será el capitalismo quien nos devore».

Forman el Consejo Nacional 22 personas elegidas por las bases, tras un intenso contraste en el que han aparecido centenares y centenares de nombres que fueron votados finalmente el pasado sábado. Predominan rostros muy conocidos de la izquierda abertzale de las últimas épocas, como se observa en el cuadro adjunto, con un reparto de áreas muy definido. Joseba Álvarez se encargó de hacer balance de todo el proceso de conformación de Sortu desde que pasara el filtro legal español en junio del pasado año.

Este primer Congreso fue guiado por Maider Etxebarria e Iñaki Zabaleta, dos de las personas que hace ya dos años acudieron al registro del Ministerio de Interior español para inscribir la nueva formación y, entre otras cosas, se vieron sometidas a un inquisitorial bombardeo mediático en Madrid. Todo eso ya es historia, y Sortu mira hacia el futuro. Pasaron el testigo con satisfacción.

Saludos internacionales y EPPK

Sortu no nace de la nada porque la izquierda abertzale tiene mucho pasado. Y tampoco nace solo. Sorprendió el número y la distribución geográfica de las formaciones políticas que quisieron respaldarle con su presencia o enviar apoyos, desde Catalunya hasta Australia, Filipinas o Argentina.

En representación de todos ellos, saludaron a los participantes en el Congreso, cuatro personas. La más conocida, David Fernández (CUP), que intervino casi exclusivamente en euskara -y sin perpetrar la «tropelía lingüística» por la que pidió disculpas de antemano-. Jugó con los términos Sortu y suerte («sort» en catalán), y comentó que, tras la era de la dictadura y la de la actual «democracia formal», la siguiente etapa será la de la libertad. Interesante fue también la exposición de Iscra Soto, representante del Foro San Paulo creado por Fidel Castro y Lula, ya que destacó la pujanza de las fuerzas de izquierda surgidas tras conflictos armados en América Latina y su capacidad transformadora.

El conflicto aún irresuelto, obviamente, planeó durante todo el Congreso. Y sobre todo en el saludo de Kandido Zubikarai en representación de Euskal Preso Politikoen Kolektiboa. EPPK recordó que siempre ha caminado junto al resto de la izquierda abertzale «y así lo seguirá haciendo». Su mensaje plasmó la actualización de su posición política y el fortalecimiento de su estructura durante el pasado año, y puso el acento en que el momento actual requiere «imaginación, valentía y determinación» porque «está en juego la viabilidad del proceso».

 

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