El PP da un paso atrás ante la presión social por los desahucios

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Se corrige a sí mismo en el Congreso y acepta que se tramite la Iniciativa Legislativa Popular que establece la dación en pago como solución de mínimos. Dos jubilados se habían suicidado horas antes en Mallorca

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De los autores del ¡se sienten, coño!, 32 años después nos llega el ¡procedan a la expulsión… coño!, ¡expúlsenlos!

Alberto PRADILLA | MADRID

«Ha sido la movilización y el escándalo ante los desahucios los que han logrado esta victoria. Sin embargo, ahora tenemos que trabajar para que la ley no se descafeine y no se intente desvirtuar». Ada Colau, portavoz de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH), centraba así su primera valoración después de que la presión social obligase al PP a rectificar y aceptase el trámite de la ILP contra los desahucios. Finalmente, 333 votos a favor y una abstención por error. Unanimidad absoluta. Y eso que hasta media tarde, la derecha española había dejado claro que no permitiría que la propuesta llegase al Pleno. Ahora habrá que ver qué movimientos realiza durante la tramitación. Tras escuchar ayer a sus diferentes portavoces, parece que intentará capitalitalizar el descontento acercándose a la retórica de la PAH pero despojándola de contenidos. No obstante, tanto Colau como el resto de sus portavoces ya han dejado claro que los mínimos (dación en pago retroactiva, paralización de los desahucios y parque de alquiler social) son «innegociables». Todo ello, después de que ayer se conociese un nuevo drama provocado por los desahucios: un matrimonio de Mallorca se quitó la vida tras recibir la orden de desalojo.

La evolución discursiva del PP durante la jornada de ayer evidencia que no se siente cómodo ante la creciente presión social. Por la mañana, tras reunirse con la PAH, anunció que no permitiría que el texto siguiese adelante bajo el argumento técnico de que ya se está tramitando el decreto del Gobierno y que se retrasarían las soluciones. Paradójicamente, el texto del Ejecutivo apenas ha servido para frenar ocho desahucios y se limita a incluir las directrices de la banca.

Sin embargo, el PP trata de equipararlo a la ILP. Así, en un supuesto gesto de buena voluntad, Alfonso Alonso aseguró que trasladaría el «espíritu» de las plataformas al decreto ya en marcha. Sin embargo, esta teoría quedó reducida a la propuesta para rebautizar el texto del Ejecutivo con el nombre del documento de la PAH. Eso sí, sin cambiar el contenido.

Júbilo en la manifestación

A media tarde, sin embargo, el PP cambió de opinión. Cuando nadie se lo esperaba, Alonso anunció una nueva comparecencia ante los medios. En ella, tras reconocer la labor de las plataformas, anunció que permitirían el trámite. Para entonces, ya quedaba claro que el PP se había quedado solo en el bloque del «no». Foro por Asturias, habitual socio del PP, había anunciado su voto a favor. UPN, una abstención que modificó a «sí» en el mismo momento en el que conoció la unanimidad.

La noticia fue recibida con júbilo por las cientos de personas que se manifestaban en el exterior del Congreso español, que mantuvieron la protesta hasta que la terminó la votación. Probablemente el PP no quiso dar la imagen de que, al tiempo que avalaba una ILP sobre tauromaquia vetaba otra contra los desahucios. Sin embargo, el tono empleado en su exposición, donde se presentó como «el único Gobierno» al lado de los ciudadanos, evidencia que su línea no ha variado. Ahora quiere refundir los dos textos en una sola propuesta, aunque sin concretar más detalles. En este trámite, cuenta con su mayoría absoluta. Sin embargo, la PAH también cuenta con la presión de la calle, que volverá a demostrar en las marchas del sábado.

Un detenido tras un «sí se puede» que cerró el debate en el pleno

«Señora Ada Colau, nosotros vamos con ustedes por el mismo camino», aseguró en sus conclusiones el diputado del PP Teodoro García. Lo dijo mirando hacia la tribuna y tras un discurso autocomplaciente que trataba de obviar que su formación había cambiado de opinión apenas media hora antes y que ya había votado en contra de iniciativas similares durante las dos últimas legislaturas. «El PP estuvo al lado de los ciudadanos», llegó a decir, intentando presentar a la derecha española como la gran defensora de las personas que han perdido su casa por la voracidad de los bancos. Esa fue la gota que colmó el vaso. Tanto Ada Colau como otros miembros de la PAH que habían seguido el debate desde la zona habilitada para los invitados respondieron con un «sí se puede» que mezclaba la satisfacción por la victoria con la indignación ante el PP.

La reacción de los activistas provocó la ira del presidente del Congreso, Jesús Posada, que instó a desalojar la tribuna a ujieres y policías de paisano. Posteriormente, los miembros de la PAH fueron retenidos en el interior del hemiciclo hasta que la Policía tomó sus datos. Uno de ellos fue detenido, según informaron posteriormente las agencias españolas, que señalaban que a última hora se barajaba su traslado al juzgado o puesta en liberad. A.P.

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