¡Mantener la agenda del movimiento popular!. ¡Que el Grupo Prisa no nos imponga la suya!.

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Una cuestión esencial para cualquier proceso popular que aspira a pasar de los movimientos tácticos,en tal o cual sector, a un proceso estratégico, es decir, de cambio global, de cambio de Sistema, es la construcción de una agenda social y política propia y autónoma, que de alguna manera condicione las agendas de los otros agentes que se mueven en un escenario cambiante.


Actualmente estamos asistiendo a una coyuntura caracterizada en lo fundamental, y eso es una particularidad del Estado español, por la crisis sistémica del Régimen salido de la Transición.


Estratégicamente no da más de sí y por tanto está condenado, como tal, a su desaparición.


En esta coyuntura nos encontramos con cuatro opciones o propuestas:


1º.- La que hoy representa Mariano Rajoy y la de la fracción del PP y del bloque dominante que le sigue, que en líneas generales pretende el mantenimiento de la carcasa de la Constitución de 1978, introduciendo severos recortes en los servicios públicos y sociales, para amoldar aún más el Sistema español al neoliberalismo y al neoimperialismo, especialmente al germánico.


2º.- Otra opción, cuya cabeza más visible es Esperanza Aguirre y el sector madrileño del PP, representa una alternativa claramente neofascista sin complejos. Tienen vínculos muy estrechos con los sectores más reaccionarios y belicistas  del capitalismo anglo-americano y su representación política genuina: el partido Republicano, y especialmente, el Tea Party. Su modelo se refleja muy bien en la economía pura y dura de casino como el que quieren montar en Alcorcón.


3º .-  Otra opción es la que respalda el PSOE de Rubalcaba, el Grupo Prisa y corrientes importantes de CCOO, UGT e IU.

 

Esta opción nos quiere convencer de que con un cambio de gobierno a través de unas elecciones anticipadas, conformado en lo fundamental por PSOE-IU y con el apoyo de los dos sindicatos mayoritarios a nivel estatal, se podría recuperar en un proceso más o menos largo – algunos hablan de aquí a 2020- una situación similar a la que había antes de que comenzara toda la política de desmantelamiento de los servicios públicos y sociales, formalmente condicionado por la crisis; una falsedad como la copa de un pino, porque la política de desmantelamiento de lo público responde simple y llanamente a la política económica impuesta por el capital especulativo, no a ninguna necesidad objetiva.


4º.- La otra opción es la de los procesos destituyentes-constituyentes, que goza de cada vez más apoyo social porque realmente es la única que tiene posibilidades objetivas de traernos las soluciones políticas, económicas y sociales que los Pueblos del Estado español demandan.


Esta cuarta opción ha venido construyendo una agenda propia autónoma, especialmente desde el 25S, con una gran repercusión social, que preocupa en gran manera a las diferentes fracciones del bloque dominante español, incluyendo la fracción representada por el PSOE de Rubalcaba, el Grupo Prisa…


Las informaciones publicadas por el diario El Mundo y después por El País, sin restarles en absoluto importancia pues por supuesto que son de una tremenda gravedad, vienen a ser en lo fundamental expresiones de las luchas internas de esas diversas fracciones del bloque dominante español para arrimar el ascua a su sardina.


El diario El Mundo, debilitar a Mariano Rajoy y darle otra oportunidad a la corriente liderada por Esperanza Aguirre.


 

El Grupo Prisa, debilitar la posición del Gobierno y conseguir un cierto apoyo social a su demanda de: dimisión del Gobierno, elecciones anticipadas y nuevo gobierno de coalición PSOE – IU, al estilo andaluz.


¿Por qué el Grupo Prisa impulsa ahora de esta forma tan “dramática” esta línea? Porque son muy conscientes de que la deslegitimación del Régimen monárquico salido de la transición es inmensa y acelerada. Pero lo que es más importante, de que se están articulando las fuerzas políticas y sociales con la suficiente potencialidad para llevar adelante ese cambio de Sistema, y eso hay que atajarlo.


Previsiblemente las cuatro líneas de acción descritas se quedarán reducidas a tres en una primera fase, las que están por buscar una salida neofascista y neoliberal a la crisis del Régimen, las que están por mantenerlo con más o menos matices y los que estamos por un auténtico cambio progresista. Es decir, por los procesos constituyentes-destituyentes.


En una segunda fase se quedarán reducidas a dos: l@s que estamos por el cambio de Régimen y los que son contrarios a ello.


El mantenimiento de nuestra propia agenda es una condición sine qua non para que el proceso de cambio avance; si renunciamos a ello, consciente o inconscientemente, estamos cercenando la posibilidad de ese cambio.


Aquí y ahora no se trata de las personas tomadas individualmente, que las pueda haber y de hecho las hay buenas en diferentes corrientes sociales y políticas. Se trata de los proyectos, de las ideas y de las trayectorias estratégicas.


Todas las fuerzas que en su momento apoyaron el proceso de transición y que aún hoy nos hablan de democracia secuestrada, o que el problema principal que tenemos es la ley electoral, se están olvidando de que aquí desde la II República no hemos tenido democracia. Y que el problema principal no es una ley electoral, que desde luego no es buena, sino de un Régimen genéticamente podrido cuyo jefe es Juan Carlos I, nombrado por Franco para sucederle a título de rey.


Un Régimen que desde sus inicios nos ha demostrado reiteradamente que la corrupción es su estatus natural: Filesa, Naseiro, Bárcenas… por citar sólo algunos ejemplos. Pero también el crimen organizado: Batallón Vasco-Español, GAL, etc.


Un Régimen que después de más de cuarenta años impide que los mártires de la libertad, los asesinados por el fascismo, sean desenterrados de las cunetas para recibir digna sepultura.


Cuando el Grupo Prisa nos convoca a asistir a concentraciones ante la sede del PP, a lo mejor tenemos que acudir, porque no hacerlo sería una mala alternativa, pero no nos olvidemos de cuales son sus intereses cuando hacen esos llamamientos y sobre todo no permitamos que debiliten nuestra propia agenda.


Nuestra hoja de ruta es la única que nos puede llevar a la victoria; sigamos construyéndola y reforzando lo ya programado.

 

Luis Ocampo, Comuner@s del Siglo XXI

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