Las ARMH continúan pese a la inexistencia de fondos públicos

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Excavaciones en Guaza de Campos (Palencia)

Varios voluntarios participan en las labores de excavación de Guaza de Campos (Palencia). Fotos cedidas por la ARMH de Valladolid.

“Las investigaciones que hacen las Asociaciones de la Memoria son responsabilidad y obligación del gobierno de turno”

S. R.

Palencia/Valladolid

“Las exhumaciones, las identificaciones de restos y la investigación sobre los hechos ocurridos durante la guerra y los cuarenta años de dictadura, según las leyes internacionales, son responsabilidad del gobierno de turno, ya que están considerados Crímenes de Lesa Humanidad. Si antes no lo hacía el PSOE, ahora con el PP, que son los herederos ideológicos del franquismo no podemos esperar más”, así de claro y contundente se ha mostrado Julio del Olmo, arqueólogo y presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Valladolid, cuando se le ha preguntado por la situación que vive la asociación desde que no dispone de fondos.

De eso han pasado casi cinco meses. Fue exactamente el 29 de septiembre, momento en el que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, anunciara durante la presentación de los Presupuestos Generales del Estado de 2013, que se eliminaba la partida del Ministerio de la Presidencia destinada a financiar el desarrollo de la Ley de Memoria Histórica.

Para muchos no fue una gran sorpresa, ya que en el pasado ejercicio, esa partida había sido disminuida en 3,7 millones de euros, es decir, quedó reducida a 2,5 millones, cantidad que sólo cubriría los gastos producidos por las exhumaciones. Además, desde marzo de 2012, la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, órgano dependiente del Ministerio de Justicia encargado de coordinar las exhumaciones de los desaparecidos, fue suprimida por el gobierno de Mariano Rajoy.

Ante esta nueva situación, las distintas asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica decidieron seguir adelante con los trabajos de exhumación de las fosas. “Ahora mismo no tenemos ningún tipo de fondo, están las cosas fatal, pero seguimos trabajando”, lamenta María González Ronchas, presidenta de la ARMH de Palencia.

Por su parte, Del Olmo declara que “aunque no haya subvenciones, el trabajo se sigue realizando. Ésta es una asociación de voluntarios que nació antes de que hubiese algún tipo de subvención, y gracias a ese dinero hemos llevado a cabo distintas actividades como el vaciado del Archivo de Ferrol, pero se puede continuar sin ella. Si las hay, bienvenidas, si no, sobreviviremos”. En este sentido, estas asociaciones nacieron con el propósito de reivindicar una serie de cuestiones, “pero todavía no nos han hecho ni puñetero caso. Está claro que España para nada quiere convertirse en una verdadera democracia”, critica el arqueólogo.

Del Olmo insiste en que estas subvenciones eran la forma por la que el gobierno socialista eludía “sus obligaciones”, ya que las propias asociaciones “no debían, ni deben ser las encargadas de realizar los trabajos de exhumación y de identificación de las víctimas. Es una cuestión política y de justicia, y cuando ésta última ha intentado intervenir, con el juez Garzón a la cabeza, tampoco le han dejado”, lamenta.

Respecto a la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, ya eliminada por el gobierno popular, la postura de Del Olmo es bastante clara: “fue un paripé”. Según explica el presidente de la ARMH vallisoletana, esta oficina se creó a finales de la segunda legislatura del gobierno de Rodríguez Zapatero, sabiendo “que no iba a tener ningún tipo de recorrido”. “Si el PSOE realmente hubiera tenido voluntad la habría creado en el segundo, tercer o cuarto año de mandato, no cuando sabía que su gobierno no iba a continuar. Fue un acto teatral de cara a la galería”.

Las universidades también tienen su parte de culpa, a juicio de Del Olmo, ya que debería existir una implicación en estos trabajos. “Los departamentos universitarios tienen la obligación de participar, ya que están cobrando del erario público, es una faceta de la Historia de España que está sin investigar”, comenta. Pablo García Colmenares, expresidente de la ARMH de Palencia y catedrático de Historia de la Facultad de Ciencias del Trabajo en el campus palentino de la UVA, es el único historiador de la comunidad que a nivel individual ha participado de forma activa en las labores de investigación. Todos esos trabajos, que durante diez años ha llevado a cabo la Asociación, han sido recogidos por el propio catedrático en el libro ‘Víctimas de la Guerra Civil en la provincia de Palencia (1936-1945)’, cuya segunda edición fue presentada el pasado 16 de noviembre.

Las investigaciones continúan

Uno de los trabajos a corto plazo que tiene en mente la asociación palentina es la de analizar los restos hallados en el municipio de Villabasta, en el mes de noviembre, labor que pueden desempeñar gracias a los voluntarios y colaboradores que participan activamente en la ARMH sin nada a cambio, y que debido a sus conocimientos pueden llevarlas a cabo con éxito. Este es el caso de Albano de Juan, vicepresidente de la Asociación y médico forense, que se encarga de desempeñar las labores relacionadas con el análisis e identificación de los restos encontrados. A pesar de ello, González Ronchas no se muestra optimista, y afirma que “no saben cómo van a poder continuar”. También Julio del Olmo, que además de presidente es arqueólogo, participa en excavaciones tanto de Valladolid como de Palencia.

También tienen pendientes varias catas, ya que numerosos vecinos de distintos municipios de la provincia se han puesto en contacto con la Asociación por la sospecha de posibles fosas comunes. Estas catas, según afirma Ronchas, no se pueden llevar a cabo sin fondos. Además, siguen investigando nombres de personas que salieron de la provincia durante los primeros meses de la guerra y que de los que aún no hay constancia.

En Valladolid, la investigación en los pueblos de la provincia está cerrada, según Del Olmo, y el principal trabajo en el que están implicados es en la recopilación de toda la información generada en los últimos diez años para ser publicada. También lamenta que estén teniendo problemas para localizar las fosas, ya que cada vez son menos los testigos y más las trabas que se les impone a la hora de conseguir los permisos.

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