Cincuenta familias sin vivienda ocupan toda una urbanización de chalés adosados en Valdemoro

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A simple vista, la urbanización de chalés de Ronda de las Comunidades 35-89 (en Valdemoro) parece un vecindario como cualquier otro. Juan Manuel se ha afincado allí recientemente con su mujer y sus tres hijos adolescentes. Estrella y Javier están amueblando el adosado de 200 metros cuadrados donde acaban de entrar a vivir. José y Rocío se han mudado allí con sus dos pequeños; y Rafa, un amigo de la pareja, reside en el chalé de enfrente.

Parecen familias típicas de clase media, pero su realidad no es tan idílica como aparenta: de los 53 adosados de la promoción, solo tres se vendieron y el resto están ocupados ilegalmente por parejas, matrimonios y jóvenes que perdieron su casa.

“La empresa que los vendía dejó abandonados los chalés y estaban destrozados. Nosotros nos quedamos sin techo, así que los hemos convertido en nuestro hogar”, explica Javier, que perdió el trabajo y se encontró en la calle junto a su pareja, Estrella, y el hijo de ella, Dani. “Un amigo supo de nuestra situación y nos dijo que estas casas estaban vacías. Cuando llegamos estaba llena de basuras, botellas, restos de hogueras, preservativos,…”, dice Rocío, que evita dar la cara por pudor: “Mi familia no sabe que vivimos aquí y a los niños les hemos dicho que hemos comprado la casa”.

Cuando llegamos, la casa estaba llena de basura, botellas y preservativosLa ‘colonia ocupada’ de Valdemoro se construyó en dos fases: 14 viviendas se terminaron en 2008 y otras 39, en 2010, según el Ayuntamiento de Valdemoro. La promotora solo vendió tres de los inmuebles y los demás quedaron vacíos. “Al principio, los adosados se llenaron de pandillas juveniles que hacían fiestas y vendían droga, y ladrones que entraban a robar inodoros, cables o ventanas”, cuentan fuentes municipales. De hecho, la Policía Local y la Guardia Civil reforzaron la vigilancia ante las quejas vecinales.

Pero hace apenas dos meses el perfil de los ocupadores comenzó a cambiar: ahora la mayoría de sus habitantes son familias desahuciadas de otras casas de Valdemoro o que no pueden pagar su alquiler. “La mayoría son personas de bien. Si estas casas tuvieran un dueño no se nos ocurriría meternos. No es digno vivir sin luz ni agua y en una casa que no es tuya. Sé que tarde o temprano alguien vendrá a reclamar su propiedad”, cuenta Juan Manuel.

Sin embargo, no deben temer un desalojo a corto plazo. Para que se produzca, el propietario tendría que denunciar la ocupación ilegal y un juez debería ordenar el desalojo. Este periódico ha intentado hablar con la promotora dueña de los inmuebles, pero nadie ha contestado. De hecho, hace dos años que no presentan sus cuentas ante el Registro Mercantil. El Ayuntamiento, por su parte, se  ve “con las manos atadas para encontrar una solución; lo hemos puesto en conocimiento de los juzgados, pero no podemos hacer más”.

Pisos patada en Parla y Villaverde

La urbanización de Valdemoro es el mayor ejemplo de pisos patada de la región. Pero hay más. En la calle Géminis de Parla Este, hay siete chalés ocupados por personas procedentes de otros desalojos de la ciudad. En San Cristóbal de los Ángeles (Villaverde), incluso hay mafias que entran en pisos vacíos y los alquilan ilegalmente. La ocupación de inmuebles también se ha extendido por otros barrios madrileños, como Usera o Vallecas, o por municipios del sur regional, como Navalcarnero.

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