¡Si se puede! Tras el encierro en Caja España,la entidad concede dación en pago.

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¡Si se puede! La mayor desahuciadora de la región, Caja España-Duero (recientemente nacionalizada) cede y acuerda la dación en pago para Pablo y su familia, tras el encierro llevado a cabo en su sede central de Valladolid.

El caso de Pablo es tristemente habitual: una pareja jóven, con trabajo estable, que compra una casa (en este caso situada en Cigales, un pueblo cercano a Valladolid). La hipoteca la contratan con Caja España-Duero, antigua entidad bancaria de referencia en la provincia, que tasa el inmueble en 168.000 euros, suscribiendo un contrato hipotecario en 2005.

Durante seis años Pablo y su pareja pagan puntualmente la hipoteca y reforman, además, el inmueble. Cuando la crísis, en la que nos ha metido la codicia de bancos y grandes empresas, les golpea pierden sus respectivos empleos y, no obstante, siguen pagando mientras pueden. Cuando se ponen en contacto con el grupo #StopDesahucios del 15M Valladolid, han abonado 63.780 euros y ya no pueden hacer frente a más pagos.

En estos casos, la entidad (y más Caja España), se queda con lo pagado, mantiene la deuda con sus intereses de mora, lanza a los inquilinos y acto seguido se queda con el inmueble en una subasta judicial por el 60% de su valor. Por sistema rechazan la dación en pago: Pablo y su pareja corrían el riesgo de decenas de miles de familias en España: una condena a perpetuidad en forma de deuda impagable.

Vista la gravedad de su situación (y la de cuatro familias más en situaciones similares), el grupo #StopDesahucios recurrió a una medida extrema: hacer que el proceso resultase inasumible para Caja España volcando el foco mediático en lo ocurrido. Para ello los compas diseñaron y llevaron a cabo, con la ayuda de decenas de personas, una doble ocupación: la de la sede central de Caja España en Valladolid y la de una sucursal del BBVA, segundo desahuciador de la provincia, también en la capital pucelana.

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El drama de los desahucios (que suponen 540 ejecuciones diarias, con un aumento del 134% en 2012) ha movilizado a amplísimos sectores sociales. En Valladolid encontramos el apoyo de transeuntes, organizaciones, comercios, funcionarios e incluso trabajadores de los propios bancos. La resistencia de los directivos (en particular en Caja España, donde fueron despreciativos y maleducados) exhibida en un principio fue disolviéndose a medida que las muestras de apoyo se generalizaban.

El resultado, en este caso, es parcialmente satisfactorio: finalmente, Caja España ha concedido la dación en pago a la familia de Pablo, que pierde su casa y lo pagado hasta ahora, pero al menos no queda con la deuda y puede empezar de nuevo, sin ser triturados, como otras tantas personas, por el mecanismo perverso de una Ley Hipotecaria sin parangón en Europa y que ha inducido a decenas de víctimas a quitarse la vida ante la indiferencia de quienes nos gobiernan.

Desde el Grupo StopDesahucios del 15M Valladolid no nos damos por satisfechos: seguimos peleando por el resto de familias en la misma situación y ponemos este ejemplo como demostración de que si se puede. Y en lo que llega una solución real a este drama, cosa que ocurriá mas temprano que tarde, solo queremos recordar dos cosas:

A las víctimas, que sepan que no están solas: que les podemos ayudar en el 605 418 199, de manera gratuita y discreta, asesorándoles sobre su situación y las opciones existentes para salir de ella.

Y al resto de la sociedad, que con la implicación de todos, podemos: acudiendo a los #StopDesahucios, animando con una palabra amable, comprando chapas o camisetas para poder hacer frente a los gastos legales, participando en las manifestaciones, informando a vecinos y amigos, exigiendo a los responsables políticos (en particular del partido gobernante, y más en particular aún, al PP de Valladolid, que ha rechazado cuatro mociones contra desahucios en el Ayuntamiento) que adopten soluciones.

Y, sobre todo, no perdiendo la esperanza nunca, porque aunque ellos son poderosos, nosotros somos muchos y, de verdad, lo vamos a parar.

Muchas gracias a todo el mundo: seguimos en la lucha.

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