Colectivos ecologistas siguen alertando del desmantelamiento de la educación ambiental institucional en Madrid

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Recortes presupuestarios de hasta el 60%, despidos del 50% de los equipos educativos, subastas a la baja en los contratos, asfixia económica de trabajadores, incertidumbre laboral de los trabajadores en activo, eliminación de programas exitosos y transformadores, descenso en la calidad educativa… Esta es la situación actual de la Educación Ambiental en la Comunidad de Madrid. En dos años, un sector de actividad con un alto grado de satisfacción social, compromiso y profesionalidad se ve sometido a una situación límite. Los colectivos ARBA, AEA-Madrid, Asociación Ecologista del Jarama El Soto, Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo alertan su deterioro intencionado en toda la Región y exigen a las Administraciones Públicas un cambio radical en sus políticas educativas ambientales.

Los recortes presupuestarios y la escasa voluntad política han llevado al sector de la Educación Ambiental a un momento crítico. La situación actual se resume en pérdida de calidad en los programas, disminución de trabajadores, precariedad laboral, cierre de Centros, escasez de recursos y regresión de la oferta educativa; en muchos casos se han transformado los programas educativos en actividades puntuales y testimoniales, mero escaparate al servicio de las Administraciones Públicas que los promueven.

Así, la Red de Centros de la Consejería de Medio Ambiente cuenta con 11 instalaciones abiertas, gestionadas por empresas privadas. En marzo de 2011 se procedió a recortes presupuestarios del 10%. Como las cuentas no parecían cuadrar a los responsables de la Consejería en octubre del mismo año se fue más drástico: despidos del 50% de las plantillas en cinco centros y EREs y reducciones de jornada para el resto de jornadas y centros. En unos meses de ha pasado de 110 trabajadores a los 50-60 actuales, en situación de permanente “agonía laboral” (contratos por prórrogas de meses, altísima incertidumbre…).

En junio de 2012 salieron a concurso cinco centros de la Red en la modalidad de “subasta a la baja”. Hasta entonces en los concursos se tenía en cuenta tanto la oferta económica como la calidad técnica del proyecto educativo presentado por las empresas. Con estas subasta al “peor postor” la Comunidad de Madrid ha encontrado una fórmula para abaratar (y deteriorar) aún más el servicio. Por otro lado, la dotación presupuestaria ya no procede del Servicio de Educación Ambiental sino de GEDESMA, lo que origina serias dudas sobre la orientación que pueda tener en el futuro la Red de Centros. La situación del resto de Centros es de una gran incertidumbre ya que se esperaba que salieran a subasta en diciembre de este año, pero puede que sólo salgan unos cuantos o incluso que se siga prorrogando por meses la situación actual. La indefinición y agonía es total.

Con esta realidad, todos los centros han tenido que hacer un ajuste acusado en sus programas. Aquellos que implicaban una mayor atención, un periodo de realización en el medio/largo plazo y con una relativa complejidad técnica han tenido que abandonarse. Es decir, se han suprimido los programas con mayor capacidad de transformación social y ahora prácticamente sólo existen actividades puntuales, dejando de lado las líneas marcadas en el Libro Blanco de la Educación Ambiental (1999) y produciendo una regresión educativa, a niveles de principios de los años 90.

También dependiente de la Administración Regional es “NaturAlcalá”, centro creado en 2008 por la Consejería de Economía como “tapadera verde” de la devastación realizada para la construcción de las instalaciones de golf en la contigua finca de El Encín. Este centro llegó a contar con hasta catorce trabajadores. En 2011, la empresa pública que gestionaba la instalación pasa a manos privadas. Al desaparecer las subvenciones, las actividades se reducen sensiblemente. Hoy tan sólo quedan cuatro monitores de actividades de tiempo libre con una dedicación a la educación ambiental más que testimonial. Desolador.

De la Consejería de Educación dependen los Centros de Formación Ambiental (CFA), con tres instalaciones en funcionamiento (Villaviciosa, La Chimenea-Aranjuez y La Granjita-Ciudad Escolar). En todos los CFA ha  habido recortes presupuestarios y de trabajadores. Además se ha producido un incremento de las tasas para las visitas de un 300% (de 30 a 120 euros por visita), lo que ha ocasionado un descenso radical de las mismas,, preparandose así para próximos desmantelamiento/EREs/cierres..

Los centros dependientes del Ayuntamiento de Madrid no escapan a esta realidad. En tres de ellos (Dehesa de la Villa, Retiro y Casa de Campo) se han realizado concursos donde la oferta económica cuenta casi dos veces más que la técnica. La empresa adjudicataria de El Retiro lo ha ganado con una baja del 25% sobre el presupuesto inicial. El Centro Dehesa de la Villa, que ya solo abría por las tardes desde hace meses, se ha cerrado el pasado mes de noviembre. Precariedad laboral, cambios en los equipos educativos y elevada incertidumbre son la característica de todos estos centros.

Además, la Junta de Distrito de Fuencarralmantiene dos centros (Aula de Ecologia de El Palomar de las Tablas y Centro de Interpretación de la Naturaleza de Montecarmelo) con una oferta educativa de “baja intensidad” y totalmente desconectados del resto de centros. Sobre el primero corren rumores de cierre inminente por falta de financiación. Lamentablemente estos centros han sido concebidos por la Junta más como “escaparate” que como espacios con un objetivo educativo transformador, a pesar de la profesionalidad de sus trabajadores.

Similar caso de “escaparatismo” ocurre con el centro Chico Mendes dependiente del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid. Este Ayuntamiento llevó a la asfixia económica al anterior adjudicatario del servicio, con impagos de hasta 5 meses en las facturas y en las nóminas de los educadores. Mientras aumentaban las actividades de promoción de las políticas municipales, se han ido dejando de lado programas de continuidad exitosos. En el nuevo concurso se ha ponderado la importancia de la oferta económica frente a la técnica y desde octubre se cuenta con un equipo educativo totalmente nuevo.

En definitiva, las administraciones locales y regionales están provocando un deterioro constante y mantenido de la Educación Ambiental de la región. Los colectivos ARBA, AEA-Madrid, Asociación Ecologista del Jarama El Soto, Ecologistas en Acción, GRAMA y Jarama Vivo alertan de esta situación (reflejo del desmantelamiento que está ocurriendo en otros sectores públicos de la sociedad) y exigen la recuperación de servicios educativos basados en la calidad, la continuidad y en la capacidad transformadora; y en unas condiciones laborales dignas y adecuadas al servicio cualificado que se oferta.

Para más información: Pablo Llobera 682 200 867, Raúl Urquiaga 675 569 118 y Mª Ángeles Nieto 656 925 082

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