Mas no acepta la dimisión de Puig a pesar de sus mentiras sobre el caso Ester Quintana

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Con las informaciones y los datos que tenemos, consideramos que de ninguna de las maneras Ester Quintana fue lesionada por un proyectil lanzado por los Mossos d’Esquadra”. Estas fueron las palabras, recogidas por La Directa, que Felip Puig pronunció en la diputación permanente del Parlament de Catalunya el pasado 5 de diciembre. Unos días después, la grabación con el momento exacto del disparo ha aparecido, y ha puesto en evidencia el rídiculo del Conseller de Interior. Además, negó que los Mossos hubieran efectuado disparos en la zona. 48 horas más tarde, tras la difusión de unas imágenes en las que se ve claramente cómo los agentes de la policía autonómica realizaron disparos en la zona en la que Ester resultó herida, el director general de los Mossos d’Esquadra, Manel Prat, anunciaba en los micrófonos de Catalunya Ràdio la apertura de una investigación interna para aclarar los hechos. Prat dijo que “hay que estudiar que ocurrió y qué agente disparó“, lo que no cuadra con las afirmaciones de Puig.

El 13 de diciembre, Felip Puig le ha presentado su dimisión a Artur Mas, que no la ha aceptado. El que si ha abandonado su cargo es Sergi Plà, jefe de los antidisturbios de los Mossos d´Esquadra y responsable de no hacer llegar el informe porque consideraba que no era “relevante” para el caso.


Mossos disparando en Barcelona en la huelga general del 14 N Foto: Ramón Fornell

También contradicen frontalmente la versión del conseller los numerosos testigos, las imágenes de las cámaras de videovigilancia ubicadas en la confluencia del paseo de Gràcia con la Gran Vía barcelonesa y las pruebas que ya están en manos del juzgado de instrucción 11 de Barcelona. Unos días más tarde, el mismo Manel Prat confirmó que existe otro informe policial en el que sí se reconocen disparos en la zona. Según él, dicho documento nunca llegó a manos del conseller de Interior, que por eso negó en el Parlament que se hicieran disparos en esa zona. Puig volverá a comparecer ante la diputación permanente para explicar qué dice este informe policial del que no dispuso en su momento “por un fallo en la cadena de mando”, según Prat.

Según recoge La Directa, los abogados de Quintana, Laia Serra y Andrés García, continúan con la querella criminal contra el agente de la Brigada Móvil (BRIMO) de los Mossos d’Esquadra y contra su superior jerárquico, la cabeza de la unidad de la BRIMO a la cual pertenece el agente. Los abogados han formulado requerimientos al juez para que los Mossos d’Esquadra aporten una serie de informes y datos del operativo policial de aquel día. Serra trasladó la indignación de Quintana por las palabras de Felip Puig, y exigió que el Departamento de Interior “deje de negar lo que es innegable” y reconozca la autoría policial de las heridas.

En el mismo sentido, García ha querido mostrar la perplejidad por las declaraciones del consejero, que “denigran a la víctima doblemente”. Ambos abogados han mostrado su preocupación por la transparencia e imparcialidad con que pueda actuar el Departamento de Interior, a la hora de colaborar con la Justicia para aclarar los hechos. “Interior dispone de los medios técnicos para saber fácilmente qué agente es el que disparó efectivamente la arma, del mismo modo que puede identificar el responsable jerárquico directo; ambos son responsables de la pérdida del ojo de Ester”, ha declarado apuntado Serra.

Informe del Ararteko sobre los casos Cabacas/Nafarrate

El caso de Ester Quintana es el último de una larga lista de disparados por balas de goma. Esta semana se ha conocido otro caso en México de un estudiante que ha perdido un ojo por un disparo de estas armas. El caso más grave registrado hasta la fecha ha sido sin duda el de Iñigo Cabacas, un aficionado del Athletic Club que recibió un disparo con resultado mortal. Esta semana ha trascendido que Iñigo Lamarka, defensor del pueblo vasco (Ararteko), ha concluido el expediente de oficio que inició en relación a las actuaciones de la Ertzaintza en las que resultaron mortalmente herido Iñigo Cabacas y gravemente herido Xuban Nafarrate. En su informe Lamarca valora “negativamente la falta de colaboración del Departamento de Interior vasco, que no ha facilitado al Ararteko información suficiente sobre las cuestiones por las que esta institución se interesó y por tanto ha faltado a su obligación legal de colaborar con esta institución”.

El Ararteko señala que a pesar de considerar positivo que la investigación por la muerte de Cabacas se iniciara “con prontitud”, no se ha justificado “que la investigación haya sido imparcial y que su contenido haya sido adecuado y suficiente para esclarecer los hechos“. Lamarka recordó que la investigación se suspendió al iniciarse la instrucción judicial “sin que esta decisión esté debidamente justificada”. En el caso de Xuban Nafarrate, añade, “ni siquiera consta que haya habido una investigación”.

Lamarka sostiene que el Departamento de Interior de Lakua “no ha justificado” que el uso del marterial antidisturbios empleado en ambas actuaciones policiales “respetase los principios de adecuación, necesidad y proporcionalidad”, ni que esté “justificado el recurso al uso de la fuerza y que la utilización de ese material fuera objeto de control interno, ni que los agentes dieran el aviso previo a su utilización”. El ex consejero de Interior vasco Rodolfo Ares, en el cargo cuando se produjeron los hechos, ha indicado al Ararteko que “debería ser más prudente” y le ha advertido que el tema “no es de su competencia“.

Disparos sin amortiguar

Por otro lado, el Sindicato Unificado de la Policía (SUP) remitió en la última semana de noviembre una carta al ministro del interior, Jorge Fernández Díaz, en la que denuncia que un responsable de las Unidades de Intervención Policial (UIO), conocidos como antidisturbios, ha instruido a los agentes para que disparen balas de goma directamente a los ciudadanos y no contra el suelo como establece el protocolo. En la misma misiva, el SUP adjuntaba unas fotografías de lesiones e impactos de estos proyectiles en los mismos agentes que entrenaban con ellas.

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