Que suba(n) la(s) Marea(s): Rodea a Ignacio González.

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En las últimas semanas hemos asistido al nacimiento y desarrollo de una nueva “marea” en la Comunidad de Madrid. La Marea Blanca ha nacido para defender la sanidad pública, al igual que hace un año participamos en la formación de la Marea Verde decidida a defender la educación. Los elementos comunes a ambas movilizaciones no se reducen al nombre: una concepción del servicio público que excede a los y las profesionales y que plantea los servicios públicos como algo cuya defensa es de todos y todas. Tambien formas de acción similares: asambleas, coordinación directa entre centros (colegios, hospitales), cortes de calles y encierros que se multiplican a lo largo y ancho de la ciudad, que crecen, se contagian. Y es normal que así sea, porque ambas mareas apuntan a un mismo problema: la ausencia de democracia, cuando ni tan siquiera se es capaz de poner freno a la venta a precios de saldo del patrimonio público común, ya sean hospitales, universidades, suelo, infraestructuras, espacio público…

¿Acaso cuando los representantes políticos pueden poner en venta lo que es de todos no se manifiesta que la democracia se ha quedado en el papel? ¿Se puede decir que existe  democracia cuando no se atiende ninguna de las demandas ciudadanas? ¿Podemos decir que este régimen es “democrático” cuando ni siquiera existen mecanismos formales de participación directa en aquellos asuntos que nos son comunes? Sean las más de 700.000 firmas conseguidas por la Plataforma de Afectados y Afectadas por las Hipotecas; sea el millón de firmas recopiladas contra la privatización de la salud, lo que se manifiesta es que tenemos un grave problema con nuestra democracia; y en esto poco importa el color ideológico de los participantes, cuando se ignora una y otra vez las justas demandas que nacen desde abajo para defender un sistema de salud.

Por eso creemos que es posible y necesario coordinar todas esas luchas bajo un paraguas común. Un paraguas que no desplace los conflictos particulares, sino que los ponga en comunicación, para que empiecen a resonar. Dicho de otro modo, que los encierros en los colegios exigan también salud pública y que los cortes de calles del personal médico hablen del derecho a la justicia y del fin de las tasas. Que hablemos, en fin, de democracia y de la necesidad de constituir un nuevo estatuto jurídico de lo público-común que proteja aquello que es de todos y que es la base que garantiza nuestra posibilidad de vivir dignamente frente a los intereses de una minoría. Acceso universal, gestión democrática, sostenibilidad y inalienabilidad (que no se pueda vender)  son quizás los cuatro principios básicos que podrían dar forma a este nuevo modelo de gestión de lo público-común.

El próximo 20 de Diciembre la #mareablanca ha convocado una concentración en la Asamblea de Madrid a las 17h. Lo hacen con un planteamiento muy sencillo. El problema es el poder político. Apuntan al corazón de la cuestión. Hablemos por lo tanto de “Rodear a Ignacio González” y a la Asamblea de Madrid igual que el pasado 25 de septiembre rodeamos el Parlamento, para señalar la responsabilidad política, para exigir algo tan simple como Democracia. Una digna de tal nombre, que nos sirva para mantener los derechos comunes, para extenderlos, para participar más de ellos. Juntos.

No somos clientes, somos personas. Ya trabajemos en la salud, la justicia, la educación o la cultura. Ya estemos en el paro o tengamos un empleo. Ya dispongamos de una vivienda o nos hayan deshauciado. De alguna forma, desde alguna parte, todos estos recortes nos afectan a todos y a todas. Por eso proponemos… que el 20 de diciembre suba(n) la(s) Marea(s).

3/12/2012

Madrilonia.org

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