“Esta reforma significa el suicidio de la sanidad”

Comparte este artículo:

Al grito de “¡Sanidad Pública!” miles de médicos, junto a pacientes y familiares han marchado por el centro de Madrid en protesta contra la reforma sanitaria que implementará el Gobierno regional a partir de 2013, y que implica la privatización de seis hospitales.

Desde la plaza de Cibeles se han dirigido a la sede del ministerio de Sanidad para entregarle una misiva a la titular de la cartera, Ana Mato, en la que se le pide que intermedie en el conflicto con el gobierno regional. Con esta manifestación finaliza el cuarto día consecutivo de huelga de médicos en Madrid, y el último de esta semana. Retomarán las protestas la semana que viene y pretenden continuar hasta conseguir la retirada del plan que reduce los presupuestos sanitarios madrileños.

 

Los manifestantes salieron puntuales, a las seis de la tarde, cantando “Vecino sal, defiende tu hospital”, “Sana, sana culito de rana, si no pagas hoy, pagaras mañana” y “Paciente rentable al centro de día, paciente no rentable, a la virgen María”. Con batas blancas, pancartas, vuvuzuelas y silbatos, los médicos han pedido que se paralicen las medidas sanitarias que pretende adoptar el Gobierno de Ignacio González, que incluyen la “privatización total” de la gestión de seis hospitales, un 10% de los Centros de Salud y el “desmantelamiento de hospitales emblemáticos”, según sostienen todos los sindicatos sanitarios y los partidos de la oposición. Algunos incluso piden la dimisión del consejero de salud de Madrid, Javier Fernández-Lasquetty.

Los críticos con la política sanitaria del Ejecutivo han cortado el tránsito del Paseo del Prado desde Cibeles hasta Atocha. Los atascos no se han hecho esperar. La Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM), convocante de los paros indefinidos de lunes a jueves, ha estimado la asistencia en casi 10.000 personas y el seguimiento de los paros de esta mañana entre el 80 y 85%. Mientras, el Gobierno de Madrid mantiene el pulso y reitera que no dará marcha atrás. González ha advertido a los trabajadores, sindicatos y oposición de la “irresponsabilidad” que cometen cuando “mienten” a los ciudadanos.

En la jornada han abundado los carteles de “Se Vende la sanidad, razón Fernández-Lasquetty” y de manos que sangraban junto a un símbolo de Stop. Había pancartas hasta en francés, como la de una residente pediatra del Gregorio Marañón que decía “Santé publique, rêve general”. En esta marea blanca se han mezclado pacientes, amigos, familiares y personal técnico y administrativo de los centros de salud. Como Dafne, del servicio de radiología del hospital 12 de Octubre, que ha apoyado la marcha porque considera que la solución a los problemas no es “vender” el actual sistema sanitario y privatizar la salud. Por su parte, Rosa Ordoñez, de 60 años, bilbaína residente muchos años en Madrid, asegura que aunque tiene seguro médico privado ha venido a apoyar a la “marea blanca” porque “no se puede permitir que se privatice la sanidad pública, un derecho que costó mucho lograr y por el que han luchado nuestros abuelos”.

Un grupo de la AFEM se ha encargado de mantener el orden. Sobre las batas blancas llevaban chalecos fluorescentes y carteles que les identificaban, mientras buscaban evitar que la marea blanca se desbordara. Algunos han animado a la multitud a través de los megáfonos. Como Sergio Viñas, enfermero del hospital del Tajo, que ha liderado a un grupo de manifestantes al canto de: “Todos los ciudadanos tenemos un deseo; que para la privada no haya dinero. Dinero por aquí, dinero por allá, la publica pa’ lante y la privada pa’ atrás”. Otros, como L. han venido acompañados de sus mascotas. La “doctora Vilma”, una golden retriever, ha marchado con una camiseta blanca que abogaba por una sanidad pública para todos. Eva, de cinco años, iba de la mano de su madre, enfermera del hospital Ramón y Cajal.

Una de las consecuencias para el personal sanitario es la reducción de sus ya recortados sueldos. Pero aunque les preocupa, los galenos están dispuestos a resistir en la huelga “hasta donde puedan” a pesar de perder unos 150 euros por día. “Estamos aquí por los pacientes, por defender una sanidad que sea pública y de calidad”, ha asegurado Asunción Rosales, médico de atención primaria, que ha afirmado que apoyará la huelga “hasta que esté pasando hambre, porque esta reforma significa el suicidio de la sanidad”.

Al llegar frente al ministerio, algunos manifestantes han tirado sus batas blancas al suelo. “Es una especie de performance. Ya no hay respeto por el médico, así que aquí le dejamos el símbolo de nuestro trabajo”, ha comentado una de las participantes.

Tras dos horas la manifestación ha finalizado después de que una delegación de la AFEM entregara una misiva al director de ordenación profesional, funcionario de más rango presente en el ministerio, con la promesa de que lo entregue a la ministra Mato a primera hora. De los miles de manifestantes solo han quedado las pegatinas que las brigadas de limpieza no han podido quitar y que rezan: “Tu salud, su negocio”.

Comparte este artículo: