Los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (I)

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Se inicia con este artículo una serie de post dedicada a reflejar los derechos sexuales y derechos reproductivos en el Marco Internacional de los Derechos Humanos


1. Los derechos sexuales y derechos reproductivos son derechos humanos

Los derechos sexuales y derechos reproductivos, en adelante DSDR, son derechos humanos. Incluso, como afirman las organizaciones latinoamericanas, “los más humanos de todos los derechos”.

Los derechos humanos incluyen los derechos relacionados con la sexualidad y la reproducción y así lo han venido reconociendo desde hace años los principales órganos internacionales de promoción y protección de los derechos humanos.

El orden internacional de protección de los DSDR viene dado por las diferentes declaraciones y tratados que se han adoptado en las últimas décadas y que, en mayor o menor medida, recogen estos derechos en su articulado y en su espíritu. Hasta el momento, existen nueve tratados internacionales de derechos humanos que son considerados básicos según las Naciones Unidas y cada uno de ellos tiene un comité que supervisa su cumplimiento.

En ámbitos regionales también se han adoptado otros instrumentos que reflejan las preocupaciones específicas en materia de derechos humanos de la respectiva región, y en los que se establecen determinados mecanismos de protección. Por su parte, en el ámbito nacional, la mayoría de los Estados han adoptado constituciones y otras leyes que protegen formalmente los derechos humanos fundamentales. Además, si bien los tratados internacionales y el derecho consuetudinario forman la columna vertebral del derecho internacional de derechos humanos, otros instrumentos, como declaraciones, recomendaciones y principios adoptados en el plano internacional contribuyen a la comprensión, aplicación y desarrollo de los derechos sexuales y derechos reproductivos.

De esta forma, los Estados han adquirido compromisos al sumarse a las distintas conferencias internacionales celebradas bajo los auspicios de las Naciones Unidas, como las ya mencionadas, pero también a otras como la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General sobre la Infancia, la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General sobre el VIH/SIDA, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos y, especialmente, la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas donde, entre otros objetivos, los Estados se comprometieron a lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer; a reducir la mortalidad materna un 75%; a lograr el acceso universal a la salud reproductiva; y combatir el VIH/Sida, antes del año 2015.

Si bien las declaraciones emanadas de estas conferencias y otras resoluciones deberían inspirar las leyes y políticas nacionales, su carácter no vinculante hace que su cumplimiento dependa en buena medida de la voluntad de los gobiernos de turno. Pero no ocurre así respecto a las obligaciones asumidas por los Estados al adherirse y ratificar los instrumentos internacionales y regionales de derechos humanos. Ello engendra obligaciones vinculantes de derecho internacional y los países deben rendir cuentas periódicamente de sus avances o retrocesos. Además, en muchos de los países, estos tratados internacionales de derechos humanos tienen rango constitucional y, junto a las propias Constituciones, conforman el máximo marco jurídico nacional en materia de derechos humanos prevaleciendo sobre las leyes internas. Los DSDR insertos en estos tratados internacionales y regionales deben ser objeto de reconocimiento por parte de los Estados y su respeto, protección y realización son una obligación de todos los gobiernos.

2. Observaciones de los órganos de supervisión en materia de DSDR

Los derechos sexuales y derechos reproductivos se encuentran integrados en los principales tratados internacionales de derechos humanos.

La aplicación de estos tratados es supervisada por comités integrados por expertos independientes. Estos comités reciben informes periódicos de los Estados Parte que son revisados junto a los propios Estados, tras lo cual presentan sus conclusiones, recomendaciones y observaciones generales.

El número creciente de estas observaciones supone una excelente herramienta para conocer el alcance concreto de los derechos tutelados por el sistema de Naciones Unidas. Asimismo, a veces los comités dictan guías conceptuales sobre la ejecución de un derecho específico, llamadas comentarios o recomendaciones generales, que ofrecen una interpretación autorizada sobre el derecho humano en cuestión.

En los siguientes artículos se realizará un resumen –no exhaustivo- de los principales tratados y de las observaciones generales que mayor influencia ejercen para conceptualizar los derechos sexuales y derechos reproductivos como derechos humanos. Finalmente, además de los diversos Comités de Supervisión de tratados, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, creado en 2006 considera las situaciones de violaciones de los derechos humanos de sus 192 miembros y hace recomendaciones al respecto. Entre los elementos que conforman su trabajo está el Examen Periódico Universal (EPU) y los denominados “procedimientos especiales”, que tiene la misión de hacer frente, bien a situaciones concretas en los países, bien a cuestiones temáticas en todo el mundo. Respecto a estos procedimientos, existen dos de especial importancia para los derechos sexuales y derechos reproductivos: el Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental; y la Relatora especial sobre la violencia contra la mujer.

Continuará…

Los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (I)

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