El copago fuerza a familiares a sacar de sus centros a enfermos mentales

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Piedad señala que no puede hacer frente a los 858 euros del copago que le exige la ley para mantener a su hermana, con síndrome de Down, en un centro de día de la Región de Murcia.

Allí, rodeada de profesionales, “estaba mejorando sustancialmente su calidad de vida”. Piedad confiesa que la decisión de sacarla del centro ha sido “la más dura de su vida”.

 

Piedad y su hermana son un caso minoritario, según la Consejería de Sanidad, pero no único. Representantes de asociaciones de discapacitados psíquicos, personas con enfermedad mental y con parálisis cerebral de Murcia denuncian que la instauración del copago ha obligado a una cuarentena de ellos a abandonar los centros de día por no poder hacer frente a las cuotas y que la consejera de Sanidad, María Ángeles Palacios, “se comprometió a revisar caso por caso los de estos afectados para darles una solución”.

La hermana de Piedad tiene una renta de más de 2.000 euros. Al estar en la franja alta, ha de aportar el copago más elevado. Pero además, con ese dinero paga a una cuidadora para atenderla mientras no está en el centro, lo que cuesta otros 800 euros. “Pagando al mes 1.700 euros entre una cosa y otra, no salen las cuentas”, explica Piedad.

El Gobierno de Murcia señala que afecta a solo el 5% de los usuarios

Según Sanidad, este caso forma parte de un 5% de pacientes con altas rentas que tienen que pagar frente a 1.300 murcianos que no han de abonar su estancia en estos centros. En todo caso, el gobierno de Murcia ha pactado con las asociaciones que en enero reducirá un 30% la cantidad a pagar y que estudiará las circunstancias particulares de los casos extremos. Pero mientras tanto, Piedad ya ha sacado a su hermana del centro.

Solo una semana después de abandonar las instalaciones donde pasaba parte del día, Pilar ya nota los primeros efectos en su hermana: “está sufriendo una regresión y vuelve a los problemas que tenía el día que ingresó. Ayer empezó a lanzar objetos por toda la casa. Hacía años que no se comportaba así. Estoy hundida, y noto que ella también”.

La consejería de Sanidad murciana dice que esta persona “no queda desasistida y tiene ingresos para hacer frente al copago”.

Miguel Ángel Miralles, director general de dependencia de la Región de Murcia sostiene que el espíritu de la nueva ley “es que las personas con más ingresos colaboren más”. En el caso de la hermana de Piedad “vive con su hermana, recibe 2.000 euros de pensión y una ayuda de protección familiar y, por tanto, por su media anual de pagas mensuales, según la ley, tenía que pagar”.

Fuentes del sector apuntan que la clave para fijar la aportación está en cómo se valora el precio del centro de día, ya que el copago se aplica sobre un porcentaje del coste del servicio. En Murcia se ha valorado de forma elevada “y el coste sale muy alto”, indican.

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