Cuando la Comunidad de Madrid ataca la Salud, te está atacando a ti

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Con la coordinación y la frialdad de quién tiene un plan preciso desde hace mucho tiempo, Ignacio González, sustituto de Esperanza Aguirre al mando de la comunidad de Madrid, ha continuado con el saqueo de la sanidad pública madrileña y sigue ofreciéndosela en bandeja a los intereses privados. No vamos a extendernos en lo evidente: Si la salud fuera deficitaria no la estarían privatizando.

Así que no caigamos en la trampa discursiva que el Partido Popular nos tiende. Lo privado no gestiona mejor que lo público per se. Y recortando indiscriminadamente lo público no va a funcionar mejor. La política sanitaria del PP se reduce a disminuir las plantillas echando a profesionales (los más jóvenes, los más motivados, con contratos más precarios), externalizar servicios (sean eficaces y eficientes o no), privatizar la gestión de hospitales y áreas primarias (primero la construcción y lo no sanitario y cada vez más lo sanitario), cobrar más a la población que ya paga impuestos (con el copago y las medicinas) y recortar incluso en materiales imprescindibles como bateas y pijamas. No tienen ningún programa de mejora de la sanidad pública, sólo quieren transferirla al mercado privado sin ninguna garantía, ningún estudio y ninguna evidencia de que vaya a ser más eficaz y eficiente; más bien lo contrario. De hecho, parece que pretenden  beneficiar a las empresas sanitarias tanto entregándoles la gestión de  nuestra salud como empeorando la sanidad pública, de manera que más  gente (la que tenga recursos) se pase al seguro privado.

¿De verdad estamos dispuestos a entregar la sanidad a un puñado de empresas para que obtengan beneficios de nuestra salud (con el riesgo -mortal- que supone escribir beneficios y salud junto)? ¿No será un problema de gestión política de los recursos públicos? ¿De qué necesidades presupuestarias nos hablan cuando han bajado los impuestos a las empresas y los ricos la última década, cuando no se persigue el fraude fiscal? Cuando hablamos de salud estamos hablando de nuestras vidas. De nuestras familias, de nuestros amigos y amigas. De las personas a las que cuidamos y que nos cuidan. La salud, como la educación, el conocimiento, la vivienda, son cuestiones comunes. Y un sistema atravesado por la obtención de máximo beneficio no sirve para cuidarnos; el sistema de salud pública es cosa de todo el mundo y es entre todos y todas como vamos a defenderla.

Las últimas medidas tomadas: la exclusión del sistema de salud de migrantes sin papeles, el aumento del precio de los medicamentos, la privatización completa de la parte sanitaria de los hospitales de Vallecas, Arganda, Coslada, Aranjuez, S. Sebastian de los Reyes y Parla,  la privatización de los servicios no sanitarios de la totalidad de hospitales de la Comunidad de Madrid (36 centros), etc, etc, etc., y ahora, la amenaza intolerable de reconversión del Hospital de la Princesa en centro geriátrico (¡el cierre de un hospital en nuestra cara!) son ataques directos a la vida que justifican a través de la crisis-estafa en la que vivimos. Sí hay recursos pero los tienen otros (los agentes financieros, que no producen nada útil); y los recursos que todavía tenemos, nuestra estructura de servicios públicos, nos la están robando con el pago de la deuda y sus intereses, gracias a la reforma constitucional que obliga a modificar los presupuestos generales del Estado y de ahí los presupuestos de las Comunidades Autónomas.

El Hospital de la Princesa lleva tres días con encierros y con convocatorias de concentraciones a las 11h y 18h. En esas concentraciones no se ven tan solo batas blancas, sino a gentes de todo tipo que gritan algo simple y definitivo “No nos representan”. No los queremos. No vamos a permitir que destruyan las formas de constitución material de nuestra vida y nuestra dignidad. La alianza entre los profesionales de la sanidad y otros servicios publicos y los movimientos nacidos al calor del 15M y el pasado 25S son absolutamente cruciales. La dimensión común y colectiva del problema debe abordarse en común y colectivamente.

El primer momento son las convocatorias de los propios hospitales.

El segundo es, evidentemente, la Huelga General del próximo 14 de Noviembre, que se presenta como un evaluación de la política del gobierno.

La cuestión es sencilla y directa. Si no conseguimos que se vayan no habrá democracia. Si no hay democracia no habrá derechos. Defendamos los bienes comunes.

No atacan la sanidad. Atacan a la gente.

 

 

6/11/2012

Madrilonia.org

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