Una nueva huelga general paraliza Grecia

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Gas y lágrimas en Atenas: la Policía dispersa violentamente a los manifestantes

Publicado en RT

La violencia estalla en una manifestación contra la austeridad en Atenas, jóvenes atacan a la Policía con cócteles molotov y piedras. La Policía responde con gas lacrimógeno. El inicio de la protesta transcurrió de forma pacífica pero hacia las 13.30, hora local, un grupo de encapuchados comenzó a lanzar piedras y bombas incendiarias a los agentes antidisturbios, que se vieron obligados a intervenir.

 

Los policías realizaron cargas aisladas y emplearon gases lacrimógenos. Unas 50 personas han sido detenidas y cinco han resultado heridas.

Los sindicatos griegos han convocado para este jueves una huelga general de 24 horas contra los recortes de 11.500 millones de euros en el presupuesto. Decenas miles de personas se han lanzado a las calles para manifestar su desacuerdo con esta medida. El transporte público urbano no está funcionando y se han cancelado vuelos. Están cerradas la mayoría de las tiendas.

 

Grandes eventos de protesta se celebran en Tesalónica y otras ciudades importantes del país, pero de momento no se reporta sobre enfrentamientos violentos.

Publicado en el País : Trabajadores griegos han abandonado este jueves sus puestos de trabajo por segunda vez en tres semanas en un intento por demostrar a los líderes europeos reunidos en Bruselas que una nueva oleada de recortes en los salarios y pensiones solo agravará su sufrimiento después de cinco años de recesión. Las calles se han vaciado en el centro de Atenas mientras la mayoría de los comercios y el sector público han detenido su actividad al inicio de la jornada de huelga de 24 horas, convocada por los dos principales sindicatos de Grecia.

Miles de personas se han congregado en dos distintas manifestaciones de protesta en el centro de la capital. En los alrededores del Parlamento se están produciendo enfrentamientos entre los manifestantes y la policía.

Grecia sufre su peor crisis desde la II Guerra Mundial y debe llevar a cabo recortes por 11.500 millones de euros para satisfacer las exigencias de la troika, compuesta por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, y obtener así el siguiente tramo del rescate de 130.000 millones de euros. “Apoyar esas medidas catastróficas significa conducir a la sociedad a la desesperación, y [por tanto] las consecuencias y las protestas serán indefinidas”, ha añadido el jefe sindical.

Los líderes de la UE tratarán de salvar sus diferencias sobre los planes para una unión bancaria durante la cumbre de dos días que ha comenzado este jueves en la capital de la Unión, aunque no se esperan decisiones sustanciales, dando fuerza a algunas acusaciones que hablan de complacencia a la hora de abordar la crisis de la deuda que explotó hace tres años en Grecia.

La huelga ha paralizado gran parte del país. Los barcos han permanecido atracados en puerto; el transporte público apenas funciona y en los hospitales solo trabaja el personal de emergencia, mientras las oficinas oficiales, los ministerios y las tiendas permanecían cerradas.

Para la tarde del jueves están previstas cinco marchas que culminarán en una gran manifestación frente al Parlamento griego, que en ocasiones anteriores han terminado en enfrentamientos con la policía. Vallas metálicas han sido colocadas alrededor de la plaza Sintagma (donde se halla el Legislativo) y 4.000 policías han sido desplegados.

“Las nuevas exigencias solo terminarán con lo que queda de nuestros derechos laborales y sociales”, asegura el líder de un sindicato

Los dueños de kioscos, abogados, taxistas, controladores aéreos son algunos de los colectivos que sumarán a las protestas contra los recortes, que incluyen una drástica reducción del gasto en sanidad y proyectos de bienestar. Las encuestas muestran un creciente rechazo contra el rescate que mantiene a flote la economía mientras los griegos se declaran pesimistas respecto al futuro del país.

“El nuevo y doloroso paquete [de ayuda] no debería ser aprobado”, ha asegurado el principal sindicato del sector público griego. “Las nuevas exigencias solo terminarán con lo que queda de nuestros derechos laborales y sociales”, ha añadido el sindicato. Sin embargo, dado que Grecia no dispone de efectivo para realizar sus pagos en noviembre, Atenas no tiene otra elección que aplicar las medidas de austeridad negociadas con los acreedores a pesar de la oposición de la población.

Tanto los inspectores de la troika como el Gobierno griego aseguran haber acordado la mayoría de los asuntos, confiando en que Atenas pueda asegurar la ayuda para evitar la bancarrota e impedir así turbulencias añadidas en dos economías más grandes como son la española y la italiana.

 

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