Por qué las comuneras y comuneros somos bolivarianos (2º parte)

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7 de octubre: una elección decisiva

Henrique Capriles Radonski es el candidato elegido por la derecha venezolana que disputará este 7 de octubre la presidencia a Hugo Chávez Frías.

Encarna la figura de un hombre joven, deportista y graduado en Harvard como proyecto renovador para atraer el voto de la oposición en Venezuela, hasta ahora fraccionada y sin una clara dirección política. Pertenece al partido conservador Primero Justicia que defiende los intereses de los inversores privados y ve con desconfianza la intervención del Estado en la economía y en las responsabilidades públicas.

 

En sus intervenciones, Capriles habla de tender la mano a Estados Unidos y reabrir de nuevo las bases militares venezolanas a los militares estadounidenses. Para tener elementos de juicio sobre la figura de este candidato conviene recordar que fue uno de los màs activos participantes en el fallido Golpe de Estado 2002 (concretamente fue el que dirigió el asalto a la Embajada Cubana) así como en el boicoteo de las elecciones nacionales posteriores. Intervenciones en las que Estados Unidos intervino muy directamente. Sin duda un candidato que no ha mostrado en el pasado ningún talante democrático y tampoco ningún escrúpulo para llegar al poder de cualquier manera. Otro ejemplo ilustrativo fue que durante la campaña, Henrique Capriles se desplazaba en un vehículo con matrícula del Cuerpo Diplomático Polaco. Es decir que hubo coches del Gobierno Polaco al servicio de la campaña electoral del candidato Henrique Capriles Radonski. Toda una ingerencia de Polonia en asuntos internos del país. Claro, la madre de Capriles es polaca. Y por ahí vemos las conexiones entre uno de los países más homófobos y conservadores de Europa con la campaña de Capriles.

Del otro lado Hugo Chávez Frías, quien de forma progresiva, desde su elección en 1998 viene implementando una reforma agraria vasta, eliminando poco a poco el latifundido. Y recordamos que el latifundio es una estructura de tenencia de la tierra de origen feudal, en pocas manos, rentista, que sigue causando estragos en el país vecino de Colombia y responsable de miles de desplazados anualmente. Combatida históricamente por los Comuneros castellanos y americanos. Pues bien, Chávez está repartiendo las tierras y concediendo títulos de propiedad a cientos de campesinos organizados en cooperativas.

En 2005 Chávez proclama su conversión al socialismo y nacionaliza los sectores estratégicos de la economía: telecomunicaciones, bancos, electricidad, acero… Un ejemplo digno de mención, estos días fue la puesta en órbita el pasado día 29 de septiembre del satélite “Miranda”, un paso decidido más hacia la soberanía, la independencia y el progreso en Venezuela.

La Revolución Bolivariana extiende también su acción al control de empresas relacionadas con el abastecimiento de productos básicos en un intento de garantizar la soberanía alimentaria. Y que el precio de los alimentos no fluctúe en función de la coyuntura económica.

El éxito de la Misión vivienda se plasma en la construcción de 400.000 viviendas hasta el momento, teniendo como objetivo estratégico alcanzar el millón para 2019. Estas viviendas son construidas incluso en solares céntricos de las ciudades. Muchos de esos terrenos son expropiados por el gobierno acabando así con la ya vieja práctica especulativa inmobiliaria (tan bien conocida en el Estado español) y fijando un precio por metro cuadrado justo, accesible y subvencionado.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepalc) de la ONU, la tasa de pobreza en Venezuela bajó un 21% entre 1999 y 2010. La redistribución de la riqueza en provecho de los más modestos irrita a la oligarquía venezolana la cual critica incesantemente la política de eliminación de la pobreza a través del esfuerzo y recursos del Estado.

La habilidad de Chávez y la comprensión de la realidad de su país le llevan a incentivar políticas que reduzcan las tensiones centro-periferia dentro de las grandes ciudades. La construcción de viviendas en el centro de la ciudad para recibir a los nuevos pobladores enfada a la burguesía, dueña tradicional de los espacios céntricos y por lo general bastante racista en sus relaciones con los más humildes.

La victoria de Chávez en octubre aceleraría la dinámica de transformación social para Venezuela. Se seguiría profundizando en la intervención estatal en sectores como el comercio y el transporte con propósito de eliminar intermediarios. Las políticas implementadas en Venezuela encaminadas a extender los poderes democráticos, a través de la creación de los consejos comunales son herencia de las primeras reivindicaciones de soberanía popular que ya desde el siglo XVI son bandera reivindicativa comunera, expresado en el concepto del “común” y arraigado en las luchas preemancipatorias americanas.

 

Por ello los comuneros y comuneras apoyamos al pueblo venezolano y bolivariano que lucha por romper las cadenas del colonialismo e imperialismo que durante siglos han impedido la justicia social y la paz. La victoria en las elecciones 7-O es un paso en ese camino, pero la profundización en la construcción del poder popular en cada barrio, en cada pueblo, en cada ciudad es imprescindible para que el socialismo en Venezuela sea un camino sin retorno.

Las comuneras y comuneros castellanos en lucha contra el modelo institucional heredero del franquismo y las políticas neoliberales introducidas aceleradamente en los últimos meses en el Estado español apoyamos de forma internacionalista al pueblo venezolano para recorrer juntos a uno y otro lado del océano el sendero de la derrota del capitalismo.

 

¡UNA VICTORIA BOLIVARIANA EL 7-O ES UNA VICTORIA COMUNERA!

 

 

Alberto San Martín

Brigadista Comunero

 

 

Por qué las comuneras y comuneros somos bolivarianos.(1ª Parte)

 

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