El comité de Huelga de Uminsa se echa atrás, mientras los mineros mantienen la unidad de acción

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Si los trabajadores del sector de carbón vienen lidiando desde hace tiempo con los recortes del Gobierno central y los ajustes laborales de la patronal, ahora se enfrentan también a los intereses divididos de los sindicalistas que les representan y de no pocos compañeros de trabajo. El comité de huelga de Uminsa se ha deshecho por completo. Todos y cada uno de sus miembros han presentado en las últimas horas su dimisión y está previsto que a principios de la semana que viene se cree un nuevo comité. Fueron los dimisionarios (cuestionados por los propios trabajadores) los primeros en recibir las notificaciones de despido de parte de la empresa por entender que están incurriendo en faltas graves al permitir la acción de los piquetes e impedir los servicios mínimos en los tajos. Aunque todos los trabajadores que han secundado la huelga, las han recibido. Cuestiones que ahora se debaten en los juzgados, al igual que sigue la senda judicial el conflicto colectivo presentado en la Audiencia Nacional y un juzgado ponferradino contra el grupo Alonso por establecer modificaciones sustanciales en las condiciones laborales de los trabajadores de los cielos abiertos. Precisamente, es esto lo que la dirección empresarial quiere derrocar. Ha instado a los trabajadores a que retiren el conflicto presentado como condición para seguir adelante con el diálogo, aunque nunca renunciando a la intención de establecer turnos rotatorios de seis días de trabajo por tres de descanso en los cielos abiertos -decisión que ha desencadenado la huelga-. Y de momento, la mayoría de los trabajadores no está dispuesto a abandonar el parón indefinido y así lo han dejado claro en las dos votaciones que han tenido lugar en menos de una semana. No obstante, las explotaciones asturianas de Cerredo y Tormaleo han recuperado ya parte de su actividad y está previsto que más trabajadores regresen al tajo en los próximos días ante la disolución de los piquetes sindicales.

Parece que la crisis minera se ha enrocado y han surgido dos grupos diferenciados que tiran de la cuerda en sentido opuestos. Unos apelan por seguir luchando contra las condiciones que pretende imponer Victorino Alonso mientras otros apuestan por desconvocar la huelga y pactar casi a cualquier precio para llegar a un punto de acuerdo con la empresa. En este último grupo esta el secretario provincial de MCA-UGT, Manuel Luna, que en las últimas horas se ha desmarcado de la huelga pese a que ha sido una de las figuras que hacia de portavoz ante la prensa y la cara visible. Luna lamenta la radicalización de algunos sectores de trabajadores, algo que no comparte, y entiende que se han abierto todos los canales posibles de negociación. «Hemos hecho e intentado todo lo que hemos podido, pero para algunos trabajadores parece que no ha sido suficiente», explicó el sindicalista.

Aún así, la escisión no ha hecho efecto en buena parte de los trabajadores. Un grupo de trabajadores de las subcontratas del grupo de Victorino Alonso ha rodeado esta mañana la entrada de la sede que la empresa tiene en Ponferrada. Están indignados y se sienten abandonados, como si fueran «mineros de segunda categoría».

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