El robo del siglo: La partida destinada a pagar los intereses de la deuda rozará los 40.000 millones en 2013

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El Gobierno ha dado ‘luz verde’ al anteproyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) que contempla un ajuste de 13.000 millones de euros que se destinará, prácticamente, a financiar la partida destinada a pagar los intereses de la deuda, que se eleva en 10.000 millones.

Así lo ha explicado el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, donde ha asegurado que el ajuste de 13.000 millones se corresponde con la reducción del déficit del Estado del 4,5% de este año al 3,8% de 2013. Unas cifras, por otro lado, que todo apunta que no se podrán alcanzar, lo que hará necesario nuevos ajustes y recortes adicionales para cumplir con las exigencias marcadas desde la Troika.

En concreto, los gastos del Estado crecerán un 5,6% en 2013 por las mayores aportaciones a la Seguridad Social, que ha de hacer frente al pago de pensiones y prestaciones por desempleo, y por la necesidad de hacer frente a los intereses de la deuda. Sobre, por esto último, que se lleva un presupuesto de 40.000 millones, dinero que irá a engrosar las cuentas de beneficios de especuladores varios, entre ellos muchos de los pricipales bancos españoles, actualmente en posesión de más de un tercio del total de la deuda pública española, de la que sacarán una importante rentabilidad cada año, mientras el pueblo sufre los recortes y las miserias de la estafa que llaman crisis.

El repunte supone un 33,8% del gasto en intereses, hasta los 38.590 millones (+33,8%). Si bien, se producirá en 2013 una reducción de la aportación al sistema de financiación autonómica del 3,2%, hasta los 35.314 millones.

“¡Cuánto nos podríamos ahorrar!”, señaló Montoro en referencia a los costes de la deuda, para añadir “ahí está la consecuencia de esta espiral que el Gobierno quiere impedir“. Seguro que sus amos, los que se están forrando con el pago de dichos intereses, los excompañeros de trabajo del otro Ministro presente en la presentación de los PGE, el señor De Guindos, no piensan lo mismo. En cualquier caso, ambos saben que el esfuerzo no será en vano, y alguna de esas empresas, fondos de inversión, bancos y demás tiburones beneficiados por el pago de la deuda a costa de los recortes sociales, le tienen ya reservado algún buen puesto de trabajo para cuando tengan que dejar el gobierno.

Así, el gasto del Estado excluidos estos elementos quedaría en 80.317 millones, lo que supone un 7,3% menos. Por otro lado, el gasto de los Ministerios ascenderá a 39.722 millones de euros, lo que supone un ahorro del 8,9%.

Montoro indicó, para más inri y sin que ninguno de los adiestrados periodistas presentes en la sala sortase ninguna carcajada, que los Presupuestos son “claramente sociales” y demuestran que “el ajuste no se está haciendo sobre el gasto social“. Solo se está haciendo, en realidad, sobre los derechos fundamentales de los ciudadanos, pero es complicado expresarlo en cifras, eso es más una cuestión de realidad: de sensaciones y experiencias personales de los trabajadores y trabajadoras de este estado. Esas barrigas que rugen por el hambre, esas cabezas que piensan en el suicidio ante la falta de empleo y oportunidades, ese estudiante que se queda sin beca por haber suspendido una sola asignatura que se le atragantó, ese despedido de más de 40 años en aplicación de la reforma laboral que no sabe que será de su futuro, ese inmigrante “sinpapeles” infectado de VIH al que dejan sin medicamentos y arrojado a los brazos de la muerte, todos esos profesores interinos despedidos, o esos pueblos a los que dejan sin hospitales ni centros de urgencias, tal vez no queden lo suficientemente reflejados en las cifras manejadas por el Ministro, pero podemos asegurar que son muy reales.

Así, en cuanto a la composición del gasto, un 63,6% se destinará a gasto social, un 17,2% a transferencias autonómicas, un 6% a la financiación de servicios públicos básicos y el resto a actuaciones de carácter económico (4,5%), actuaciones productivas (4,1%) y resto de actuaciones (4,6%). El “gasto social”, no obstante, no es gasto en inversión para el fomento y desarrollo de los servicios públicos o la mejora de su calidad, es simplemente el pago en pensiones y subsidios temporales de desempleo, y si es tan desproporcionado es principalmente porque el número de desempleados sigue creciendo cada mes, así como la ratio trabajador/pensionista.

La demagogia del gobierno llamando gasto social a lo que en esencia es el reflejo de una situación de auténtica catástrofe social, en especial por lo referido al gasto por subsidios de desempleo, en sencillamente propia del peor de los populistas de derechas, aquellos que creen que invertir en el desarrollo social es dar un plato de lentejas al pueblo para que no se muera de hambre, en lugar de proporcionarle la garantía de un trabajo, una vivienda, una educación, una sanidad, y un acceso a la cultura que puedan hacer de ese ciudadano una persona productiva y con una calidad de vida garantizada.

Por el lado de los ingresos tributarios, en lo que va de 2012 ascienden a 170.648 millones de euros, sobre los 168.725 presupuestados, con lo que, según Montoro, se cumplirán “con creces” las previsiones para este año. Para 2013, el Gobierno prevé que se alcancen los 175.177 millones antes de la cesión a entes territoriales, lo que supone un 3,8% más sobre lo presupuestado en 2012 y un 2,7% más respecto a la ejecución.

Dentro de este capítulo, para 2013 se esperan unos ingresos por IRPF de 74.215 millones de euros, lo que supone un 1,5% más sobre el presupuesto de 2012; por Sociedades, 19.012 millones (-2,8%); de 54.657 millones por IVA (+14,6%); y por impuestos especiales, de 19.956 millones (+8,3%). Los ingresos tributarios después de la cesión a entes territoriales ascenderán a 105.311 millones (+37%).

Por otro lado, los ingresos no tributarios alcanzarán los 18.733 millones (+55,8%), mientras que después de las cesiones territoriales se situarán en 124.044 millones, un 4% más.

En este capítulo de ingresos, el Gobierno espera ingresar por nuevas medidas tributarias entre 2013 y 2014 más de 4.300 millones de euros. Hasta 2.371 millones por el límite de deducción por amortización (70%) para estos años; 824 millones por el nuevo gravamen para premios de lotería superiores a 2.500 millones de euros; 700 millones de euros por la prórroga en 2013 del Impuesto sobre Patrimonio, sin reforma alguna del tributo; 300 millones de euros por la actualización de balances de empresas; 90 millones de euros por el fin de la deducción por compra de vivienda y otros 90 millones por la modificación en la tributación de las plusvalías a corto plazo.

Ya veremos al final cuantos de esos objetivos de ingresos se cumplen. Lo que es seguro, no obstante, es que los ajustes establecidos para los recortes de gastos se harán y, posiblemente, en mucha mayor cuantía de lo en principio presupuestado, máxime como finalmente haya rescate y sea la troika la que se ponga al mando, ya sin intermediarios ni lacayos, tanto del Ministerio de Hacienda como del Ministerio de economía.

Pedro Antonio Honrubia Hurtado, para Kaos. Laboral y economía.

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