El 25S, un punto de inflexión en la lucha por el cambio de Régimen

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Por primera vez en muchos años se convocó en Madrid una movilización, con una amplísimo apoyo social, por el cambio de Régimen.

 

El llamamiento no era contra los recortes en tal o cual sector, ni por un referendúm, para legitimar o no estos, ni por el cambio de política del Gobierno… No la convocatoria del 25S estuvo centrada en la necesidad del cambio de Sistema; y eso es lo que le ha dado la gran transcendencia y repercusión que finalmente ha obtenido y que los medios de comunicación estatales e internacionales han reflejado, como era previsible, cada uno a su manera, según sus intereses.

 

La jornada del 25S vino precedida de una maniobra de confusión en la que no sólo participaron los que objetivamente están interesados en que el actual Régimen se mantenga, sino algunos otros, que al menos en teoría, deberían estar interesados en el cambio de Sistema. No es la primera vez que pasan estas cosas ante procesos de transformaciones profundos. No será la última.

 

Posteriormente se impulsó una ofensiva criminalizadora y represiva contra el movimiento 25S que tuvo como aspectos más destacados la imputación preventiva por parte de la Audiencia Nacional de ocho personas por participar en reuniones preparatorias de la jornada bajo la acusación de presunto delito “CONTRA ALTOS ORGANISMOS DE LA NACIÓN TIPIFICADO EN EL ART. 494 DEL CÓDIGO PENAL” Su declaración ante este tribunal esta prevista para el jueves 4 de octubre.

 

 

 

Las intervenciones policiales por orden del Gobierno el propio 25S de singular brutalidad y los numerosos detenidos y detenidas, a los que el Ministerio del Interior ha intentado poner también a disposición de la Audiencia Nacional, sin finalmente lograrlo, caracterizan la primera respuesta del Estado ante la jornada del 25S, que significa ni más ni menos que el inicio de la cuenta atrás del actual Régimen.

 

La movilización del 25S ha puesto de manifiesto que en Madrid, en Castilla, en paralelo con otros Pueblos del Estado, existe ya un sector social suficientemente significativo que rechaza al Régimen monárquico, salido de la llamada transición política y que tiene como sustento jurídico-político a la constitución de 1978, sector social en rápido aumento y que exige un cambio de Sistema ya.

 

El Régimen salido de la transición ha perdido la poca legitimidad que en algún momento pudo tener, pero el Bloque Dominante español tiene la firme voluntad de seguir manteniéndolo, recurriendo a todas las vías, incluyendo aquella en la que tienen más experiencia, la represiva.

 

La represión es el instrumento que el Poder actual ha decidido utilizar con la extensión e intensidad que haga falta para mantener su estatus. Todos los cambios anunciados en el Código Penal por el Sr Gallardón tienen esa finalidad principal, adaptar “su legalidad” a las nuevas necesidades represivas.

 

En este nuevo escenario lo que más llama la atención no es la brutalidad policial, cosa que ya hemos visto en numerosas ocasiones a lo largo de estos años, sino el uso de la Audiencia Nacional contra las movimientos sociales. La utilización de ese tribunal de excepción, heredero directo del Tribunal de Orden Público (T.O.P.) del franquismo, contra los movimientos sociales es la novedad más cualitativa, en lo referente a la represión, en esta nueva etapa “deconstituyente” en la que hemos entrado ya de lleno.

 

Es curioso ver como algunos medios de comunicación, especialmente los vinculados al Grupo Prisa o algunas voces de la llamada “izquierda institucional estatal” dan informaciones o trasladan valoraciones especialmente críticas con la actitud policial en esta ocasión. Sin duda esas críticas son más que merecidas, pero nos parecen sospechosas en estos momentos. Casualmente se olvidan de que la policía ha actuado de similar manera reiteradamente a lo largo de los últimos años; y que esas actuaciones responden a las órdenes que reciben de los responsables políticos. La brutalidad policial del 25S, como en otras ocasiones, es la consecuencia de las instrucciones recibidas de la Delegada del Gobierno en Madrid, del Ministro del Interior y del propio Presidente del Gobierno, Sr. Mariano Rajoy, que según parece siguió muy de cerca todo lo relacionado con el 25S.

Tampoco se apreciaron gestos claros de denuncia de lo que con toda claridad se veía venir, desde esas formaciones, que a posteriori se llevan las manos a la cabeza. Parece más bien que estamos ante un juego calculado de aquello de “nadar y guardar la ropa”, es decir seguir viviendo a la sombra de este Regimen, estratégicamente acabado, y simultáneamente echar algún cabo en el movimiento por el cambio de Sistema, por si acaso.

 

 

No nos debemos dejar engañar por sus llantos de plañideras. Obviamente la falta de cultura democrática y de espíritu de servicio al Pueblo por parte de la policía nacional y otras fuerzas de seguridad del Estado es notoria, tradicional y consecuencia también del proceso de transición. Eso es un problema, pero ese no es el PROBLEMA con mayúsculas. El problema con mayúsculas es la supervivencia de un Regimen completamente contrario a los intereses de los trabajadores y trabajadoras y Pueblos del Estado Español. Probablemente algunos sectores de los aparatos de seguridad del Estado acabaran comprendiendo esto y desde luego es conveniente facilitarlo, porque ello es condición favorable para que en el menor tiempo posible se produzca el inevitable por imprescindible, cambio de Sistema.

 

 

El uso de la represión no podrá impedir el CAMBIO, porque cuando hay un mayoría social que lo demanda, ese instrumento es incapaz de frenarlo estratégicamente, lo pueden alargar en el tiempo, pueden hacer que el proceso sea más doloroso, pero finalmente si hay una mayoría social que lo demanda, el CAMBIO es inevitable.

 

El 11S fue la expresión del deseo de cambio del Pueblo Catalán, las movilizaciones impulsadas por el SAT en Andalucía son la expresión del deseo de cambio en ese Pueblo. El 25S ha sido la nítida expresión del deseo de cambio de nuestro Pueblo. Seguramente en las elecciones del 21 de octubre se expresarán los deseos de cambio de amplísimos sectores en Euskal Herria. Esperamos y deseamos que en Galicia también se exprese esa corriente de rechazo al actual Régimen. Todo ello es demostración del hartazgo de vivir bajo la dominación de un Estado hecho a la medida de corruptos y maleantes, empezando por el Jefe de éste, Juan Carlos I, y su real familia plagada de delincuentes.

 

Las bases para un auténtico proceso constituyente de los Pueblos bajo la jurisdicción del Estado Español está en marcha.

 

L@s Comuner@s del XXI haremos todo lo que esté en nuestras manos para que ese proceso de satisfacción a las demandas sociales, civiles y políticas de las clases trabajadoras del medio rural y urbano, de las mujeres, de la juventud… de nuestro Pueblo.

 

Por la soberanía y la justicia social. Por la solidaridad entre los Pueblos.

 

Luis Ocampo.

Castilla a 27 de septiembre de 2012

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