Asociaciones ecologistas y vecinales piden a gonzalez que no continue con la política despilfarradora de reforestaciones innecesarias

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Las asociaciones ARBA, El Soto, Ecologistas en Acción, GRAMA y Sierra Oeste Desarrollo S.O.Stenible piden a Ignacio González que no continúe con la política despilfarradora de reforestaciones innecesarias. Ante el anuncio en el debate de investidura del plan de reforestación para la Sierra Oeste, las asociaciones recuerdan que las últimas reforestaciones, tras grandes incendios en la región, han sido un fiasco en las que no ha sobrevivido ni el alcornoque que Aguirre plantó en 2006. Las organizaciones han presentado a la Consejería de Medio Ambiente un decálogo de buenas prácticas para favorecer la regeneración natural que ya se está produciéndose en la zona quemada y ahorrar dinero público.
Los incendios forestales suponen un grave problema ambiental que en la mayoría de los casos podrían evitarse. En la Comunidad de Madrid, las negligencias y los accidentes son la causa de entre el 40% y el 47% de los incendios. Uno de los últimos grandes incendios (superior a 500 ha) sucedió en 2003 y afectó a 857 ha en Navas del Rey y San Martín de Valdeiglesias, en la Sierra Oeste, una zona muy próxima a la incendiada el pasado mes de agosto. Tras aquel incendio Esperanza Aguirre presentó el plan de reforestación de la zona con una inversión de 2.510.822 euros y ante las cámaras plantó un ejemplar de alcornoque de más de dos metros de altura. Actualmente no queda prácticamente nada de la reforestación y hasta el alcornoque de Aguirre se ha secado y finalmente ha sido cortado.
No se trata de un caso aislado, la evolución de las reforestaciones tras los incendios suele seguir la misma dinámica. En el monte Abantos, en San Lorenzo de El Escorial, ha habido que reponer la planta hasta en tres ocasiones, con una inversión que supera el millón de euros. Entre 2009 y 2012 y, tras una inversión de 2,4 millones de euros, se reforestó el paraje de Las Calerizas, en la Sierra Norte, en los municipios de Torremocha de Jarama y Torrelaguna, municipios afectados por un incendio en 2001. Actualmente la planta está seca casi en su totalidad y el suelo ha sido destrozado por la maquinaria.
En todos estos casos los trabajos de reforestación han supuesto una fuerte inversión pública, los trabajos han dañado gravemente el suelo, se ha perjudicado la regeneración natural y sin embrago los resultados han sido prácticamente nulos. El mantenimiento de las plantas introducidas es costoso y dado las características climatológicas de la región, con largos periodos de sequía, acaba muriendo. No sucede lo mismo con la planta que regenera de forma espontánea que es la que finalmente sobrevive y repuebla los parajes incendiados.
En el caso concreto de los montes de Robledo de Chavela y Valdemaqueda, las asociaciones ARBA, la Asociación Ecologista del Jarama “El Soto”, Ecologistas en Acción, GRAMA y Sierra Oeste Desarrollo S.O.Stenible, han comprobado como ya está regenerando el roble tras el escaso agua caído.
Ante estas experiencias, estas organizaciones han presentado a la Consejería de Medio Ambiente y a Ignacio González un decálogo a tener en cuenta tras un incendio. En este decálogo las organizaciones insisten en la importancia de no introducir maquinaria pesada para preservar el suelo, promover y fomentar la regeneración espontánea y reducir la repoblación artificial a aquellos casos que sea imprescindible, priorizando la semilla sobre la planta. Igualmente se resalta la importancia de involucrar a la sociedad civil para que tome conciencia de la importancia del monte, encargándoles trabajos voluntarios de censos y seguimientos y algunas plantaciones populares.
Tener en cuenta estas medidas ahorraría mucho dinero al erario público e incrementaría la regeneración de los espacios naturales incendiados.
Madrid, 25 de septiembre de 2012
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