Un millar de personas clama el cierre de Garoña a los pies de la central

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Alrededor de 1.000 personas se concentraron hoy a las puertas de la central nuclear de Santa María de Garoña (Valle de Tobalina, Burgos) para “celebrar” y exigir el cierre de la planta atómica y mostrar su contrariedad a la política nuclear del Gobierno central que consideran “insegura”. Alrededor de un millar de personas clama el cierre de Garoña a los pies de la central
El director de Greenpeace en España, Mario Rodríguez Vargas, participó en la marcha antinuclear más numerosa de las últimas décadas para celebrar lo que organizaciones ecologistas entienden como un “claro triunfo”, después que Nuclenor haya decidido no solicitar la renovación de la autorización de explotación. Rodríguez demandó el cierre de Garoña y reconoció que la decisión de la empresa ha sido recibida como una “noticia inesperada” que entienden como “un cierre patronal”.
Greenpeace considera que se trata de una “buena noticia” al entender que existen “otras formas de energía”. “Dos décadas después de decir que la energía nuclear es peligrosa es ahora la propia industria nuclear la que nos corrobora que eso es así”, aseveró.
Muchas de las personas que salieron desde la localidad burgalesa de Barcina del Barco coincidieron en señalar que “se trata de una mezcla agridulce”, consciente de que “jurídica y políticamente el tema está cerrado”, según puntualizó el director de Greenpeace, quien espera que “se anuncie pronto” el plan de desmantelamiento.
Por su parte, los responsables de la Coordinadora contra Garoña apelaron a que “debe cerrar el 5 de julio”, atendiendo a que la central “entra ahora en una situación ilegal”, que exige que esté obligada a cerrar en diez meses. En este sentido, desde la coordinadora entienden que el Ejecutivo central “ha mentido”, al confirmar que Garoña es segura y barata. Ellos creen que las eléctricas “han chantajeado al Gobierno pese a que la central es una ruina técnica y económica”.
Brindis por el supuesto cierre
Bajo consignas como “Garoña nunca más” y “Esta central la vamos a cerrar”, cientos de personas saltaron al son de la música para festejar lo que entienden como una jornada “histórica”. Por ello, no faltó un brindis para celebrar la que, para muchos, puede ser la última marcha a los pies de Garoña.
Garoña es la central más antigua y la más pequeña de España, y desde hace años una de las más mediáticas. Desde que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero anunciase en el año 2009, por orden ministerial, el cierre y desmantelamiento de la central para 2013, Garoña ha pasado de ser la central veterana a ser el caballo de batalla de organizaciones antinucleares y ecologistas y la empresa propietaria, Nuclenor.
En la actualidad, Garoña da trabajo a cientos de vecinos del Valle de Tobalina. Por el momento, parece que tanto Nuclenor como el Gobierno central se niegan a hacer público un posible acuerdo que ponga fin o de continuidad a la central.

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