Nuclenor chantajea al Gobierno

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Hoy termina el plazo para solicitar una prórroga en la explotación de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), petición que la empresa gestora Nuclenor no ha realizado por el momento. Ecologistas en Acción acusa a Nuclenor de intentar con ello presionar al Gobierno para que rebaje la medidas de control y exige el cierre inmediato de la central.

El hecho de que Nuclenor no haya solicitado hasta ahora una prórroga en el tiempo de vida de la central tiene motivaciones económicas. Según Francisco Castejón, experto en energía nuclear de Ecologistas en Acción, la empresa “está presionando para que se cambien las reglas y lograr así que la central produzca mucho más dinero”. Se trata de “un pulso que Nuclenor lanza al Gobierno para pedir la prórroga”. Prueba de ello es el audio publicado en la página web de la compañía en el que plantea la solicitud de renovación de permisos en caso de que se “clarifique la situación regulatoria”.

La central nuclear de Garoña es la más antigua e insegura del Estado español. La ampliación de su funcionamiento exigiría una inversión de más de 120 millones de euros. Y además la empresa gestora afrontaría posibles visitas de inspectores de la Unión Europa para hacer pruebas de estrés tras el accidente de la central japonesa de Fukushima, gemela de Garoña.

Además deben añadirse a los posibles riesgos el descubrimiento de más de 8.000 fisuras en la vasija del reactor belga de Doel-3. Una vasija procedente del mismo fabricante que las de las centrales de Garoña y Cofrentes. Si bien el organismo de seguridad nuclear belga recomendó la supervisión de estos reactores, el Consejo de Seguridad Nuclear español se limitará de momento a estudiar documentación.

Ecologistas en Acción considera que mantener abiertas estas centrales es irresponsable y un riesgo inadmisible, puesto que la seguridad debe primar siempre sobre el beneficio económico.

Ecologistas en Acción ha llamado a participar en la marcha contra esta central nuclear, el 9 de septiembre, convocada por la Coordinadora contra Garoña y que cuenta con el apoyo de la Coordinadora Estatal Antinuclear (Cean), para pedir su cierre definitivo así como el del resto de centrales de forma escalonada pero urgente.

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