La empresa propietaria de Garoña solicita explotar la central hasta 2019

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La empresa propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), Nuclenor —participada al 50% entre Endesa e Iberdrola—, ha solicitado al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio la renovación del permiso de explotación de la instalación atómica por un periodo no superior a seis años, es decir, hasta el año 2019.

Así lo ha confirmado el ministro del ramo, José Manuel Soria, en la primera comparecencia en el Congreso que ha concedido después del verano a preguntas de varios grupos parlamentarios. Este 5 de septiembre finalizaba el plazo para que la empresa solicitara su deseo por ampliar la explotación de la planta nuclear.

“El Gobierno siempre que lo plantee una empresa va a tramitar esa solicitud, tal y como lo ha hecho en el caso concreto de Garoña, pero éste no tiene interés ni a favor ni en contra de la energía nuclear. Tiene interés en que haya un mix energético lo más equilibrado posible”, ha recalcado el ministro de Industria.

En este sentido, ha explicado que quien puede decir si procede o no su explotación, de acuerdo con las condiciones de seguridad, es el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). “No tenemos ningún prejuicio ideológico”, ha defendido.

Proceso de renovación

Frente a la decisión del anterior Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero de cesar el 6 de julio de 2013 la actividad de la central de Garoña, el pasado 3 de julio, el Ministerio de Industria, liderado por José Manuel Soria, revocó dicha orden por la que se acordaba el cierre de la central nuclear el 6 de julio de 2013, y autorizó su explotación hasta dicha fecha.

“El Gobierno no tiene interés ni a favor ni en contra de la energía nuclear”

Para ello, el nuevo Ejecutivo ‘popular’ apuntó en julio a siete razones para tomar esta decisión: la Ley de Economía Sostenible; el nivel de dependencia energética de España del exterior; la estabilidad de la red eléctrica española; el déficit acumulado del sector eléctrico y la necesidad de evitar que se trasladen los costes al consumidor; el retraso en la construcción del Almacén Temporal Centralizado (ATC); la participación de las centrales en la financiación del combustible nuclear sólo cuando están en funcionamiento; y el impacto de la renovación en la actividad económica, el empleo y la recaudación impositiva de la zona.

Con esta decisión, el Ejecutivo suspendió igualmente la obligación del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) de presentar un plan de desmantelamiento de la instalación antes del 6 de julio de 2013 y eliminaba la prohibición a la central de realizar modificaciones que impidan o desarrollen el cese definitivo de la explotación.

La orden del cierre de Garoña fue dictada por el Gobierno de Zapatero en 2009

La orden del cierre de Garoña fue dictada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero el 3 de julio de 2009, tras haber solicitado la central una renovación de la explotación hasta 2019. Previamente, el CSN había emitido un informe favorable a la renovación por diez años.

Tras el cambio de Gobierno, el pasado mes de enero el nuevo ministro de Industria, José Manuel Soria, preguntó al CSN si existía algún impedimento para revocar la orden de cierre. En febrero, el regulador atómico concluyó que no existía impedimento alguno para esa modificación, siempre que se modifiquen los límites y condiciones de la vigente autorización para incluir nuevas condiciones. El pasado mes de mayo, Industria concedió trámite de audiencia a los interesados.

El pasado julio, IU alertaba de que en marzo, tras las pruebas de resistencia de la UE para las nucleares europeas, “se detectó que Garoña presenta riesgos de inundación muy altos y el combustible nuclear gastado se encuentra significativamente desprotegido”.

La central nuclear burgalesa de Garoña chupa 25.000 litros por segundo del río Ebro para enfriar su reactor y luego los devuelve a la corriente ligeramente recalentados.

Alerta de riesgo de fisuras serias

El director general de la Agencia Federal Nuclear belga (AFNB), Willy De Roovere, se mostró el pasado agosto a favor del cierre “permanente” de los veinte reactores nucleares en todo el mundo cuya vasija ha construido el mismo fabricante holandés Rotterdam Droogdok Maatschappij si se descubren fisuras serias tal y como se han detectado en el tercer reactor de la central belga de Doel, en el norte del país.

En España hay dos centrales con materiales de esta empresa, que ha provocado problemas en Bélgica

El mismo fabricante es el responsable de una veintena de reactores repartidos en todo el mundo. Según confirmaron desde el Consejo de Seguridad Nacional (CSN), en España hay dos centrales que compraron los materiales para fabricar sus vasija en la misma empresa: la de Santa María de Garoña (Burgos) y Cofrentes (Valencia).

“Estas centrales tienen que cerrar de forma permanente si encontramos fisuras serias. Esperamos que todos estos países lleven a cabo inspecciones, especialmente si descubrimos que también hay fisuras en Tihange”, ha explicado De Roovere en una entrevista publicada este sábado en el diario De Morgen .

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