El incendio de Castrocontrigo, ya controlado, arrasa 11.700 hectáreas

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La cifra de la catástrofe: 11.724,75 hectáreas es la superficie que arrasó el incendio de Castrocontrigo. La Consejería de Fomento y Medio Ambiente declaró el siniestro controlado a las seis y media de la tarde de ayer, diez días después de que se originara en la pedanía de Torneros de la Valdería, en el término municipal citado.

Se trata de la primera cifra oficial, si bien la semana pasada la Junta ya avanzó que se habían calcinado más de 10.000 hectáreas. Del total facilitado, 10.555,34 hectáreas corresponde a superficie arbolada, mientras que 1.169,41 son pastos, matorrales y cultivo. El daño en la masa forestal afecta especialmente al pino resinero (8.562) hectáreas, incluyendo el que se regeneró tras los incendios de 1991 y 1998), otras 655 hectáreas son de otros pinos y 1338 corresponden a encina, rebollo, abedul y aliso, entre otras especies.

En cuanto al daño registrado por municipios, Castrocontrigo es el peor parado (5.497 hectáreas), seguido de Quintana y Congosto (2.929), Luyego (1.447), Destriana (1.121) y Castrillo de la Valduerna. Los montes de utilidad pública afectados representan un 70% del total calcinado.

La zona por la que se propagaron las llamas incluye parte de los Montes de León (Aquilanos y Sierra del Teleno), espacios que constituyen el área de cría de especies como el halcón peregrino, el águila real, la perdicera y la calzada, el halcón abejero o el roquero rojo. También destaca la importancia en la zona de reptiles y la destrucción de un hábitat forestal necesario para el desarrollo de mamíferos, como el ciervo, el corzo y el jabalí. La Junta también destaca la importante presencia del poblaciones de murciélago.

La consejería señala que «ya se han comenzado las primeras actuaciones y estudios» para restaurar la zona. La primera labor consistirá en retirar la madera quemada y la restauración de la cubierta vegetal. Desde Medio Ambiente se señala «el extraordinario poder de regeneración del pino resinero», que permitirá, «con el paso de los años, recuperar la masa forestal adulta con sus producciones de madera, caza, resina, así como de sus abundantes cosechas de hongos y la miel de brezo».

En cuanto al operativo de extinción, más de un millar de personas —efectivos de la Junta, el ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Guardia Civil— trabajaron en la extinción. Además se pone de manifiesto la colaboración de medios de la Diputación y de los municipios afectados, además de contar con «el inestimable e incondicional apoyo y trabajo de la población local».

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