Manifiesto en contra de la Reforma de la ley del Aborto.

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En un momento de recortes en el ámbito socio-laboral surge una reforma que limita aún más el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, colaborando así para que poco a poco las cadenas del Patriarcado sean cada vez fuertes.

Desde la Asamblea de Gamonal se ha consensuado el texto que exponemos a continuación, denunciando la citada reforma. Si estás interesad* en este tema recordamos que esta tarde a las 20.00 horas hay reunión del grupo Antipatriarcado en el huerto comunitario de Capiscol.

MI CUERPO ES MÍO, YO DECIDO

Detrás de la modificación de la ley de interrupción del embarazo nos encontramos con una lógica de rendimiento económico, de eliminación de costos, de privatización de los derechos públicos y humanos, convirtiéndolos en servicios, en meras mercancías para quien las pueda adquirir.

 

Se buscan justificaciones, y se encuentran en un pensamiento ideológico cuyo eje gira y se sustenta en el sometimiento de la mujer al hombre, retrocediendo 30 años atrás a un modelo en el que la mujer se veía relegada únicamente al hogar.

 

A las mujeres se nos priva del derecho a decidir por nosotras mismas, como si fuéramos menores de edad. Se nos somete a un Estado que es juez y parte, ya que es un Estado capitalista y patriarcal.

Las consecuencias las paga la sociedad en general, pero más en concreto las mujeres obligadas a ser madres contra su voluntad. Más todavía, las personas obligadas a nacer con serias dificultades de vivir una vida que merezca ser vivida.

 

La reforma de la ley de interrupción del embarazo que pretende el gobierno actual, no solamente elimina la posibilidad de abortar si eres pobre, sino que además obliga a seguir adelante con un embarazo y dar a luz después a personas que requieren apoyos y atenciones que la sociedad no ofrece, como vemos tras los últimos recortes a las ayudas a la dependencia. El Sr. Gallardón quiere obligarnos a tener hijos e hijas con discapacidad y que les atendamos solas.

 

Al mismo tiempo que nos privan de la posibilidad de decidir se nos induce y obliga a desempeñar determinados trabajos no remunerados (cuidados de personas, trabajos domésticos) situados, precisamente por no ser remunerados, al margen de cualquier centro de decisión.

Las encargadas de los cuidados de nuestros seres querid@s seguimos siendo en esta sociedad las mujeres, que enterramos nuestras vidas aún sin morir, en una atención permanente del cuidado del resto de personas.

Quizá esta situación no fuera tan dura si los hombres asumiéramos nuestra corresponsabilidad en cuidar y ser cuidados, y si esta sociedad no viviera bajo la imposición de la moral dominante que condiciona nuestras decisiones individuales.

 

Denunciamos las manipulaciones de los gobiernos para hacer de las mujeres meras esclavas del antojo de los varones; más ricos, pero más pobres en dignidad.

Denunciamos las manipulaciones de los gobiernos para obligar al nacimiento de personas que se van a ver relegadas socialmente, y abandonadas si no disponen de medios para pagar por los cuidados.

 

Apelamos a los sentimientos y a la responsabilidad de hombres y mujeres, para que se comprometan con el disfrute de una vida digna para sí y para toda la humanidad.

 

Que nadie decida por mí, que nadie decida por ti.

Nadie es más que nadie.

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