LEGALIDAD Y LEGITIMIDAD

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La acción de las gentes del SAT ha provocado un amplio debate social sobre la dialéctica legalidad/legitimidad.

Desde los partidos del Sistema, aunque con algunos matices, PP, PSOE e incluso la dirección de IU, excepción hecha de Llamazares que demuestra una cierta inteligencia política, se han condenado las acciones de l@s jornaler@s de Andalucía, porque estas no se ajustan a la legalidad vigente.

 

El propio ministro de interior reconoce que con todas las medidas que el gobierno está tomando es lógico que haya movilizaciones sociales, pero éstas, como no, tienen que limitarse a lo legalmente previsto.

Lo primero que hay que señalar es que es el propio bloque dominante español el que no cumple “su legalidad vigente”, cuando ésta le resulta un estorbo.

El frecuente incumplimiento de las normas por parte de las fuerzas policiales en las detenciones o interrogatorios en comisarías y cuartelillos. El incumplimiento de los procedimientos establecidos en las relaciones entre la administración publica y las empresas privadas, espacio en el ha medrado la corrupción sistémica existente. El encubrimiento y/o la directa complicidad con la alta delincuencia, tal como ha ocurrido en la familia real, incluyendo al Jefe del Estado y el “presunto criminal” Urdangarín , por poner sólo unos cuantos ejemplos. La lista podría ser interminable.

La legalidad actualmente vigente en el Estado Español no es resultado de un proceso constituyente, democrático en el que la población hubiera intervenido libremente en la definición del marco jurídico-político que sustituyó al Régimen Franquista. No, la legalidad actualmente vigente es el fruto de un proceso impuesto a los Pueblos del Estado, cuyas miserias aparece ahora en todo su “esplendor”.

La legalidad actualmente vigente pues no tiene legitimidad democrática de origen y mucho menos sobrevenida, por el contrario cada día está mas cuestionada socialmente.

Es precisamente esa compresión subjetiva, cada día mas extendida, de que el modelo económico, social y político no es legítimo, lo que le da un mayor respaldo ciudadano a aquellas acciones que son justas y útiles para el avance del movimiento popular y la resolución de los problemas que el Sistema actual no solo no resuelve sino que agudiza, sean estas legales o ilegales .

Ninguna transformación social significativa en la historia se hizo en el marco de la legalidad vigente, por que la legalidad vigente en cada momento sirve en lo fundamental para mantener y reproducir las relaciones de explotación y dominación de una minoría sobre la mayoría.

En los tiempos que corren y más aún en los que vendrán en el inmediato futuro, veremos como ese debate entre legalidad/legitimidad, y sobre la necesidad de que el movimiento social no rompa con la legalidad vigente, se intensificará.

Aquellos que insisten en poner esos límites a la lucha popular es evidente que están sentando las bases para que esta camine hacia una derrota segura.

Solo superando la legalidad vigente podremos conseguir una sociedad nueva. Solo desbordando la legalidad vigente podremos construir un autentico proceso de acumulación popular que nos conduzca a la victoria.

Luis Ocampo, Comuner@s del S. XXI

Castilla a 13 de agosto de 2012

 

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