Más de 21.000 jóvenes han salido de la capital desde el inicio de la crisis

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Apenas hay sorpresas ya en los datos demográficos que cada seis meses ofrece el Ayuntamiento de Valladolid. La capital ha entrado en un bucle del que parece muy difícil que vaya a salir en los próximos años, una permanente cuesta abajo, un tobogán eterno que no parece tener final. Durante los seis primeros meses del año (los últimos datos, desvelados este martes, corresponden al 1 de julio), la capital ha perdido 1.894 vecinos y se queda con 313.042, un nuevo récord, una cifra bajísima que no se conocía por la capital del Pisuerga desde 1977.
Hay otra manera de decirlo y es que, en estos seis meses, el padrón ha adelgazado en 10,4 personas cada día. ¿Por qué? Es cierto que fallecen más personas de las que nacen (2.828 muertos y 2.556 nacimientos en 2011), pero la mayor parte de esta caída corresponde a migraciones, a personas que deciden hacer la maleta y marcharse de la capital. Y hay dos claves para entenderlo: inmigración y juventud.
Miremos la primera. Ha bajado el número de personas foráneas. El 1 de enero, Valladolid tenía registrados a 20.008 habitantes nacidos en otros países. Seis meses después, esta cifra había caído hasta los 19.240 extranjeros. Por lo tanto, 768 inmigrantes han dejado desde principios de año la ciudad en la que un día pensaron que podían encontrar un futuro mejor. Las asociaciones que trabajan con este colectivo han destacado en más de una ocasión cómo la crisis, el parón inmobiliario y la quiebra del ladrillo han expulsado del trabajo a numerosos extranjeros, que después de meses e incluso de años en el paro, optan por volver a sus países de origen ante las nulas perspectivas de conseguir un nuevo puesto de trabajo. Y como la cosa cada vez parece más difícil, no es de extrañar que este porcentaje de inmigrantes que vuelven a sus países se haya incrementado. Si hace dos años se notó el frenazo en la llegada de nuevos vecinos foráneos y el año pasado ya se coqueteaba con la salida de algunos de ellos, estos seis primeros meses constituyen la confirmación definitiva de la caída de la población inmigrante en Valladolid.
Al alfoz y el extranjero
Pero la mayor hemorragia no procede de la mortalidad ni de la inmigración, sino de la huida de los jóvenes, de la fuga de las nuevas generaciones, que salen de Valladolid en busca de una vida más barata (en los pueblos del alfoz) o de alguna posibilidad de encontrar trabajo (en otras provincias, sobre todo Madrid, y también en el extranjero). Es estremecedor, pero desde el inicio de la crisis –que cifraremos en el año 2006– más de 21.000 jóvenes se han ido de la capital (en este periodo de tiempo, el segmento de población de entre 20 y 34 años solo ha crecido en tres barrios). La mayoría (a tenor de los datos del padrón de las localidades del entorno) no se han ido muy lejos, sino que se han asentado en municipios como Arroyo o Laguna de Duero. Este fenómeno se dio sobre todo durante los primeros años de este periodo, cuando las grúas todavía levantaban pisos y nuevas urbanizaciones. Basta con ver cómo se ha disparado el padrón en estas localidades. El entorno de Valladolid (Arroyo, Aldeamayor, Boecillo, Cabezón, Cigales, Viana, Tudela, La Cistérniga, Zaratán, Villanubla y Viana) ha crecido en estos años con 17.623 nuevos vecinos, en su mayoría matrimonios jóvenes expulsados de la capital que han comenzado allí a formar sus familias. En enero de 2011 (último dato oficial disponible en el Instituto Nacional de Estadística), estas once localidades sumaban 60.111 vecinos, casi los mismos que tiene Zamora capital, por ejemplo.
Esta situación es perjudicial para la capital (a menos vecinos, menos ingresos por tasas e impuestos) pero si se sigue la visión de conjunto, el área metropolitana de Valladolid (la ciudad y los municipios del entorno) sigue creciendo en vecinos y se configura como uno de los focos demográficos más solventes de la comunidad.
Pero el éxodo de jóvenes no solo ha tenido como destino el alfoz, sino que también apunta más lejos. El año pasado, por ejemplo, 1.899 personas dejaron Valladolid (el conjunto de su provincia, no solo la capital) para marcharse al extranjero (de ellas, 504 habían nacido en España y 1.395 eran inmigrantes). Esta cifra ya cerrada se puede poner en contexto con la última estimación hecha pública por el INE, que cifra en 3.755 el número de personas (sin importar la edad) que durante los seis primeros meses de este año se han marchado a otras provincias y en 1.035, el de residentes en Valladolid que se han mudado al extranjero.
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