Septiembre será el mes más difícil para la Eurozona

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 Los líderes de Europa pasan un verano infeliz. El mes de septiembre promete ser peor, un retorno “caliente” al trabajo. Varios hechos probablemente lleven la crisis del euro a un punto extremo. Está la perspectiva de que Grecia pueda quedarse sin dinero y se retire del euro, la continuación de la adversidad en España, extrañas elecciones en Holanda, un desafío legal en la Corte Constitucional de Alemania y resistencia política a una eurozona más integrada. En definitiva, el otoño del hemisferio Norte puede determinar el destino del euro, según un análisis que publican medios de prensa |como The Economist y The New York Times, reflejados en sitios digitales españoles

 

En septiembre, aseguran, la ruina de las finanzas públicas griegas resultará más obvia. El asunto está semioculto detrás de discusiones técnicas, pero la “troika” de autoridades del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI), eventualmente deberá producir un informe. Se comenta que las carencias de recursos de Grecia se traducen en miles de millones de euros.

Con la finalidad de seguir a flote, Grecia necesita más austeridad y más dinero. Los dos pueden resultar políticamente imposibles. Después que acordaron dos rescates de Grecia, sus exasperados acreedores no están de talante para proveer un tercero, especialmente una operación que puede requerir que perdonen una gran parte de la deuda oficial griega.

Los políticos europeos ya están debatiendo en qué momento Grecia debería ser expulsada del euro. Philip Rösler, líder del partido liberal Demócratas Libres, sostiene que “hace tiempo que una retirada de Grecia ya no causa terror”. Sin embargo, muchos todavía están preocupados porque otros pequeños países del Mediterráneo también puedan ser expulsados. Se preguntan si la salida de Grecia, será seguida de la de España, Portugal e Italia.

De acuerdo con los analistas, están convocadas cumbres de la UE para octubre y diciembre para discutir si es posible avanzar con más rapidez para asumir más riesgos, por ejemplo, reuniendo fondos para ayudar a bancos en dificultades y garantizar los depósitos. Aunque la canciller alemana Angela Merkel se muestra renuente a asumir nuevos pasivos, teniendo en cuenta las elecciones en su país el próximo año, y Francia se mantiene celosa de su soberanía.

Todo esto sugiere que los líderes de la eurozona terminarán aplazando medidas. Pero, después de agosto deberán abordar las decisiones que han intentado evitar. Los meses que restan del 2012 serán decisivos para saber si la eurozona se fortalece o se separa.

 

(SE)

 

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