El pueblo contra el Reich

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Algo muy profundo está pasando en el subsuelo de la sociedad, algo que ya han detectado los oráculos demoscópicos

 

 

XOSÉ MEXUTO

Las crisis sistémicas esclarecen, decantan posiciones, recomponen bloques sociales y hacen emerger fenómenos que en condiciones comunes quedan sumergidos, entoldados, difíceles de percebir en una visión epidérmica.

Estamos en una de esas crisis sistémicas del capitalismo (1873, 1929, las dos anteriores de gravedad comparable) y nada está escrito ni predeterminado sobre que desarrollo futuro tomará la evolución social y política de la Humanidad en su conjunto y del pueblo gallego cómo sujeto particular (no aún plenamente político, pero sujeto al fin y al cabo).

Todas las hipótesis están sobre la mesa, no cabe descartar ningún escenario.

No por casualidad en chino hay un mismo ideograma para los conceptos ‘crisis’ y ‘oportunidad’. Una enfoque marxista a esta crisis sistémica del capitalismo tardío no puede ser la del lamento paralizante, ni la de la estupefacción meláncolica. Será, en cambio, la de explorar todas las ‘oportunidades’ que la crisis contiene para esclarecer, decantar, y recomponer bloques sociales en un sentido positivo y favorable a una amplia y profunda transformación. No refundación sarkozyana, sino mutación hacia un nuevo sistema. Los marxistas hace mucho que lo hemos bautizado. Socialismo. Pero lo fundamental no es tanto el significante cuanto el significado. Arrebatar al capital financiero el poder que tiene sobre nuestras vidas y residenciar ese poder en nosotros mismos, el pueblo que vivimos exclusivamente de nuestro trabajo. Esa es la cuestión.

En las entrañas del Imperio central

Dificilmente una crisis podría ser más esclarecedora de lo que esta, generada en las propias entrañas del Imperio central, el norteamericano, y en las vísceras del segmento hegemónico del capital, el financiero. Hasta el más profano en economía política puede ver con absoluta claridad quién detenta el poder y como lo usa, donde se residencia el ámbito en que se adoptan las decisiones y que función cumplen los gobiernos y los parlamentos teoricamente representativos de la voluntad popular.

La crisis, como la vida misma, es una lección impagable para el pueblo. El pueblo ya conocía la existencia del Imperio norteamericano, pero era mucho más difícil percibir los mecanismos de dominio que otro Imperio ejercía tan cerca de nosotros. Un Imperio larvado y agachado durante décadas, como esos virus latentes que demoran en dar síntomas. Ahora ya es de dominio público que ese Imperio existe. Que el Reich existe. Que la Unión Europa es una estructura imperial al servicio de Berlín, y que el Estado español forma parte de la periferia de ese Imperio, forma parte de su patio trasero, como lo era América del Sur de los EUA hasta la llegada del huracán Chávez.

Gobiernos títere

Ahora las cartas están sobre la mesa. Todos sabemos que el Gobierno Rajoy es un gobierno títere. Todos sabemos que también lo es la Comisión Europea. Todos sabemos que el BCE es el Bundesbank. Todos sabemos que el euro es la forma en que ahora se designa la moneda que antes llamábamos marco alemán.

Las cartas se reparten y los jugadores proceden, unos con más información que otros, mas el juego está en marcha. Y el resultado es felizmente imprevisible, las cartas están marcadas, los tahúres juegan siempre con ventaja, mas hay partido y no siempre los tramposos ganan.

Todo sistema tiene que legitimarse de alguna forma y el capitalismo está perdiendo legitimidad a marchas forzadas (el circo no llega cuando comienza a escasear el pan) y, como nos enseñó Gandhi, toda tiranía acaba siendo derrotada por el pueblo cuando éste adquiere consciencia de la opresión.

Extraordinaria respuesta popular en el Día de la Patria

Una última nota para la esperanza. La extraordinaria respuesta popular dada al llamamiento del BNG a participar de forma masiva en el Día de la Patria Gallega muestra que este País comienza a ser consciente de quien mueve los hilos que nos condujeron hasta aquí y de quien está dispuesto a romperlos. El BNG, desde 2009, advirtió a la sociedad gallega de que la crisis era sistémica y de que el recetario neoliberal que empleaban unos y otros la iba a agravar hasta límites insoportábles para la inmensa mayoría social. Fue un enorme acierto estratégico de la direccion del BNG de aquel momento, acompañada por una militancia extraordinariamente comprometida como lo requería la gravedad del contexto social. Los frutos se están recogiendo ahora. Dejé escrito al inicio del artículo que las crisis recomponen bloques sociales, las crisis alteran el escenario y cambian lealtades. Algo muy profundo está a pasar en el subsuelo de la sociedad, algo que ya han detectado los oráculos demoscópicos. Por eso Feijóo -el virrey zipaio que administra el Gobierno pretendidamente autónomo- amaga con el pucherazo, porque importantes sectores sociales tradicionalmente afectos al Partido Popular comienzan a darle la espalda. Pequeños empresarios, autónomos, comerciantes se van haciendo conscientes de a qué señor sirve el Partido Popular. Y comienzan también a mirar hacia el BNG y hacia las propuestas que el nacionalismo -el soberanismo, la izquierda real de este país- está haciendo(banca pública para restaurar el crédito, defensa de la capacidad de consumo de la gente corriente, protección del comercio local frente a las grandes superficies…)

El Imperio contraataca, claro que sí. Pucherazo. Censura en los medios públicos. Condicionamiento de los privados a cargo del contribuyente. Normal. Nunca las clases dominantes cedieron el poder gratis. Pero el pueblo gallego está hoy mejor preparado que hace sólo 6 meses para dar la batalla. Está más esclarecido, más decantado, ya sabe que esta partida, aquí y ahora, en Galiza, se juega entre él y el Reich y sus colaboracionistas.

Y es una partida que podemos ganar.

29-07-2012

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