Un proceso revolucionario “Democrático y Social” es imprescindible.

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El pasado viernes se publicaron los datos de la E.P.A. (encuesta de población activa) correspondientes al segundo trimestre de 2012, son simplemente trágicos, cerca de seis millones de personas sin empleo, exactamente 5.693.100, lo que supone una tasa de paro del 24,6% sobre el total de la población activa ,23.110.400 personas, la más alta de toda la historia del Régimen Monárquico salido de la transición y por supuesto la mas alta de Europa.

 

Los hogares que tienen a todos sus miembros en paro han alcanzado el número de 1.737.600, los empleados de larga duración alcanzan casi los tres millones, 2.974.400.

 

La tasa del paro juvenil supera el 50%, llegando ya al 53,8%.

 

Si a esto sumamos la progresiva precarización laboral de las personas que aun mantienen algún tipo de empleo, ya sea en el sector público o en el privado. El progresivo desmantelamiento y privatización de los servicios públicos, sanidad y educación entre otros. El incremento de los impuestos indirectos cuya materialización empezaremos a sufrir con toda su crudeza a partir de septiembre. La subida de productos de primera necesidad, como la electricidad, los combustibles… El brutal recorte de las prestaciones y subsios sociales así como la más que probable reforma de las pensiones o el encarecimiento del pago de la deuda que en al año 2013 superara los 40.000 millones de euros, es decir un 30% del total de los Presupuestos Generales del Estado para ese año, nos encontramos con un escenarios que simplemente “socialmente inviable”.

 

 

En un articulo anterior decíamos que el bloque dominante español había declarado la “guerra de clases” a los Pueblos Trabajadores de las naciones bajo su jurisdicción, hoy ello es una absoluta evidencia.

Estamos ante una situación de “excepcionalidad”. Esa declaración de “guerra” la justifican en base a argumentos de tipo económico, pero esa no es en absoluto la cuestión principal.

La esencia de ésta “guerra contra el Pueblo Trabajador” es de naturaleza socio-política.

 

El bloque dominante español desde hace muchas generaciones ha renunciado a la construcción de un proyecto propio, con soberanía y viabilidad en el concierto internacional. Su único objetivo es situarse como Estado dependiente del o de los proyectos imperiales mas adecuados a sus intereses en cada momento. Eso sí, siempre con la consiguiente “protección” de esos imperios para poder seguir reproduciendo a través de su Estado el único papel que unifica desde el punto de vista “nacional” a ese bloque dominante, la negación de los derechos de los Pueblos que están bajo su dominio, el imperialismo yanki siempre ha colaborado gustosamente a esa función y el imperialismo pangermanico exactamente igual.

 

El presente tiene mucho que ver con la historia y sin conocer esta suficientemente es francamente difícil construir un proyecto de futuro.

 

Por no remontarnos más atrás, cuando el levantamiento militar fascista de 1936, el III Reich y sus aliados principales tuvieron una intervención determinante en la guerra antifascista que los Pueblos del Estado Español llevaron acabo, pero no solo ellos, los británicos y los yankis tuvieron una política activa de apoyo al bando fascista, a través de muchas vías, por ejemplo la de la flota británica neutralizando a la flota de la República en el Estrecho para que ésta no impidiese el paso de los mercenarios, a las órdenes de Franco, del ejercito de África a la Península o la entrega de combustible por parte de petroleras yankis a las tropas franquistas.

 

El imperialismo occidental nunca ha visto con buenos ojos la lucha de los Pueblos y l@s trabajadores y trabajadoras del Estado Español por que la potencialidad de ésta ha sido, y seguramente sigue siendo, impresionante, como ejemplo para otros Pueblos del sur de Europa, de Latino América y del mundo en general.

 

El fenómeno de solidaridad internacionalista, nunca antes había ocurrido ni después, de las Brigadas Internacionales es todo un ejemplo de esa potencialidad.

 

Pues bien en esta “guerra” declarada contra el Pueblo, el bloque dominante español tiene unos objetivos claros y una cierta idea de como tiene que ser el proceso para conseguirlos. La pregunta que nos debemos hacer es sí desde los Pueblos bajo la jurisdicción de este Estado tenemos más o menos claros los objetivos a contraponer a los del enemigo social,  así como unas ciertas ideas sobre el proceso que hay que llevar adelante para conseguirlos.

 

La respuesta es que de momento no, a pesar de que hay toda la potencialidad para ello.

 

Nunca volveremos a tener la sociedad que teníamos  hasta hace dos o tres años, un cambio es inevitable, la cuestión es que cambio se impondrá a medio plazo, si el que quiere el capital financiero y especulativo así como sus representantes políticos y sociales o el que interesa a los Pueblos y a las clases trabajadoras.

 

No hay nada que predetermine que no sea este segundo el que se imponga. La potencialidad y la coyuntura lo hacen perfectamente posible, pero como es lógico hay que trabajarlo con entrega, con corazón y con inteligencia.

 

En primer lugar ahí que decir que esa “Revolución” realmente posible tiene que tener unos pocos ejes esenciales democráticos y sociales.

 

         El derecho a decidir sobre la forma de Estado del conjunto de la ciudadanía así como sobre la organización de éste en todas su vertientes.

 

         El derecho a decidir en la relación a mantener con ese Estado por parte de los diversos Pueblos.

 

         Todos los derechos sociales: trabajo, vivienda, salud, educación, pensiones…

 

         Todos los derechos civiles: eliminación de la discriminación por razones de género, raza, etnia, religión…

 

         Un cambio radical en el modelo económico.

 

         Un replanteamiento a fondo de las relaciones internacionales.

 

En segundo lugar se puede afirmar, sin duda alguna, que es imprescindible coordinar para poder conseguir ese cambio revolucionario las luchas de los diferentes Pueblos, así como el conjunto de las lucha sociales y sectoriales.

 

El Estado Español, que nadie se haga ilusiones, no se va acabar por autoclaudicación, solo se caerá si se le tira y para eso hace falta el empuje coordinado de todos y todas.

 

Estamos a tiempo de construir ese proceso y para ello es necesario ponerse de acuerdo en sus objetivos y en sus características. No deberíamos de perder más tiempo.

 

 

L@s Comuner@s del SXXI estamos dispuest@s a aportar todo lo que este a nuestro alcance para esa tarea

 

Luis Ocampo, Comuner@s del S. XXI

Castilla a 30 de julio de 2012.

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