Marisol y sus hijos seguirán durmiendo en casa.

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Una veintena de miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Madrid y de la asamblea de indignados de Carabanchel se ha congregado esta mañana frente a las puertas de la oficina del Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA) para apoyar a Marisol, una limpiadora en paro que ha solicitado un alquiler social para vivir con sus cinco hijos en su casa.

Esta familia conseguido que Bankia suspenda dos veces el desahucio de su piso, un bajo de 50 metros cuadrados en el distrito de Carabanchel. La próxima ejecución de desahucio estaba prevista para el viernes pero, tras las negociaciones de los abogados de la PAH con la entidad bancaria, han conseguido suspenderlo de nuevo. ¿Hasta cuándo? El banco aún no le ha determinado la fecha. “No imaginas la angustia de no saber cuándo llegará el día en que me vea con mis hijos en la calle”, explica. “Por este motivo, tengo que buscar casa como sea y donde sea”.

En 2007, esta madre ecuatoriana de 37 años firmó una hipoteca de 193.000 euros con el padre de dos de sus hijos. “Entonces estábamos rebien”, recuerda. “Yo ganaba 900 euros cuidando a un niño y mi pareja ganaba 1.500 de carpintero”. Pero la crisis la dejó sin trabajo y sin pareja. Actualmente, Marisol recibe 198 euros de desempleo (su último empleo fue en una empresa de limpieza), 150 euros de ayuda social y 1.100 euros anuales de subsidio por sus hijos. También cuenta con una pequeña ayuda del padre del bebé y con descuentos por ser familia numerosa.

Tanto la PAH como los vecinos de Carabanchel se han volcado con Marisol y sus hijos. De hecho, 10 profesoras se ofrecieron a ser sus avalistas como respaldo económico para que Bankia no la desahuciara y le dejara el piso pagando un alquiler social por él. La entidad se negó en rotundo. Esta mañana Irina, una psicopedagoga y activista de la asamblea 15-M de Carabanchel —el segundo distrito de la capital en número de desahucios—, ha comunicado a Marisol que el director de la sucursal bancaria que le concedió el préstamo quiere reunirse con ella mañana jueves en la oficina de Marqués de Vadillo a las once de la mañana.

Marisol está expectante. “No me fío de Bankia. Tengo miedo a quedarme en la calle. Me tienen que dar una solución”, repite mientras sus compañeros cantan diferentes proclamas contra el Gobierno frente al IVIMA. “Las administraciones y organismos públicos no hacen anda para ayudar a las personas amenazadas por los desahucios “, comenta C. J., miembro activo de la PAH.

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