El distrito del stop-desahucio

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“¡Sí se puede, sí se puede!”. Medio centenar de personas brindan con vasos de plástico y celebran que esa misma mañana han logrado suspender el desahucio de una vecina. Son parte del muy activo Grupo de Vivienda de la Asamblea Popular de Carabanchel y empiezan su reunión en ambiente distendido porque, por ahora y hasta la vuelta del verano, no tienen información de que haya ningún lanzamiento hipotecario previsto en el barrio.

Carabanchel es el distrito más poblado y el quinto en los índices de desempleo de Madrid (en mayo contaba con 22.000 personas inscritas en el paro). Sus habitantes tienen un nivel medio de renta bastante modesto. Es lógico, entonces, que la crisis golpee al distrito y que sea uno de los que acumulen más lanzamientos hipotecarios: entre septiembre de 2011 y febrero de 2012, 399 familias han perdido sus viviendas. Según Gonzalo Cardone, activista de la Asamblea Popular de Carabanchel (APC), “las personas con menor cobertura social o familiar son las más expuestas, las más vulnerables y las que pueden caer más fácilmente en la exclusión social. Es un problema que nos afecta a todas, aunque se haga más visible en barrios como el nuestro”.

Según la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH), durante el pasado febrero elmayor número de desahucios en Madrid se produjo en el distrito Centro (135) y en cuarto lugar (112) en el de Carabanchel. Siempre según estos datos, que la PAH elabora en base a la información que proporciona la Policía Local, Carabanchel lleva meses estando entre los cuatro distritos de Madrid con mayor número de desahucios. Pero es también la zona que ha organizadomás acciones para paralizar los desahucios –los llamados Stop-Desahucios– desde que, el 15 de junio de 2011, la PAH y las asambleas del 15M organizaran la primera acción de este tipo en Madrid. En los últimos cuatro meses la Asamblea de Carabanchel y la PAH han organizado 19 Stop Desahucios en el distrito.

“Cada vez son más las vecinas y vecinos con problemas de hipotecas que acuden a la APC y a su Grupo de Vivienda” explica Cardone. “Prácticamente se programan acciones diarias de presión contra los bancos. No es que aquí se reaccione mejor, sino que la realidad nos obliga a estar más en la calle”, resume este activista. “A modo de ejemplo, la semana pasada tuvimos que lidiar, en el barrio, con cuatro lanzamientos hipotecarios impulsados por Bankia y Banesto”.

Son casos como el de Hayat, que vive con su hija y sumadre enferma a las que cuida. El de Noemí que vive con su hija y su nieta o el de Hilda Marisol que no ha podido hacer frente al pago de su hipoteca tras perder el trabajo y cuya casa se ha quedado Bankia, tras subastarla, por el 60% de su valor. Ahora la entidad bancaria pretende desahuciarla y dejarla en la calle con sus cinco hijos, cuatro de ellos menores, el último de seis meses de edad, y una deuda para toda la vida. Hilda y la APC tratan desesperadamente de que Bankia le conceda un alquiler social. “En su mayoría son mujeres las que acuden y a la vez son las que más difícil lo tienen a la hora de negociar con los bancos ya que por lo general consiguen trabajos más precarios, peor remunerados y su capacidad económica, tanto en nóminas como en ayudas sociales, es menor de cara a la negociación de un alquiler social. Sin olvidar que la conciliación de la vida familiar y laboral es aún un tema pendiente” valora Cardone. “Pero a pesar de todo son ellas las que más están luchando por el derecho humano a una vivienda adecuada, ya que lo consideran fundamental para vivir en seguridad, paz y dignidad”. Como explica Gonzalo Cardone, “Hemos aprendido mucho, desde preparar escritos para los juzgados a negociar con directivos, a salir a la calle, alzar la voz y decir ¡basta! Hemos conseguido varios alquileres sociales que han permitido a las familias continuar en la vivienda y seguir peleando por la dación en pago o la condonación de la deuda. Si bien no olvidamos que tres personas de la asamblea han sido desahuciadas, pero incluso éstas mantienen su compromiso. Tenemos algo claro, sólo juntas y unidas conseguiremos cambiar las cosas”.

Acampada pro vivienda

El 7 de julio, varias mujeres afectadas por desahucios, acompañadas por un buen número de vecinos y vecinas, acamparon en una céntrica plaza de Carabanchel para visibilizar “la gran injusticia de un sistema que rescata a bancos y a grandes fortunas y deja a familias sin casa”, según resumía el panfleto repartido durante la protesta. Sin embargo, ya de madrugada, varias dotaciones de la Policía municipal se presentaron y anunciaron que iban a desalojar el improvisado y pequeño campamento. El abrupto fin de la acampada no impidió que la semana siguiente la APC frenara tres nuevos intentos de desahucios en Carabanchel.

 

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