La Vuelta Ciclista a Cuenca por la Sanidad Pública cubre sus 150 primeros km con un sabor agridulce

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Este domingo la Vuelta Ciclista a Cuenca por la Sanidad Pública superó los 150 km recorridos por la geografía conquense contra los recortes en derechos tan básicos como la sanidad. Desde su partida el pasado 18 de julio desde Santa Cruz de Moya la ruta en bici ha hecho paradas en Talayuelas, Mira, Minglanilla, Iniesta, Casasimarro y Sisante.

Pese a las escasa repercusión en los medios, más preocupados por la nueva plantilla de la Balompédica o la presentación de la Feria taurina, los participantes en la marcha reivindicativa están muy contentos y agradecidos por la acogida recibida, con la triste excepción de la alcaldesa de Minglanilla, por los vecinos y responsables municipales de los pueblos visitados, independientemente del color político de sus alcaldías.

Hemos conocido gente encantadora, comprometida por los derechos de sus vecinos, sin ningún tipo de interés personal, aun cuando con frecuencia resulta difícil todavía en nuestros pueblos “significarse” en posiciones contrarias a las del gobierno local. Sin embargo sí hemos comprobado el efecto desmovilizador que en algunos municipios ha conseguido la decisión de última hora del gobierno regional de echar temporalmente marcha atrás en el cierre anunciado de los puntos de atención continuada (PAC) en pueblos con alcaldia en manos del Partido Popular. Y respecto a esta decisión desde los miembros de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública en Cuenca que estamos realizando esta ruta ciclista por la provincia queremos hacer públicas algunas reflexiones.

Queremos poner en valor la labor de las plataformas ciudadanas creadas en la mayoría de estos municipios para reclamar en la calle el mantenimiento de un servicio tan básico en las áreas rurales alejadas de cualquier centro hospitalario como es el servicio de urgencias médicas por la noche o los fines de semana.

Una labor difícil que ha conseguido evitar el cierre de los PAC en algunos municipos, un éxito del que se beneficiarán tanto los vecinos que apoyaron la labor de estas plataformas ciudadanas como de los que las criticaron.

Nos queda, sin embargo, el sabor amargo de ver como en la mayor parte de los casos se siguen analizando los recortes en clave excesivamente local, sin alcanzar a ver que el plan de desmantelamiento de los servicios públicos orquestado por los actuales dirigentes de la región va mucho más allá. Nos preocupa ver como muchos de los vecinos movilizados estos días dan por resuelta la amenaza de su atención sanitaria con la suspensión temporal del cierre del PAC de su municipio.

Pero, por encima de todo, nos preocupa e indigna cómo en pleno siglo XXI la política municipal de la España rural sigue guiándose por los mismos rancios y casposos  patrones de clientelismo político y caciquismo de hace dos siglos. Un caciquismo utilizado por los dos “grandes” partidos para mantener un sistema bipartidista de alternancias que obliga a intentar cuadrar el color político de la alcaldía con el de la Diputación provincial o con el del Gobierno regional, bajo riesgo de verse privado de los servicios públicos “repartidos” discrecionalmente no por el gobierno regional sino por el partido que ostenta el poder en dicho gobierno.

Resulta imposible analizar en una clave distinta a la de este ancestral caciquismo tan incrustado en nuestra política hispana la decisión del gobierno regional sobre el cierre de los PAC. Absolutamente ajeno a cualquier criterio de eficiencia en la gestión de los bienes públicos, el Partido Popular ha decidido, sin ningún tipo de vergüenza en intentar ocultarlo, acallar las mediáticas protestas levantadas entre sus filas de alcaldes y concejales por el absurdo e injustificado cierre de las urgencias de sus municipios ofreciéndoles la suspensión temporal de tal medida a cambio de su silencio y “lealtad”. Mientras, castiga sin más, a los vecinos que optaron en su día por una alcaldía del color “equivocado”.

Independientemente de la temporalidad de esta medida y de la injusticia que supone en el trato, todos somos los verdaderamente afectados por este sistema caciquil y esta falta de democracia que desde hace siglos el bipartidismo utiliza para mantener sus prerogativas personales y su control sobre la voluntad ciudadana.

Más allá del mantenimiento de una sanidad pública y unos servicios públicos que permitan la supervivencia de nuestras áreas rurales, exigimos una verdadera democracia que nunca ha llegado realmente a estas tierras.

En los próximos días la marcha en bici recorrerá los municipios de Honrubia, Villar de Cañas, Montalbo, Horcajo de Santiago, Tarancón, Villalba del Rey, Huete, Torrejoncillo del Rey para acabar con una entrada nocturna en bici en Cuenca desde la estación del tren de Chillarón, lugar del que partirá hacia el Hospital Virgen de la Luz la noche del 31 a las 22 horas. Desde la Plataforma animamos a todos los conquenses a participar en cualquiera de las etapas, en la llegada final desde Chillarón y, muy especialmente, en la manifestación en defensa de la sanidad pública que partirá el 1 de agosto a las siete de la tarde desde la Plaza de España hacia el hospital Virgen de la Luz.

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