Castrojeriz o la pequeña Rusia burgalesa

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La conflictividad social de la España de los años treinta, lo que equivale a decir las ansias de libertad y mejora social de todo un pueblo, fue aniquilada de manera taxativa por el alzamiento militar de julio de 1936. Más tarde, el régimen totalitario que se instauró después de la guerra civil, hizo del terror y la represión su seña de identidad.

Este escenario general se reproduce de manera inevitable en el microcosmos particular de las cientos localidades que se diseminan en la provincia de Burgos. Castrojeriz, llamada en la época la pequeña Rusia burgalesa, es un claro ejemplo, como lo es también Eusebio Muriel González, que trató de extender la justicia social en su pueblo, aún a costa de los caciques, y fue asesinado por ello.

Castrojeriz, municipio situado al oeste de la provincia de Burgos, a apenas 50 kilómetros de la capital, suele ser conocido por ser una de las etapas del Camino de Santiago.  No es difícil encontrar numerosas referencias a su historia medieval y personajes ilustres del pasado. Sin embargo, la situación resulta algo más complicada, como suele ocurrir generalmente con la historia de Burgos, si lo que queremos es conocer cómo se desarrollaron los acontecimientos que se circunscriben al periodo de la II República y el inicio de la Guerra Civil.

En este sentido, Castrojeriz reproduce en su particular microcosmos las tensiones sociales que se desarrollan con virulencia en la época y para las que la conflictiva situación local sirve de caja de resonancia.  No es para menos, la existencia de una casta de caciques que controla los resortes de la economía y que se fue perpetuando a lo largo del tiempo, junto la presencia de un movimiento obrero bien articulado, hacen que Castrojeriz recibiera en la época el apelativo de la pequeña Rusia burgalesa.

La historia de Castrojeriz no es, por otra parte, muy diferente a la de otros tantos municipios rurales de nuestra geografía. Esta casta dominante que controla los resortes de la vida social y política ha ido perpetuándose y adaptándose a las condiciones hasta la actualidad, jugando un papel clave en acontecimientos represivos no solo del periodo que abordamos, sino de otros más cercanos a nuestro presente. Sin ir más lejos, Eduardo Francés, oriundo de Castrojeriz y quien durante años fuera su alcalde por el Partido Popular (en la actualidad lo es su hermana por el mismo partido) y descendiente directo de una de esas familias de terratenientes de la época a la que nos referimos, era responsable de la Policía Local de Burgos durante los acontecimientos de Eladio Perlado en Gamonal en agosto de 2005 en los que varios vecinos fueron salvajemente agredidos y otros tantos encausados por oponerse a la construcción de un parking subterráneo que posteriormente fue declarado ilegal.

Pero esos mismos caciques se encontraron frente a un movimiento obrero con importante implantación en la parte oeste de la provincia de Burgos, y en el que destaca la presencia de la central de inspiración anarcosindicalista CNT, que trató de hacer frente a sus imposiciones.  Ante esta situación la oligarquía local adoptó la estrategia del asedio por hambre impidiendo que los jornaleros más destacados en las luchas sociales accedieran al trabajo o incluso boicoteando e impidiendo la recogida de la cosecha. La situación adoptaba visos realmente dramáticos para las familias de cientos de jornaleros que se ven abocadas a la miseria.

A comienzos de 1936 una parte del movimiento obrero de Castrojeriz para tratar de salir al paso de la complicada situación a la que se enfrenta decide elaborar una nueva estrategia: fundar un partido político local que se presente a las elecciones de febrero de 1936. Ese partido se denomina Bloque Obrero Campesino (de igual nombre que el que operaba en Cataluña en la época Bloc Obrer i Camperol pero sin relación aparente, y que en Castrojeriz estaba compuesto mayoritariamente por afiliados de CNT) y consigue alzarse con la victoria en los comicios, a nivel nacional lo hará la candidatura representada por el Frente Popular. Uno de los miembros del BOC, Eusebio Muriel González, se convertirá en alcalde de Castrojeriz  desde febrero de 1936 hasta mediados de julio de ese mismo año en el que será asesinado.

Una de las actuaciones más destacadas de Eusebio Muriel realizadas durante su mandato consistió enajenar los bienes del ayuntamiento para poder comprar alimentos y bienes de consumo ya que los propietarios de las tierras habían decido no recoger la cosecha. De esta manera la iniciativa de Eusebio hizo que por primera vez en la historia de Castrojeriz los jornaleros no necesitasen de los terratenientes para sobrevivir y que, en definitiva, los que nunca hasta entonces habían tenido voz, ahora tomaban palabra. Una afrenta que la oligarquía local no olvidaría fácilmente según demuestran los acontecimientos posteriores.

Poco después del denominado alzamiento militar del 18 de julio de 1936 Eusebio Muriel González, junto con otros compañeros de organización, fueron detenidos y conducidos al tristemente célebre penal de Burgos donde eran frecuentes las sacas y paseos a los detenidos. En una de estas sacas, y mientras era trasladado a Estepar para ser ejecutado, Eusebio logrará escapar del camión donde se hacinaban decenas de personas que correrían la misma suerte. Durante algunos días vaga por las inmediaciones cercanas a su Castrojeriz natal hasta que un grupo de falangistas de su mismo pueblo lo asesina y malentierra en un paraje cercano.  Sus restos han permanecido sepultados de tierra y olvido hasta que en noviembre de 2011 una excavación arqueológica los sacó a la luz después de casi ocho décadas de silencio. El pasado 9 de junio de 2012 los restos de Eusebio Muriel González fueron entregados a sus familiares durante el transcurso de una ceremonia de homenaje a su memoria en Castrojeriz.

La localidad de Castrojeriz, situada al oeste de la provincia de Burgos, se revela como uno de los muchos escenarios del drama de la represión que llevaron a cabo los alzados el 18 de julio de 1936. Pero lejos de circunscribirse a un remoto pasado la historia contrasta de manera inequívoca como esa estirpe de caciques y gerifaltes se ha venido perpetuando hasta el presente adoptando diferentes formas y mutando según las circunstancias llegando en casos como el anteriormente citado del señor Eduardo Francés, a jugar un papel clave en acontecimientos represivos vividos en el presente actual de Burgos.

Por desgracia la máxima “si el pasado se refleja en el presente, no parece que el futuro vaya a ser diferente” tiene todos los visos de seguir teniendo vigencia por tiempo indeterminado.

Modesto Agustí

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