Los mineros protestan en la calle

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Los mineros leoneses no cortaron ayer carreteras pero sí dejaron sentir sus protestas en León y Ponferrada. En la capital, más de un centenar de trabajadores protagonizaron por la mañana una pitada frente al Palacio de los Guzmanes, en una concentración en la que no faltaron las consignas y los petardos. Los manifestantes, procedentes de las comarcas de Laciana y Gordón, mantuvieron las protestas durante una hora para dirigirse después a la Subdelegación del Gobierno, donde pasaron otros sesenta minutos cortando el tráfico en la plaza de la Inmaculada y haciendo sonar trompetas y tirando petardos. Los mineros, en palabras del delegado sindical de la Hullera Vasco Leonesa, Rubén Darío Marcos, escenificaban así sus protestas por la negativa del Gobierno a aumentar las ayudas. Darío exigió al ministro de Industria, José Manuel Soria, que impulse la negociación «y se deje ya de provocaciones y de convocatorias».

Casi simultáneamente a lo que estaba ocurriendo en León, más de 150 mineros esperaron la llegada de Isabel Carrasco a la sede de la Diputación en Ponferrada. La presidenta de la institución provincial firmaba un convenio con los alcaldes bercianos y uno por uno fueron entrando a la sede institucional bajo los abucheos y los jaleos de los mineros, que exigían su dimisión y les increpaban por su escaso apoyo a la minería. Pasaban las diez de la mañana cuando comenzó esta concentración, a la que también asistieron las mujeres de los siete encerrados en el pozo de Santa Cruz. Allí permanecieron impasibles hasta cerca de las dos de la tarde y bajo la atenta mirada de los agentes de la policía, que apostados entre las vallas y el edificio vigilaban atentos cualquier movimiento. A media mañana se sumaron a los mineros los trabajadores de Vitro, que llegaron cargados de huevos que fueron lanzando contra la fachada insitutcional al grito de «sin vitro y si mina el Bierzo va a la ruina». Las camisetas negras de los mineros contrastaban con las verdes de Vitro llegaron cerca de las 300.

Isabel Carrasco declaró ayer tener «la conciencia tranquila» por los esfuerzos que tanto ella como su partido están realizando en defensa del carbón. Además, excusó y «perdonó» los improperios de los mineros: «Cuando pasan cosas gordas y está en juego el trabajo y la comida es normal que la gente se altere».

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