Pasillo familiar a los mineros

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Venancio Román no podía imaginarse el recibimiento que la marcha negra iba a tener ayer en la localidad abulense de Sanchidrián. La 14ª etapa se presentaba como una más, quizá más corta que las anteriores, quizá algo más llevadera porque el calor no apretaba tanto, pero por lo demás no había nada de especial. Sin embargo, al dejar la carretera y girar en el cruce de entrada al pueblo pudo atisbar algo diferente.
El pasillo que esta vez les daba la bienvenida lo formaban viejos conocidos de la mina: jubilados y prejubilados de la Asociación de mineros de la cuenca de Fabero (León) que viajaron ayer hasta la provincia de Ávila, a sabiendas de que a medida que se alejaran de las comarcas del carbón los recibimientos al final de cada etapa irían perdiendo intensidad. Pero la sorpresa que se ha llevado Venancio ha sido todavía mayor. No sólo han sentido el aliento y el apoyo de compañeros, sino que entre todas esas caras se ha encontrado con una mucho más familiar. Entre la gente ha distinguido a Belén, su mujer, a la que llevaba sin ver siete días, según relata en declaraciones a Ical. “Esto se lleva mal, muy mal”, confiesa la mujer mientras lo abraza y le recuerda que sus dos hijos, Elsa y Carlos, siguen muy pendientes de él. Rubén Fernández lleva a los suyos en el casco. Toda la familia ha escrito en él un mensaje de apoyo y de ánimo para darle ese empujoncito que hace más llevadera la caminata. Entre las letras, una foto, la de su mujer Sandra junto a sus dos hijos, Laura y Eric. Cada vez que mira el casco recuerda por quién está luchando: por ellos, por su familia “y por las cuencas mineras”. Los mineros, que este viernes continuarán su marcha con destino a Villacastín (Segovia), cuentan desde ayer para su avituallamiento con galletas de chocolate elaboradas en la fábrica de Elgorriaga. Sus trabajadores han querido transmitir a los mineros un mensaje de ánimo a los mineros, que les ha llegado a través de representantes de UGT de Ávila, y con el que han acompañado la entrega de 300 paquetes de galletas que seguro endulzan un como el camino. A las puertas del Ayuntamiento los esperaba el alcalde, Juan Antonio Rivero. “Sanchidrián os da la bienvenida y espero que paséis un día agradable en nuestro pueblo”. Los mineros pudieron disfrutar de las instalaciones deportivas, las piscinas y del centro de día para cenar. Una equis más en el recuento final camino de Madrid, cada vez más cerca.

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