Educación Cívica o adoctrinamento

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También en este asunto apreciamos como la función de la socialdemocracia es allanar el terreno para que después la derecha pura y dura lleve a cabo su programa de máximos. Una vez que el PSOE retiraba la transversalidad de los valores relacionados con la lucha contra la discriminación y la desigualdad, después de reducirle horas y substancialidad a materias como la filosofía para ahondar en las bases antropológicas y sociológicas de esos valores, después de haber usado como bandera electoralista y agitado propagandísticamente unos supuestos contenidos avanzados y progresistas que luego no se correspondían con la realidad, nos encontramos con que al PP tiene en bandeja de plata la oportunidad de implantar una materia específica de adoctrinamento reaccionario en la enseñanza: Educación Ético-Cívica (o algo así, aunque con una denominación más inclinada hacia el civismo que hacia la ciudadanía).

 

Saltaron las alarmas cuando se comentó la aparición expresa de la lucha contra el nacionalismo en el currículo. Fue una torpeza ponerlo por escrito pues aún la sociedad no está lo suficientemente intoxicada cómo para que una cosa de estas no genere amplias reacciones de rechazo (sobre todo en Euskadi y Cataluña). En cualquier caso, lo que son leyes humanas producto de las circunstancias sociales derivadas de las relaciones de poder dentro de un instante dado serán enseñadas como si fuese el catecismo, sacralizando instituciones y satanizando su crítica y cuestionamento.

 

Lo que más vende y llama la atención en los medios de comunicación es el asunto de la educación afectivo-sexual. Esta ya era una asignatura pendiente que se venía arrastrando su dejadez por los diferentes gobiernos socialistas que encubrieron con publicidad engañosa la falta de interés real en abordar este asunto tan básico para la vida de las y los jóvenes. Los traumas psicológicos, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual son razones suficientes para abordar este asunto, pero hay otras muchas cuestiones derivadas de la manera de enfrentar las relaciones afectivo-sexuales que están en la base de muchos problemas que luego son desgranados de manera aislada. Quizás el más obvio es lo de la violencia machista. Mas sin llegar al pansexualismo podríamos decir que muchos aspectos de la identidad, relaciones familiares y sociales, la apuesta por el diálogo y la negociación frente a la conquista e imposición, etc… tienen conexión con la educación afectivo-sexual. El PSOE extirpó la parte racional-teórica del asunto al restringir el horario de 1º de bachirellato, pero el PP, al eliminar la dimensión emocional del currículo, refuerza la doble moral en la que el sistema educativo español se ha especializado en formar las diferentes generaciones que se sucedieron en este Estado. Ahora en su proyecto nos hablan del “carácter moral y social de las acciones humanas … como condición de la acción política y moral”, “Los criterios morales y la noción de valor. El bien y la justicia como valores fundamentales de la acción personal y social humana”, “La especificidad del discurso sobre lo bueno y lo justo. Presentación del ámbito de reflexión propio de la Filosofía”. Una blanca fachada esplendorosa que evite mirar que hay detrás o debajo. Palabras con alas – como les llamaba el genocida nazi Eichman – que impiden comprender el comportamiento humano y sobre todo, entrenar el corazón para hacerlo sensible frente al mal y las injusticias.

Hanna Arendt nos hablaba de la banalidad del mal para intentar explicar el holocausto. Podríamos decir que la banalidad del mal es la otra cara de la moneda de la banalidad del bien en la que ahora nos dicen que debemos guiar al alumnado. Un bien vacío, formal, hermoso, abstracto, distante y, sobre todo, desconectado de lo que sentimos, desvinculado de nuestras pasiones. En definitiva, ahondamos en la brecha entre el cuerpo (naturaleza) y el espíritu (cultura) en vez de tratar de comprender su interacción.

 

Los derechos humanos han avanzado mucho desde que fueron proclamados por la burguesía al amparo de la revolución francesa. A nivel internacional está asentado lo de las tres generaciones (incluso hay quien habla de más), de cómo se van sedimentando unos en otros partiendo de los individuales, luego de los sociales y finalmente, los de la tercera, que tienen que ver con los últimos excluidos de su titularidad. Me refiero a las mujeres (por algo a los otros le llamaban derechos del hombre) o a los pueblos. Sobre estos últimos es incuestionable en la literatura sobre el asunto la referencia al derecho de autodeterminación. Ahora bien, el Estado Español, ya con el PSOE desterró este de lo que viene siendo el consenso internacional al respecto. Aquí hablan de los derechos culturales (en el cual coinciden ambos partidos) o el derecho a la identidad.

 

Es curioso como el PP se extiende en su proyecto en los derechos de 4ª generación. Algo sobre lo que sí no hay tanto acuerdo mundial, salta por encima de los sociales, casi no toca los de la 3ª, y dedica un apartado específico a los derechos humanos en el ciberespacio.

 

En cuanto a la Constitución, lo que hace el actual gobierno es poner nombre y apellido a lo que Zapatero señalaba vagamente cómo valores constitucionales o instituciones democráticas. Constitución, Estatuto, Unión Europea…. y en cuanto al de las misiones humanitarias cabe recordar que ya en el RD. 1631/2006 nos hablaban a respecto del pacifismo en estos términos: “Los conflictos armados y la actuación de la comunidad internacional en su resolución. Operaciones para establecer , mantener o consolidar la paz. La defensa al servicio de la paz. La cultura de la paz”. Con lo cual, dicho esto, al PP, sólo le restaría poner la palabra OTAN.

 

Cierto que el actual gobierno propone incluir en el currículo la defensa de la “iniciativa económica personal en la generación de la riqueza y el fomento del espíritu emprendedor”. Puede resultar escandaloso a ojos progresistas ver este giro hacia una determinada opción ideológica del mundo en la que la ambición personal particular es la que promueve el bienestar, mas cabe recordar que quien fijó una materia en el currículo de la ESO con el nombre “taller de iniciativas emprendedoras” fué el PSOE. Cierto que en su desarrollo se hablaba del espíritu emprendedor desde una perspectiva más social y cooperativa, pero a fin de cuentas, esta microasignatura, de una hora semanal, sólo tenía un objetivo inmediato: hacer propaganda con la educación. Al fin este uso perverso de las palabras y de la enseñanza acaba girándose contra quien tenga un interés auténtico en que el sistema educativo sirva realmente para algo, esto es, para corregir los defectos, injusticias y desigualdades que existen en la sociedad. Y en medio de toda esta tormenta, como siempre, el profesorado que no fue consultado, que nadie escucha y que todos dicen dar mucha autoridad pero que continuamente es desautorizado por las continuas reformas educativas. Un profesorado que van a situar otra vez como escudo humano de esta batalla entre un PP y un PSOE cuando en lo fundamental poco se diferencian. Un profesorado que ya está harto, desmoralizado, desmotivado por ser continuamente insultado y degradado en sus condiciones económicas y laborales. Un profesorado que a pesar de todo tratará de hacer su trabajo lo mejor posible para que el alumnado que pasa por sus manos salgan más competentes que como entraron al menos en cuanto ciudadanos conscientes de sus derechos y de sus deberes y, a poder ser, más respectuosos con los derechos de los demás y con inclinaciones hacia el diálogo, y animados a buscar el encuentro en la diversidad, desterrando el uso de la violencia como manera de resolver los conflictos en este mundo cada vez más convulso y agitado.

 

Por XOÁN CARLOS GARRIDO COUCEIRO


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