Arde el carbón en Medina

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Los mineros son aplaudidos y vitoreados por las gentes medinenses mientras desfila el cortejo. «Esta es la auténtica selección española, no la de ayer», afirma un vecino de la Villa de las Ferias.

Medina del Campo recibió apoteósicamente a la III Marcha Negra en su duodécima etapa. Ni era domingo ni día de feria. Sólo lo parecía. Por el bullicio de sus calles y plazas. Y por la entrega de las gentes medinenses a la causa del carbón. Alguien se había ocupado de invitar a la población, mediante pasquines, que el día 3 de julio, entre las 12.00 y las 12.30 horas, a recibir «como se merecen» a los mineros en lucha.

«¡Mineros unidos, jamás serán vencidos!», cantan ellos. «¡A por ellos!», les anima la gente. En la plaza Mayor se siente el respaldo: «Os apoyamos en vuestra lucha contra el cierre de las cuencas mineras». La alcaldesa de Medina del Campo, Teresa López , da la bienvenida a los mineros y recuerda que «no es un día festivo, sino reivindicativo» para «decir a los que están arriba y mandan que nos tienen que escuchar».

¡Viva Medina!, corean los mineros. «Demostráis la fuerza y la esperanza» y «os felicito porque sois una referencia para la clase obrera», concluye la edil socialista. No era feria, pero la columna minera entró en Medina del Campo con la dignidad de los ganaderos. «Aquí se marcaba el precio de referencia del ganado ovino para todo el país; ahora lo hacen por Internet», explica la dueña de un bar.

«Vivan los mineros!, grita otra mujer. «Vienen ahí los jefes sindicalistas», comenta. Ignacio Fernández Toxo, secretario general de Comisiones Obreras, y Cándido Méndez se incorporaron en Rueda a la cola de la columna minera. La comitiva es tan amplia como la marcha de los mineros. Para dar ánimo a los caminantes se han desplazado gentes de las cuencas. El tortazo de Soria no arredró a los mineros. Salieron por el puente sobre el río Tormes de Tordesillas como el toro de la Vega. Con ánimos renovados y las bajas cubiertas por los mineros de reserva. Alberto López Rodríguez, de Vega de Espinareda, y Giovanni Blanco, de Almagarinos, de 24 y 25 años, se incorporaron a la fila en Tordesillas. «La gente está fastidiada y no abandonan hasta que ven que no queda otra. Hay mucha voluntad y por lo que se ve es bastante duro», dijo el joven de Vega. Giovanni acompaña a su padre y a su hermano y antes de entrar en la fila ha colaborado en la intendencia.

Una veintena de trabajadores de La Escondida, la última mina de interior de Laciana, partió a las tres de la madrugada de Villablino para apoyar a sus compañeros en la etapa de 24 kilómetros entre Tordesillas y Medina del Campo. «Nos sentimos orgullosos de ser mineros y de nuestros compañeros», asegura José Carlos Vázquez. «Como no espabile habrá que darle plátanos», agrega Marcos Vega. Cierra la marcha minera Jesús Pablos Moreno, de Valderrueda, cierra la marcha minera. Por detrás vienen sus compañeros de Palencia. Lleva 13 años en el pozo María y San Isidro, en Guardo. «Si cierran lo poco queda, cierran la montaña. Es de lo que vive la gente, de cuatro mineros y cuatro prejubilados», apunta.

Hicieron la undécima etapa mineros palentinos, los secretarios de UGT, Agustín Prieto, y Comisiones Obreras de Castilla y León, sindicalistas de Extremadura, Burgos… Se sumaron los trabajadores de Albitren, de Valladolid. «Sólo nos falta Soria», dice un minero. «A ese le íbamos a dar…», dice Miguel Sobral. «Si viene para decir algo bueno, que venga», protesta Enrique Fernández, el Babiano. «Es bueno que vengan aquí, así tiene más repercusión», apunta Marcos Flecha. «Estamos todos en el mismo barco, en el mismo infortunio». «Que empiecen a andar a las siete de la mañana si se quieren hacer la foto», se queja Francisco Rodríguez.

Los mineros se inquietan. Empieza la marcha pasadas las siete y media. A Miguel, el de Protección Civil de Asturias, le han pintado en las espaldas del chaleco: Ferrador. «Porque nos cuida las 24 horas», dice Sobral. En la marcha negra se pierde la noción del tiempo. Amanece pero no saben qué día es. «Las vacaciones nuestras son éstas. ¿Te parece poco una excursión por media España?», agrega Babiano. El humor mantiene el ánimo.

Los mineros añoran sus montañinas. Pero aprecian lo que descubren a su paso. «Nunca había entrado en Mota, ni en Tordesillas, ni en Benavente y me han gustado mucho…», comenta Miguel Báez. También palpan el erial que va dejando la crisis en su galopada.

En Medina del Campo, una población de 20.000 habitantes, hay 3.000 personas en paro. La industria de la madera está muy tocada. «Estamos peor que en la primera marcha», señala Nieves, una medinense que recuerda a los mineros de la MSP que pasaron por aquí hace 20 años. Teodoro el del San Roque les preparó una paella espectacular. Esta vez es el Madrid el que atiende a los mineros.

Lloran las mujeres a su paso. Quieren tocarlos. «Son de envidiar, se me pone la piel de gallina», confiesaCharo, una vinatera de Rueda. Les regala a los mineros unos brik de vino. Dice que hace milagros: «Te estás muriendo y te dan un vaso de vino y resucitas», asegura la mujer. «Rueda se mantiene por el vino», agrega.

«Los mineros son un espejo para el conjunto de los trabajadores, hay mucha gente mirando hacia la minería», dijo Méndez tras recordar a los encerrados. «¿Por qué hay todo el dinero que haga falta para Bankia y no para las minas?», agregó. Soria miente, dijo. «Los mineros no piden más ayudas. Pedimos que se cumpla el compromiso pactado: 200 millones de euros no justifican este atropello», advirtió Toxo. El secretario de Comisiones Obreras advirtió: «No van a rendir la lucha minera por cansancio».

Los mineros no se rinden. Pero, como expresa Rafael Sánchez, ayer sintieron «rabia e impotencia por el abuso de poder» al conocer la nueva toma de Ciñera y las detenciones de dos compañeros.

 

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