Los mineros exigen «hechos» y no palabras para evitar la radicalización del conflicto

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Cerca de 2.000 mineros hicieron ayer una demostración de fuerza en León y Ponferrada ante la decisiva reunión de mañana miércoles en Madrid, en la que los sindicatos ya no quieren palabras, sino hechos en el Ministerio de Industria, según insistieron ayer varios de los dirigentes de UGT y CC. OO.

Hacía tiempo que los mineros no recorrían el centro de León. Ayer lo volvieron a hacer en defensa de un sector clave para la provincia y en medio de un amplio despliegue policial que llevó a blindar tanto la Subdelegación del Gobierno como la sede del PP y la Diputación, en una mañana que acabó de forma pacífica pese a los ánimos caldeados en las cuencas mineras.

Al mediodía, en una mañana calurosa en la capital, unos 500 mineros se concentraron en la plaza de la Inmaculada para exigir al Gobierno y al Ministerio de Industria un cambio de actitud. Entre algunos gritos y petardos, típicos de estas protestas, los sindicatos desplegaron una pancarta donde se podía leer: «Quieren acabar con todo. No al cierre de la minería del carbón. En defensa de las comarcas mineras», para después de media hora de concentración dirigirse por la avenida de Roma y Guzmán a la sede del PP, en el paseo de Salamanca. En la concentración también se encontraban varios dirigentes del PSOE, encabezados por el nuevo secretario provincial, Celestino Rodríguez, quien acusó al Gobierno de Mariano Rajoy de estar «más pendiente de cómo se levanta Angela Merkel que de la pesadilla que están viviendo los mineros».

La visita a las oficinas del PP leonés fue algo más tensa y más numerosa y estuvo protagonizada por los petardos y el lanzamiento huevos a la fachada, que impactaron varias veces en el letrero luminoso de la sede entre gritos de júbilo de los concentrados. Junto a algunos insultos, como «Corruptos a la calle», y una fuerte pitada al llegar a las inmediaciones, los gritos más coreados fueron «Manos arriba, esto es un atraco» y «Más minería, menos policía».

Al llegar a Diputación, los mineros se encontraron con un amplio despliegue policial, con la puerta principal cerrada a cal y canto y los encerrados dentro, en el despacho del PSOE. Pese a algunos momentos de tensión, la protesta fue pacífica, más aún después de la Policía se retirara hacia la zona del parque del Cid, aunque tampoco faltaron los gritos de «Más minería, nos policía».

Aunque la mañana fue pacífica, por la tarde los incidentes se trasladaron a Ciñera de Gordón, donde un grupo de mineros cortó la N-630 por espacio de tres horas y el tráfico ferroviario entre León y Gijón que afectó al Alvia, informa José Antonio Barrio Planillo.

Protestas en Ponferrada

Al menos cuatro docenas de huevos recibió ayer la fachada de la sede del PP en la calle Ortega y Gasset de Ponferrada, después de que una multitud de medio millar de mineros y familiares —trescientos, según fuentes policiales— se manifestara por el centro de la capital del Bierzo en una protesta que había comenzado a mediodía frente a las oficinas de la Junta de Castilla y León en la calle Ramón González Alegre.

Una treintena de agentes de la Policía Nacional equipados con material antidisturbios se desplegó minutos antes de la concentración ante la Junta, sin que se produjera ningún incidente con los manifestantes, donde no faltaban tres de las esposas de los ocho mineros encerrados en Santa Cruz del Sil. A las puertas del edificio oficial, donde se pudo ver a dirigentes sindicales y políticos socialistas locales, el presidente del comité intercentros de Uminsa, Guillermo Sánchez, instaba a los parlamentarios del PP en la provincia de León a presentar enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado para salvar el carbón. «Si no aceptan las propuestas del PSOE, que propongan ellos las suyas», se quejó, anticipando la segunda parte de la protesta de ayer en Ponferrada.

Las tres mujeres de encerrados en Santa Cruz, Ana Belén Fernández, Blanca Fernández y Ana Pereira, encabezaron a continuación la ruidosa marcha urbana, acompañada por el lanzamiento de algunos petardos, que recorrió la avenida de España, la glorieta de Julio Lazúrtegui, la avenida Pérez Colino y la glorieta de Luis del Olmo, hasta llegar a una desangelada sede del PP. Una rotunda pitada, gritos de «mineros unidos, jamás serán vencidos», «minero despedido, ministro colgado», «aquí están, no se ven, los que siguen al PP» y el habitual «si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra», precedieron al lanzamiento de los huevos, que haciendo una parábola por encima de las cabezas de los agentes de la Policía Nacional apostados en la entrada del edificio, se iban a estrellar en el cartel con las siglas del PP.

Al final, y salvo las yemas amarillas reventando sobre las alas de la gaviota popular, la concentración se disolvió sin ningún incidente.

 

Publicado en Diario de León: Los mineros exigen «hechos» y no palabras para evitar la radicalización del conflicto

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