El operativo policial indigna a la comunidad senegalesa de Lavapiés

Comparte este artículo:

A pocos metros de la persecución policial del domingo en el barrio madrileño de Lavapiés, que terminó con dos detenidos, un herido atendido por el Samur y dos disparos al aire por parte de un agente de paisano, unas 200 personas en su mayoría de nacionalidad senegalesa discuten en corro. Dentro de las filas de gente agolpada está el viceconsul y una cámara de televisión: por turnos, los asistentes intervienen en wolof para interpelar a voces al representante del Gobierno senegalés.

JPG - 47 KB

Un vecino interviene en la reunión de la plaza de Cabestreros. Foto: Olmo Calvo

 

A esa hora, los dos detenidos del domingo ya están en libertad (inicialmente se hablaba de entre tres y cuatro detenciones). Gente de Migrapiés, el grupo de trabajo que trata asuntos de inmigración y convivencia dentro de la asamblea local del 15Mha estado en contacto desde el día de las detenciones con sus compañeros de piso y amigos de los detenidos. Ninguno de ellos quiere hablar ahora, en medio de la asamblea. Daouda, que estuvo presente en el momento de las detenciones, se encuentra en un grupito más apartado y vuelve a contarlo que ya se puede apreciar en el vídeo difundido por ABC: “Nos juntamos porque se estaban llevando a un chico. No tiramos ninguna piedra, en la calle sólo había bolsas de basura”.

Pero hay un aspecto que el vídeo no recoge. “A Modou no le detuvieron por estar vendiendo”, cuenta Juan, que participa en Migrapiés. Tal y como les ha relatado el joven que presuntamente huía de una redada de la policía municipal contra vendedores del ’top manta’, su detención se produjo cuando agentes de paisano se metieron en el portal de la calle Amparo en que se habían refugiado varios de los vendedores, pero él simplemente estaba allí.

“Él no se enteró de nada y se encontró con todo el marrón en el portal cuando la policía le dijo “tú te vienes con nosotros”, explica por teléfono el miembro de Migrapiés. La falta de un servicio de traducción ha hecho más difícil que el joven supera exactamente de qué se le acusaba durante sus dos días de detención. Una vez que ha salido libre sin fianza, ha podido sber que en los papeles del juzgado figura una denuncia por atentado a la autoridad. A día de ayer, Migrapiés no tenía constancia de los cargos imputados al otro detenido.

Hasta el día de hoy, la versión de la policía municipal es que las detenciones se produjeron después de que un grupo de personas “vinculadas al 15M” entorpeciera una operación contra vendedores del ’top manta’. La versión difundida por Migrapiés también reproducía en un principio que Modou era uno de los perseguidos.

Después de la asamblea celebrada en la plaza de Cabestreros, un miembro senegalés de la Asociación de Sin Papeles de Madrid (ASPM) resume con indignación el contenido: “ha venido el vicecónsul y ha dicho que informará de todo al Gobierno senegalés, y que hablará para que aquí no nos sigan persiguiendo, pero eso ya lo hemos oído antes”, resopla. Otro miembro de la asociación añade que el diplomático se ha ofrecido a ayudar en la defensa de uno de los detenidos, que se encuentra en situación irregular. Según Migrapiés, Modou tiene una orden de expulsión del año 2008, pero todavía no saben si ésta se encuentra ya archivada.

La ASPM surgió precisamente de talleres de autodefensa legal para vendedores ambulantes de CD o mercaderías de imitación, una ocupación a la que de forma generalizada e intermitente se tienen que dedicar muchos jóvenes africanos con o sin ’papeles’ que llegaron a Madrid y otras capitales europeas desde mediados de la pasada década.

Desde 2010, la lucha coordinada de trabajadores del ’top manta’ y grupos de apoyo en todo el Estado consiguió que se retirara del Código Penal la consideración de esta actividad como un delito, circunstancia que permitía el ingreso en cárcel de personas que, en el mejor de los casos, podían estar ingresando 30 euros diarios por la venta callejera. Si después de una detención la policía atrapa a un mantero con una cantidad menor de 400 euros, la infracción se considera como una falta penal. En la actualidad, la mayoría de manteros vende mercaderías de imitación que compran en los mayoristas, pero el margen de beneficio sigue siendo muy inferior a esos 400 euros.

Según relataba en un corrillo paralelo a la asamblea uno de los jóvenes presentes en el momento de la detención, las redadas de la policía municipal contra ’manteros’ se han reproducido desde el domingo por las zonas cercanas a Sol, Jacinto Benavente y Tirso de Molina, todas ellas situadas en el centro y muy cerca del barrio de Lavapiés, vecindario donde viven muchos vendedores. Tal y como recogió DIAGONAL el domingo, un agente se llegó a referir a un mayor celo policial contra los subsaharianos debido a la presunta presencia en la plaza de Tirso de Molina de “una banda de senegaleses que roban a turistas”.Migrapiés tratará el asunto como uno de los puntos del orden del día en su reunión abierta de los miércoles, que se celebra a las 20 horas en la plaza de Cabestreros.

 

Publicado en  Diagonal: El operativo policial indigna a la comunidad senegalesa de Lavapiés

Comparte este artículo: