Potencias europeas, Australia y Canadá expulsan a embajadores sirios

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Los Gobiernos de Italia, España, Alemania, Francia, Reino Unido,  Australia y Canadá expulsaron este martes a los respectivos embajadores de Siria por la masacre de Houla, ciudad ubicada en la provincia de Homs (oeste sirio), luego que acusaran al Gobierno de Bashar Al Aassad por la muerte de al menos 116 personas, entre ellas decenas de niños.

En una acción coordinada los Gobiernos de esos países escogieron el martes para dar el anuncio de la salida de las representaciones sirias, pese a que el Estado sirio ha aclarado que la masacre fue perpetrada por grupos terroristas armados afiliados a la red Al Qaeda.

Reino Unido anunció la expulsión del encargado de negocios sirio en Londres (capital), el más alto representante diplomático del Gobierno de Siria que quedaba en el país, en protesta por la matanza.

Por su parte, Francia anunció que su decisión será notificada a la embajadora “hoy (martes) o mañana (miércoles)”, declaró el presidente , Francois Hollande. 

Hollande informó que el grupo de países “amigos de Siria” se reunirá “a principios de julio” próximo en París (capital francesa) para discutir la situación de la nación árabe. 

El Ministerio español de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, enfatizó que la expulsión del embajador sirio en Madrid (capital española), Hussam Edin Aalafue, fue una medida adoptada de forma coordinada con otros países europeos, como Francia y Alemania.

Según el Ministerio, en la matanza de Houla se utilizó “artillería pesada”, mientras que la Organización de Naciones Unidas (ONU) dijo que la mayoría de las víctimas fueron “ejecutadas”.

La pasada semana los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU “condenaron en los más firmes términos la muerte confirmada por los observadores de la ONU de decenas de hombres, mujeres y niños y las heridas de centenares de personas en el poblado de Houla”, y responsabilizaron al Gobierno de Al Assad por usar artillería y tanques en esos barrios residenciales, a la hora de enfrentar a los rebeldes.

Sin embargo, el Gobierno sirio rechazó la condena porque la mayoría de las personas que falleciaeron fueron asesinadas a quemarropa y no por la acción de las Fuerzas Armadas.

Para el portavoz de la Cancillería siria, Jihad Makdissi, la matanza “es un golpe contra el proceso político (…) La metodología de asesinatos brutales no forma parte de las éticas del Ejército sirio y quien está matando no es el Ejército, sino grupos terroristas armados”. 

Makdissi llamó la atención sobre la “sospechosa sincronización de los ataques contra la población civil con la llegada de (Kofi) Annan”, enviado especial de la ONU para Siria, quien este martes fue recibido en Damasco por el presidente Bashar Al Assad para discutir y analizar el conflicto en el que vive esta nación árabe desde marzo de 2011. 

Ambos también evaluarán cómo rescatar el plan de paz que propuso el mismo Annan para poner fin a la violencia, y que no ha sido cumplido en su totalidad. 

Por iniciativa de Annan, se encuentran en suelo sirio 280 observadores de las Naciones Unidas, que supervisan actualmente el llamado de alto el fuego. Sin embargo, su presencia no ha logrado frenar los enfrentamientos violentos y los atentados terroristas perpetrados por fuerzas armadas irregulares, como lo ha reiterado el Ejecutivo de Al Assad.

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