Segundo sabotaje en el metro de Madrid con frenazos coordinados

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Poco más de un mes después de la primera protesta y al día siguiente del anuncio de un posible recorte del horario del servicio, el metro de Madrid ha sufrido un nuevo acto de sabotaje con el mismo modus operandi: tirar del freno de mano en los convoyes parados en estaciones, lo que provoca ligeros retrasos en su marcha. Un grupo, llamado esta vez Stop al tarifazo, ha anunciado la acción en un comunicado, en el que ha subrayado el hecho de los viajeros no han corrido peligro. Una portavoz del suburbano ha confirmado que ha afectado a 10 estaciones de siete líneas. Según Metro, la demora media en estas líneas ha sido de 10 minutos y hay 90.000 viajeros afectados. La Delegación del Gobierno anunció tras la primera acción queestablecería los “dispositivos de seguridad” necesarios para que los hechos no se repitieran. De momento, no hay detenidos.

En una acción coordinada, similar a la del 25 de abril, al menos 10 activistas han accionado el freno de emergencia y se ha paralizado el servicio unos minutos en plena hora punta. Según ha precisado la empresa pública, se ha producido a las 8.29 en las estaciones de Embajadores y Callao (línea 3, la amarilla), Argüelles y Sáinz de Baranda (línea 6, circular, la gris). Alvarado y Antón Martín (línea 1, la celeste), Sevilla (línea 2, la roja), Colombia (línea 8, la rosa al aeropuerto) y Concha Espina (línea 9, la morada). Los trenes han estado parados hasta las 8.38. Al igual que en el acto de protesta precedente, no se han registrado “ni heridos ni altercados”, ha indicado la misma portavoz.

Diez veces más afectados

Una vez activado el freno de emergencia, los trenes se bloquean y los conductores, tras bajarse y comprobar que no hay averías ni otros problemas, ponen el marcha un mecanismo llamado rearmar el tren, que es distinto de un arranque normal, ya que hay que desbloquearlo y volverlo a poner en marcha. Esta maniobra dura entre dos y tres minutos, tiempo de más que han permanecido parados en las estaciones, lo que ha provocado retrasos en uno de los sentidos de estas líneas.

Cifuentes: “Los saboteadores no han conseguido fin”

Cristina Cifuentes ha afirmado que los “saboteadores” que han actuado en Metro “no han conseguido su objetivo” de paralizar el suburbano un tiempo relevante. En declaraciones enviadas por la Delegación a las agencias, la delegada ha señalado que es “un acto muy insolidario y un ataque directo a los miles de trabajadores que diariamente tienen que utilizar el Metro para ir a su trabajo”.

La portavoz de Metro ha explicado que la demora media en las líneas afectadas ha sido de 10 minutos y que hay 90.000 viajeros afectados. La primera protesta afectó a más convoyes, 13, de nueve líneas, a la misma hora punta de un día laborable. Sin embargo, Metro cifró sus efectos en 8.000 afectados —10 veces menos— y habló de “ligeros retrasos” de algunos minutos.

Metro ha justificado esta abultada cifra en que es el resultado de sumar los usuarios que estaban dentro de los convoyes afectados como los que se encontraban en el tren anterior y posterior y los que esperaban en los andenes. Las mismas fuentes explican que, cuando se registra una avería en un convoy, también se para el que va delante para regular el intervalo de espera. No es habitual que Metro dé cifras de afectados cuando, por ejemplo, se produce una avería eléctrica en la catenaria o cualquier otro tipo de problema técnico.

Metro ha informado de que ya ha dado cuenta del asunto a la policía y la Delegación del Gobierno y horas después ha presentado una denuncia en comisaría. El consejero delegado de la empresa, Ignacio González Velayos, ha dicho a Efe-Televisión que la acción ha sido “concertada”, ha “puesto en riesgo la seguridad ferroviaria” y responde al mismo patrón que la del 25 de abril. González Velayos ha dicho que ignora si son los mismos activistas —el primer sabotaje lo reivindicó Paremos el tarifazo y el segundo, Stop al tarifazo—, en cuyo caso “serían reincidentes y sería una agravante” desde el punto de vista judicial. El directivo ha añadido que si hay reclamaciones de particulares se sumarán a la denuncia general de Metro.

Una portavoz de la Jefatura Superior de Policía ha informado de que no hay ningún arresto relacionado con los hechos, llevados a cabo por “un grupo de encapuchados”. La Brigada de Información y Brigada Móvil investigan el caso y analizan ya las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas en las estaciones y en los propios convoyes para identificar a sus autores.

En su comunicado, Stop al Tarifazo subraya que “la acción se ha producido cuando los trenes se encontraban parados en las estaciones y con las puertas abiertas, por lo que no ha causado daños ni situaciones de peligro para los usuarios”. Añade que se produce contra la subida de las tarifas y “al calor de otras protestas similares que han tenido lugar en Madrid durante las últimas semanas” y que, a su juicio, “han sido criminalizadas”. También precisan que no tienen “miedo” de la “actitud prepotente y represora del Gobierno” regional, que, en su opinión, “no duda en lanzar campañas dirigidas a amedrentar y atemorizar a los ciudadanos” para que no emprendan acciones de este tipo.

Un “dispositivo adecuado”

Ante el anuncio del grupo responsable de la protesta de que esta era solo la primera de sus acciones, Delegación del Gobierno anunció que se iban a “establecer dispositivos de seguridad adecuados”, en colaboración con Metro, para evitar que se volvieran a repetir “unos hechos tan lamentables”. Su responsable, Cristina Cifuentes, no precisó en qué consistía este dispositivo para controlar el metro, que tiene 12 líneas, más de 300 paradas y que funciona de seis de la mañana a dos de la madrugada. Tampoco lo hicieron ni la Jefatura ni Metro.

Preguntados hoy al respecto, Metro ha indicado que ellos no han reforzado la seguridad y ha remitido a Delegación, que ha sostenido que “se ha incrementado la vigilancia desde el día 25 en la por parte de los miembros de la Brigada Móvil”, de paisano, aunque no ha precisado el número. Cifuentes ha añadido que va a “seguir trabajando, pese a las dificultades de una red tan extensa”.

La protesta llega un día después de que el consejero de Transportes madrileño, Pablo Cavero, informara de la intención del Gobierno regional de cerrar el metro una hora y media antes los días laborales. La medida afectaría a unos 24.000 viajeros diarios, según estimaciones de la Consejería, lo que supone cerca del 1% de los 2,2 millones de viajeros diarios del suburbano. Las madrugadas del sábado y del domingo, la cifra se dobla hasta los 50.000, según fuentes del sector.

Tres acusados de desórdenes por la primera protesta

En su primera protesta, sus promotores, que se denominaron Paremos el tarifazo, explicaron que era un “acto simbólico y pacífico” contra la subida del precio del metro. El Gobierno regional condenó la protesta e incluso la comparó con la kale borroka. Esperanza Aguirre advirtió de que no podía “quedar impune” y aseguró que la vida de los viajeros se había “en peligro”.

Metro denunció los hechos y la Policía detuvo a tres jóvenes, acusados de desórdenes públicos y amenazas. Quedaron en libertad tras declarar y su  caso sigue pendiente de los tribunales. Como medida cautelar, se les prohibió el acceso al suburbano. Metro pidió una pena de hasta cinco años de cárcel contra los activistas, que denunciaron una “campaña de criminalización y represión”. En un comunicado, negaron las acusaciones de violencia y que sea delito, “solo un incumplimiento leve del reglamento”. La sanción administrativa por uso indebido de los frenos de emergencia va de 6.000 a 30.000 euros.

El 8 de mayo, un grupo, llamado esta vez Actuemos contra el tarifazo aseguró haber “inutilizado decenas de compuertas de acceso al metro en diferentes estaciones por toda la ciudad”, aunque la compañía lo rebajó a tres tornos atascados en una única estación.

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