Castilla entera será comunera.

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Hemos llegado al punto en que la confrontación entre libertad y autoritarismo, entre justicia social o empobrecimiento y precarización, entre soberanía o colonialismo, en resumen entre progreso y barbarie no tiene retorno.

Hoy la cuestión es ya completamente clara, por un lado estamos el conjunto del Pueblo Trabajador Castellano: jóvenes, mujeres y hombres del campo y de la ciudad que sólo aspiramos a vivir en una sociedad organizada sobre bases del respeto, la solidaridad, la participación ciudadana en la toma de decisiones, la justicia social, en la que el sector público sea lo predominante en lo económico y en lo social. En síntesis “una sociedad al servicio del común”.


Por otro lado esta la minoría que constituye el bloque dominante español, que controla las instituciones del Régimen y que nos impone aquellas políticas que sólo sirven para el mantenimiento de sus intereses y privilegios.


En ese sector social, cada día más autoritario, reaccionario y antisocial, se integra la monarquía, los propietarios o responsables de los grandes medios de comunicación, los banqueros y asociados, los grandes empresarios, la jerarquía eclesiástica, las cúpulas de los partidos y sindicatos del Sistema…
Evidentemente son minoría, pero detentan la mayoría del Poder y cada vez lo utilizan de forma más descarnada a su servicio.


Para que esta mayoría, que somos el Pueblo Trabajador Castellano, consigamos neutralizar su proyecto liberticida y antisocial sólo hay un camino, el de la acumulación de fuerzas, que se desarrolla en varias fases: La de la organización y la movilización popular, en la que ya hemos entrado de lleno. Hoy en prácticamente todas las comarcas y ciudades de Castilla hay movimientos sociales organizados para responder a diversas agresiones, contra la instalación de cementerios nucleares, contra las perforaciones para la obtención de gas mediante la fractura hidráulica, contra la instalación de minas en cielo abierto, … todo ello suponen brutales agresiones a nuestros recursos naturales y económicos, que tienen su correspondiente respuesta.

Nuestras ciudades y sus barrios también han visto crecer imponentes movimientos en defensa de la sanidad y la educación pública, en contra de la reforma laboral, en contra de las privatizaciones, en contra de los desahucios y en general en contra de los abusos del sistema financiero privado.
El movimiento 15-M ha sido, sin duda, un factor dinamizador de la movilización social en la mayoría de las ciudades castellanas y especialmente en sus barrios.

¿Pero es esto suficiente?. No, si la movilización popular no se dota de un proyecto socio-político de “cambio” y si la organización popular no avanza en la autoconstitución de auténticos embriones de Poder Popular, todos los esfuerzos, todos los sacrificios, todas las energías invertidas, pueden desaparecer como la espuma.

Hoy estamos justo en esa coyuntura, en la que la movilización popular tiene que ir asumiendo aquellos elementos esenciales de un proyecto socio-político para un auténtico cambio de Régimen, tal como son la República, la Justicia Social, la Soberanía, la Defensa de lo Público… Simultáneamente la organización popular tiene que dar pasos en su coordinación, en su capacidad de lucha, en su capacidad de convicción social que la convierta en auténtica referencia para el conjunto del Pueblo Trabajador. Eso es construir Poder Popular.

El comunerismo, esa referencia ideológica-política que se inicia con la revolución comunera del SXVI, pero que fluye hasta hoy a través de los poros de todos los movimientos progresistas habidos en Castilla a lo largo de estos siglos: arbitristas, ilustrados, liberales, republicanos, antifascistas, soberanístas,…, es la principal referencia en nuestra riquísima tradición de lucha como Pueblo.

No se puede entender a Castilla sin la Revolución Comunera del SXVI o sin las revueltas de base comunera de los siglos posteriores, incluyendo la proclamación del Pacto Federal Castellano en 1869 como preludio de la instauración de la I República.

Castilla, el Pueblo Castellano, necesita un cambio radical, necesita neutralizar a los enemigos del progreso y de la mayoría social. Necesita la Soberanía, necesita el avance del Poder Popular. La larga experiencia de la lucha comunera de ayer y de hoy nos será de gran ayuda para llevar a buen puerto esa empresa.

 

 

 

 


Comuner
@s
del SXXI

Castilla a 18 de abril de 2012

 

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