“Unos presupuestos de guerra – de clases -. “

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Los Presupuestos Generales del Estado del 2012, son según reconocen los portavoces del Gobierno, unos “presupuestos de guerra”. Si, pero de guerra contra las clases trabajadoras.

 

Si a los presupuestos, añadimos las reformas puestas en marcha en otros frentes: reforma constitucional, reforma de las pensiones, reforma laboral, reforma del código penal para criminalizar aún más la resistencia juvenil…, nos encontramos no sólo ante una auténtica “declaración de guerra global contra el Pueblo Trabajador”, sino ante una preparación minuciosa y planificada de esa guerra.

 

La movilización del día 29 de marzo ha expresado claramente la subjetividad en estos momentos de las clases populares en Castilla, con una respuesta muy desigual en lo referente al paro y a las manifestaciones en la calle.

Con un éxito rotundo de éstas últimas, a través de las cuales se ha expresado el rechazo mayoritario del Pueblo Trabajador Castellano a ese conjunto de medidas económicas y sociales que suponen un auténtico cambio de modelo; y sin embargo una respuesta muy limitada al paro, seguido casi exclusivamente en la gran industria y pactado además previamente en bastantes ocasiones entre UGT, CC.OO. y la patronal.

 

 

El seguimiento masivo de las manifestaciones en la calle ha puesto de manifiesto la amplísima potencialidad del movimiento social en nuestra tierra. El escaso seguimiento del paro ha puesto también de manifiesto la desconfianza hacia las organizaciones sindicales mayoritarias aquí, CC.OO. y U.G.T., principales protagonistas de la convocatoria de huelga.

 

El amplísimo seguimiento del paro en Galicia y Euskal Herria, es la expresión de cómo la gente es capaz de asumir los riesgos que hoy supone ponerse en huelga, si existen estructuras sindicales que generen confianza entre las clases trabajadoras, tal como es el caso de esos dos Pueblos.

 

El Pueblo Trabajador Castellano ha demostrado contundentemente su oposición a la política económica del bloque dominante español, al servicio única y exclusivamente del capitalismo especulativo, saliendo a la calle de forma masiva en una jornada auténticamente histórica. Pero también ha expresado su desconfianza, también totalmente legítima, hacia CC.OO. y U.G.T., no siguiendo su llamamiento a la huelga.

 

Es cierto que en Castilla otras organizaciones sindicales más combativas, también apoyaban el llamamiento a la huelga, pero hoy por hoy, su peso no es lo suficientemente grande entre las clases trabajadoras como para que éstas se sientan suficientemente amparadas y así poder neutralizar las amenazas y presiones de la patronal. Excepción hecha de aquellas grandes empresas industriales en las que precisamente el paro estaba pactado.

 

La escandalosa actitud de CC.OO. y U.G.T., durante el 29 de marzo no habrá hecho más que agudizar la desconfianza hacia ellos de la mayoría de los trabajadores y trabajadoras.

 

La incapacidad en Madrid y en otras ciudades castellanas para llevar a cabo movilizaciones conjuntas de toda la izquierda social y sindical, tampoco habrá servido para reforzar la confianza en ese sector, que pretende levantarse como alternativa a CC.OO y U.G.T.,  en el Pueblo Trabajador. Se ha perdido una buena oportunidad de dar un paso adelante en la imprescindible unidad de acción en la lucha de resistencia contra la ofensiva estratégica del Estado y sus amos, el capital especulativo- financiero.

 

Ellos han lanzado una guerra contra el Pueblo Trabajador en todos los frente y además de una forma organizada y planificada. Si queremos tener las más elementales posibilidades de frenarla, solo hay un camino posible, desde la imprescindible unidad, organizarnos y planificar mejor que ellos.

 

Comuner@s del SXXI

 

Castilla a 4 de abril de 2012

 

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