No fue una riña, fue una redada

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  • Este fin de semana varios medios de comunicación han demostrado una vez más que no son periódicos. Son panfletos publicitarios al servicio de sus propios intereses. Intereses que la mayor parte del tiempo no son los mismos que los de las personas a las que dicen informar de la “realidad”.

     

    La medianoche del viernes al sábado la Policía Nacional realizó una macroredada racista en la Plaza de la Corrala. Varios coches de la Policía Nacional acorralaron a más de una decena de vecinos migrantes, los pusieron en fila y comenzaron a identificarles en lo que era claramente un control de identidad basado en perfiles étnicos. Este tipo de controles tenemos la desgracia de presenciarlos a diario en nuestras calles. Entonces, el barrio respondió a la policía manifestándose y diciendo bien alto que queremos un Lavapiés libre de redadas, que lo que están haciendo es ilegal e inmoral. La respuesta del CNP fue desmesurada: antidisturbios, un helicóptero, más zetas… Dos compañeros del grupo, en un acto de represalia por parte de la policía, fueron detenidos por presenciar esto, por acudir a ver lo que sucedía alertados por el jaleo. Uno de ellos fue golpeado y tirado al suelo por 3 policías cuando lo único que hacía era grabar con su cámara lo sucedido. Una treintena de personas se desplazaron a la comisaría de la calle Leganitos a preguntar por sus compañeros y mostrarles su apoyo. Fueron rodeados por cuatro furgonetas de antidisturbios que bajaron de estas armados hasta los dientes, los identificaron, intimidaron, amenazaron y cachearon.

     

    Al día siguiente en varios periódicos (El Pais, El Mundo, ABC, Qué, La Vanguardia) publicaron artículos donde se recogía la nota de prensa emitida por la policía PRESENTÁNDOLA COMO LA REALIDAD DE LO QUE SUCEDIÓ. En ella se habla de una supuesta operación contra un camello que no fue detenido ni apareció por ninguna parte (nunca aparece). También acusaban a uno de nuestros compañeros de comenzar la “revuelta” (cosa complicada, porque como varios vecinos pueden atestiguar, se encontraba en un bar cercano cuando todo comenzó). Nuestro compañero senegalés era descrito como un peligroso delincuente: 18 antecedentes policiales y 6 identidades distintas.

     

    VERGÜENZA el trato que le han dado a nuestros compañeros, condenándolos sin contrastar ningún tipo de noticia. Haciendo suya la nota de prensa emitida por la policía, una nota que responde a la idea de criminalizar a quienes denuncian sus acciones ilegales e inmorales. Una información tendenciosa que quiere ocultar sus actos.

     

    VERGÜENZA la imagen que una vez y otra se da del barrio y en concreto de una parte de la población migrante, desprotegida, que precisamente por su situación precaria es más vulnerable, no tiene posibilidad de defensa ni de que sus voces puedan oírse, a la que es mucho más fácil acusar de lo que quieran. Sus artículos demuestran que no se han tomado un minuto por conocer el barrio, lo que en él pasa o el sentir y la sensibilidad de mucha gente que aquí vive y sufre los dramas que gran parte de nuestros vecinos y vecinas viven a diario.

     

    Quizá estos “periodistas” no sepan, por ejemplo, que muchos de nuestros compañeros y compañeras senegalesas tienen antecedentes policiales. La gran parte de ellos son por NO TENER PAPELES, ya que una y otra vez tienen que aguantar ser identificados en la calle y llevados a comisaría en controles discriminatorios y racistas. Otra gran parte de esos antecedentes policiales (que no son condenas ni les hacen criminales) es por venta en la calle. Es muy fácil en tu casa calentito decir que son delincuentes. Dile a una persona que no tiene dinero casi para comer ni tiene acceso a una vivienda digna que no venda unos cds en la calle para sacarse un dinero. Dile que por hacerlo es un delincuente…

     

    Quizá estos periodistas no saben que muchos/ muchas compas africanas, banglas… tienen varias identidades. Esto es porque cada vez que detienen a una /uno de ellos, el funcionario o policía que apunta su nombre lo apunta de una manera, no se molesta en poner su nombre en condiciones. Que nos lo digan a nosotros/as que cada vez que vamos a informarnos por una persona a la que han detenido por no tener papeles tenemos que preguntar por su nombre de varias maneras hasta que aparece en el ordenador, muchas veces entre comentarios racistas o cachondeo del funcionario de turno.

     

    Quizá estos “periodistas” tampoco saben de la desprotección judicial que tiene una persona que no entiende bien el castellano, sobre todo si a ello aparejamos la discriminación que sufren por ser negros, banglas… Nadie se molesta en traducirle de que se le acusa, lo que le va a pasar, cuanto tiempo estará en el calabozo, si su abogado de oficio está haciendo bien su trabajo… Nadie le explica por qué una y otra vez te paran por la calle por tu color de piel. Por qué te encierran varios días por un delito que es una falta administrativa tras perseguirte por la calle. Pero es que estas dos últimas cosas no se pueden explicar, directamente no se pueden admitir porque son ILEGALES. Quizá tampoco saben que el número de identificaciones que un policía realiza influye, como el propio Sindicato Unificado de Policía ha denunciado, en su productividad y en su sueldo. ¿Quiénes son los más fáciles de identificar? ¿Quiénes están en una situación mayor de indefensión y no van a reclamar contra estas prácticas abusivas?

     

    Lo que paso el viernes en la plaza de la Corrala lo vieron muchos vecinos y vecinas y ellos/as saben que no es lo que cuenta la policía y lo que los periódicos han dado como verdad. Y estos vecinos y vecinas están cansadas de manipulación, de extorsión, de amenazas, de mentiras. Las noticias están llenas de errores que demuestran poca profesionalidad. Por ejemplo situar los hechos en la Plaza de Lavapiés, cuando fueron en la plaza de La Corrala. O pretender que las 30 personas que se congregaron en la comisaría de Leganitos para preguntar por sus compañeros y mostrarles su solidaridad querían ASALTAR UNA COMISARIA. Estas personas fueron retenidas, identificadas, cacheadas, sólo por estar en la calle y preguntar por dos personas detenidas.

     

    Pensar que la gente de Lavapiés que protesta por las redadas racistas lo hace para impedir operaciones antidrogas es ridículo, es infantil, es negarse a ver la realidad del significado de estas acciones . Es una interpretación interesada realizada desde fuera del barrio y ajena a lo que les sucede a muchos y muchas que viven en él. Es peligroso porque además de ignorar los motivos de lo que sucede, destruyen la convivencia y convierten en criminales a los que sólo quieren un barrio mejor, además de arruinar el trabajo que distintas personas y colectivos venimos realizando desde hace tiempo.

 

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