Otro agujero en la “democracia” española

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Hace algunas semanas, la justicia defraudó a miles de esos españoles, que durante décadas escuchan una y otra vez a los políticos hablar sobre los logros democráticos del país; miles de personas deseosas de que los discursos se traduzcan en realidad y frustrada por la inhabilitación por once años dictada por el Tribunal Supremo sobre el juez Baltasar Garzón, el mismo magistrado lanzado a la fama por aquellas investigaciones que persiguieron sin mucho éxito al dictador chileno, Augusto Pinochet.

Garzón cometió un error, pensó que era posible repetir la historia, pero ahora en casa. España también tuvo su dictador, Francisco Franco, quien tuvo un logro parecido a Pinochet en Chile: dejar tras su muerte un país y un sistema político como le vino en ganas, incluso, en el caso de Franco, tuvo la “gentileza” de restaurar en el trono al heredero de los Borbones derrocados años atrás. Los franquistas, como los pinochetistas en Chile, pasaron a liderar las filas de la derecha en sus países bajo la condición de intocables. Repito, Garzón aspiró a desempolvar los crímenes del franquismo en la cara de sus herederos políticos y se equivocó. A estas alturas debe estar convencido de que sobreestimó la democracia en su país.

¡Obvio! Después de tantos años inculcando en la mente de los ciudadanos la fortaleza de la democracia española, el “sistema” no podía quedar al descubierto. Para cuidar la imagen se culpó al juez Baltasar de otros dos delitos: supuestos cobros ilegales de unos cursos en Nueva York y autorizar grabaciones ilegales en torno al famoso caso Gürtel, un escándalo de corrupción que salpicó al ahora gobernante Partido Popular; para ponerle nombres y apellidos y ser más exactos, salpicó al ex jefe de gobierno José María Aznar y al actual ocupante del cargo, Mariano Rajoy ¡Qué casualidad! Pensemos que no se trata de una venganza; pero nadie quedó convencido, el interés por investigar los crímenes de Franco fue la razón de su condena, así piensan todos.

¿Qué dicen los españoles? El 61 por ciento piensa que Garzón es objeto de una persecución política, alrededor del 77 por ciento, no debe ser un delito investigar los crímenes franquistas, en cuanto al Tribunal Supremo, tras la decisión, la imagen empeoró para 65 por ciento de los españoles y una cifra casi idéntica tiene una opinión mucho peor. Es la voz del pueblo, debería ser la voz de la democracia, pero sus representantes oficiales piensan diferente.

En los últimos once años se han descubierto alrededor de 300 fosas comunes con más de 5500 víctimas. Los forenses y arqueólogos, con o sin ayuda del gobierno, elaboran informes detallados para si un día, algún representante de la justicia como Garzón, desea su uso en sus investigaciones. Fueron asesinados por franco, la mayoría hombres entre 20 y 45, pero también adolescentes, mujeres y ancianos. A veces encuentran junto a los cadáveres algún objeto personal, una sortija o un peine, prendas de enorme valor para los familiares, el único consuelo mientras esperan justicia.

 

Publicado en Cubadebate: Otro agujero en la “democracia” española

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