La reforma educativa de Wert institucionaliza la precariedad

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El 31 de enero José Ignacio Wert, Ministro de Educación, compareció en la Comisión de Educación del Congreso dejando entrever la línea ideológica que va a seguir la próxima reforma educativa . El ministro insinuó futuros recortes en la financiación de la enseñanza cuando manifestó que “no hay un problema de falta de recursos en la enseñanza pública, sino de eficiencia en el empleo de estos recursos”. Afirmación que rebaten las cifras. Actualmente, la media de inversión de la UE se sitúa en el 5,5%del PIB, mientras que aquí estamos en el 4,3%. Finlandia, que aparece como paradigma de éxito escolar en los resultados de evaluaciones internacionales, tiene una inversión del 6%.

Una de las medidas anunciadas que más repercusión ha tenido en los medios ha sido la supresión de la asignatura Educación para la Ciudadanía, sin embargo, los colectivos Baltasar GraciánSoy Pública, lo consideran algo accesorio, “es para satisfacer a los sectores más levantiscos de la derecha, el verdadero adoctrinamiento es la asignatura de religión”, sentencian.

Madrid es el prototipo

“El modelo educativo del ministro es el que ya funciona en Madrid”, explica a DIAGONAL un representante de Soy Pública que prefiere guardar el anonimato. Este colectivo de docentes apunta que este modelo se basa en mayor presencia del sector privado en la educación “una auténtica doble red, que supone una desventaja para los alumnos de la pública” y en “políticas que son puro marketing, como el bachillerato de excelencia, los listados-ranking de centros, la segregación y el bilingüismo”.

La Comunidad de Madrid es una de las autonomías con mayor porcentaje de alumnos de educación no universitaria escolarizados en centros privados, un 43%. Además, es líder indiscutible en educación privada sin concertar, con un 18% del alumnado en estos centros. También es la que menos porcentaje de su PIB dedica a inversión pública en educación, tan sólo un 2,9%. A lo que hay que añadir que en esta comunidad el porcentaje de dinero público dedicado a conciertos educativos a la privada, supera la media estatal.

En declaraciones a este periódico, representantes del colectivo Baltasar Gracián apuntan que la propuesta profundiza en una línea ya apuntada por la LOGSE: “No digamos que ahora viene el coco, el coco ya existía”. Aunque matizan que lo que apunta el ministro sí supone un salto cualitativo en la orientación neoliberal: “Es degradar la educación; evidencia una voluntad de privatización descarada y subordina lo que antes se conocía como Formación Profesional a las necesidades empresariales”.

El bachillerato de tres años

La principal novedad de la propuesta de Wert está en el Bachillerato. El plan ampliará en un año esta etapa educativa en detrimento de la ESO, que acabaría en el tercer curso. El primer curso de Bachillerato se cursaría como último año de las enseñanzas obligatorias, por lo que podría concertarse dentro de la regulación actual. “Pedagógicamente no se ha dado ningún sustento académico a la nueva organización curricular”, explican en Soy Pública. Temen que el motivo sea concertarlo: “Se trata de un nuevo pretexto para seguir derivando recursos públicos hacia la enseñanza privada”, critica el integrante de Baltasar Gracián. El propio ministro dio pistas para deducir esta estrategia al manifestar que está estudiando qué mecanismo se arbitra “porque tampoco hay que aferrarse a clichés o a prejuicios sobre la conveniencia de extender la gratuidad” en palabras de Wert.

Desde el colectivo Baltasar Gracián apuntan que “nadie entiende que se termine la obligatoria en un curso que no da lugar a una titulación”. Añaden que esta medida de reducir un año la educación secundaria común supone además “la segregación de flujos de alumnos, retirar a la gente del camino a la universidad antes de tiempo, quebrando así una de sus finalidades esenciales: garantizar una formación básica común equiparable para toda la población escolar”.

El modelo alemán de la FP

Otro de los aspectos que el ministro contemplará en su futura reforma es el de los ciclos formativos de Grado Medio y Superior. Desde Soy Pública aseguran que “las referencias de Wert al modelo alemán son una muestra más de este tipo de políticas educativas basadas en el marketing”. En Alemania se invierte al año por alumno aproximadamente 18.000 euros, mientras que aquí el gasto es de 7.000. La economía alemana invierte casi 30.000millones de euros al año en este tramo educativo yhay unas 500.000 empresas impartiendo formación profesional. Llegar a estos niveles de gasto parece algo incompatible con las intenciones del ministro: “Conocemos cómo está el panorama empresarial aquí, si son las empresas lasque tienen que pagar a formadores para los trabajadores/estudiantes, ¿para qué una empresa va a querer invertir en ésto cuando tienes ya becarios formados trabajando prácticamente gratis?”, preguntan en Soy Pública, que destacan también como grave el que “la empresa pueda influir en el contenido del aprendizaje” y la introducción del sector privado en la educación pública. Para el colectivo Baltasar Gracián, “el modelo alemán supone una privatización a lo bestia; el 60% de las clases lo dan las empresas, lo que quiere decir que sobra ese mismo porcentaje de profesores de la enseñanza pública”.

Además, advierten que no todo el sistema alemán es homogéneo. “En torno al 40% del alumnado mantiene la formación dual, en alternancia, entre los centros educativos y las empresas. Otro 30% está en un sistema parecido al de aquí, formación y luego prácticas, y un 20%esta en talleres para aprender un oficio. No es el conjunto del sistema el que esta en alternancia”, aseguran. “Incluso está en retroceso en un país que tiene una tradición de formadores dentro de la empresa y con un tejido empresarial que no se puede comparar con el de aquí”, sentencian.

El colectivo Baltasar Gracián advierte asimismo de qué es imposible trasplantar ese modelo: “Se copia lo peor del sistema, el propio chaval tiene que ir buscando qué empresa le quiere como aprendiz, en vez de tener asegurado un puesto en una de las especializaciones que estudie. Y creen que si se implanta parcialmente, dejará al alcance de la empresa una “mano de obra muy barata y muy precaria”.

En Soy Pública también dudan de que el tejido empresarial pueda ofrecer empleos y a la vez plazas de formación, “corremos el riesgo de que las empresas dejen de contratar a trabajadores que les salen más caros y con más derechos si los alumnos les solucionan algunas tareas”. Creen que se produce una incongruencia entre este modelo y lo que se supone que se demanda en el mercado laboral, “hablamos de que el trabajador se tiene que formar toda la vida, y ¿le ofrecemos una formación a la carta de una empresa? Según su propia lógica, se supone que el trabajador tiene que ser versátil, tener competencias abiertas… es una incongruencia”.

Los itinerarios y la segregación

Los itinerarios que prevé la reforma que viene “tienen más que ver con lo laboral que con procurar ningún avance en lo educativo”, acusan desde Soy Pública. “Todas estas reformas, aunque no lo digan claramente, están intentando hacer un doble sistema, la reproducción exacta de lo que ya se esta haciendo en el mercado laboral, un pequeño grupo de trabajadores privilegiados que son los que van a necesitar una alta formación, y el resto, condenados a la eterna precariedad”.

El integrante de Baltasar Gracián concluye que se trata de formar “un 20% de alumnos de excelencia” –quienes se han adaptado y asimilado al sistema– “y arrojar a los itinerarios basura al alumnado con mayores dificultades, con la pretensión de que no entorpezcan al resto”.

Publicado en Diagonal: La reforma educativa de Wert institucionaliza la precariedad

 

LA EDUCACIÓN INFANTIL PASARÁ A CONSIDERARSE COMO CUIDADOS

Otro de los tramos educativos que el ministro quiere reformular es el de infantil. “La educación de 0 a 3 años no es educación, sino conciliación”, ha dicho Wert. El ministro insiste, “esto tenemos que encajarlo en lo que es sustancialmente, un apoyo a la conciliación, y tenemos que ser conscientes de que no basta con aportar recursos a la creación de infraestructuras, porque luego éstas son enormemente caras de mantener, son caras de alimentar y se traslada el mantenimiento y la alimentación de esas infraestructuras, puesto que ya estamos hablando de políticas sociales, a otras administraciones. Para Enrique Díez, profesor de la Universidad de León, “nos retrotrae a la época de las guarderías y a equiparar educación temprana con cuidado. Si tuviera más conocimientos en este campo sabría que esta es una etapa educativa con identidad propia, cuya finalidad es contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los menores y dar respuesta a sus necesidades educativas”.

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