El dinero de las olimpiadas para equipamientos en los barrios y una ciudad más habitable

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Después de dos fracasos consecutivos, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid vuelve a persistir en su cabezonada de que Madrid sea la sede de unos juegos olímpicos.

Ya se marchó el anterior alcalde que dejó una deuda multimillonaria por gastos en cuestiones tan impropias como la remodelación de la M-30 (que era de gestión estatal), o el traslado de la sede municipal con la ridícula excusa de hacer un gran centro cultural junto a los museos que jalonan el Paseo del Prado. Pero mientras despilfarraba los recursos en esas obras impropias, dejó sin presupuesto los necesarios equipamientos y los servicios sociales que son los propios de la gestión de los ayuntamientos, incluido el de Madrid

La nueva alcaldesa ha querido coger ese testigo olímpico perdedor, y se empeña en malgastar dineros de la maltrecha tesorería municipal en viajes, lujos y sobornos para quienes decidirán la ciudad organizadora.

Ya hemos visto en qué consiste el espíritu olímpico de Ana Botella, al ceder la millonaria Caja Mágica a una escudería de Fórmula 1 y negar el uso de sus instalaciones deportivas a los vecinos de la zona. Mientras sólo invierten en los espectáculos elitistas (3,5 millones de euros cuesta el master de tenis cada año), continúan cerradas o defectuosas muchas instalaciones deportivas, olvidando el necesario fomento del deporte de base.

Parece que estamos en crisis para unas cosas, pero no para otras. Defendemos que los poderes públicos realicen inversiones que reactiven la economía y mejoren el empleo. Pero no se puede gastar, y menos ahora, en obras que no puedan ser disfrutadas por la ciudadanía, como pasa con las instalaciones olímpicas. Lo que necesita Madrid con urgencia es invertir en los equipamientos que tanto necesitan los barrios, como escuelas infantiles, colegios e institutos, polideportivos, centros culturales, de mayores, de jóvenes, de atención social, viviendas sociales, y un largo etcétera. Pero Madrid también necesita mejorar el transporte público y solucionar la contaminación, ampliar la cobertura de los servicios sociales de las personas más necesitadas, aumentar la dotación, en medios materiales y humanos, de los servicios que presta el ayuntamiento y que se están deteriorando en estos últimos años.

Esta es la única olimpiada que las vecinas y vecinos de Madrid queremos organizar y ganar; lo demás son gastos inútiles y fuegos de artificio, mientras los vecinos seguimos igual o peor, soportando unos impuestos cada vez mayores para que unos pocos se enriquezcan a nuestra costa.

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